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El martirio veraniego

Se acerca el verano y la moda nos acecha desde cada esquina; productos para llegar a tiempo a la cita con el bikini en condiciones óptimas ya sea gracias a mejunjes mágicos o innovadoras técnicas reductoras y tras el oportuno esquilado.

Aunque en un alarde de llegar a todas, se abre hueco una moda peculiar, la de las modelos de grandes tallas, convencidas de que Rubens y su estética son la mejor opción. Modelos en franco sobrepeso lucen sus curvas de infarto en revistas de todo tipo, sin que la espectadora consiga encontrarse reflejada en ellas.

¿Dónde queda la normalidad? 

Esos cuerpos de mujer en los que la grasa ha encontrado espacios para instalarse y la piel ha ido perdiendo firmeza, pero que no mueven a la preocupación por la sobrecarga en la espalda o la circulación periférica.

Sexualizando a las niñas
Incapaces de defendernos, con la normalidad como arma de combate, estamos incluso dispuestas a que este campo de batalla se instale en nuestras hijas, aún niñas sometidas ya a un formato en el que encajar, la terrible oferta de bikinis con relleno para niñas de Carrefour y su escasa repulsa en los medios (salvando FACUA), da buena muestra de ello.

Nos reímos del invento chino de la máscara para la cara, el facekini, único (?) modo de no perder la deseada palidez del rostro, requisito indispensable de la bella en el país del centro, sin darnos cuenta de que no es sino otro modo de encerrarnos.

10 comentarios :

  1. No se que decir, todo serian palabras gruesas, y no es cosa hablando de finura.

    Saludos

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  2. Siempre habra algo bonito para deleitarnos mirando.

    Besos

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  3. Eso se llama someter a las mujeres a la esclavitud entre otras cosas tanto o más desagradables.

    Un fuerte abrazo Pilar!

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    1. Y lo peor es que nos estamos dejando

      Un beso

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  4. Al final lo que nos salva es precisamente esa normalidad, la normalidad con que nos encontramos al bajar a la playa. Porque por mucho que digan los anuncios, las películas y las seriesde tv, bajar a la playa es como bajar a la calle y es ver cómo la gente se dejó los complejos en casa para disfrutar del fin de semana o de las vacaciones, según el caso.

    Besos.

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    1. Tienes razón, después de tanta tontería, la gente es mil veces más sabia.
      Un beso

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