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House of cards sin vocales

Pedro Sánchez  y señora

Miro la foto de inicio de campaña de Pedro Sánchez, bandera al fondo, corbata combinada con el vestido de su esposa, pulgares en alto (curiosa actualización del tradicional puño con la rosa, sin duda menos agresivo y mucho más like) y no dejo de pensar en cómo HBO se nos cuela por los rincones.



House of cards, entre otras series de política norteamericana, nos aproximan una realidad política más atractiva que nuestros debates de programas que no se cumplen o peleas de partido en diferido y poco a poco va calando un modelo de personajes políticos examinados a conciencia (no imagino batallas tuiteras sin control en los USA) que se ofrecen a la mirada pública conscientes de que su opción de vida influye en los electores.

Pero me cuesta evitar cierto pudor ante la imagen de un candidato cuya familia se sube al escenario en la apoteosis final del mitin, quizás porque carezco de referentes o los que tengo oscilan de la nada al todo. Cuánto camino de Carmen Romero a Ana Botella para haber vuelto a una Elvira Fernández escondida en su hogar, de la mujer que se niega a ser florero a la émula de Hilary, para regresar a la casilla de salida con una esposa cuya ausencia resta corporiedad al hombre del plasma.

Me gustan las parejas que hacen equipo, que se apoyan y complementan, en las que el protagonismo lo asume a quien corresponde en cada momento sin necesidad de borrar la realidad, (cuánta de mi ignorancia merma gracias al conocimiento de quien camina a mi lado, cuántas veces es su facilidad para las relaciones sociales la que me salva de ser una isla rodeada de personas, cuánto de lo que pienso se modera o radicaliza tras una conversación a dos...) pero asistimos cada día a una separación radical entre la vida pública y privada, como si fuésemos seres independientes salvo cuando volvemos a casa.

Sin duda la incorporación de las mujeres al mercado laboral (en sentido figurado, porque el paro las golpea más y más fuerte) nos alejó mucho de aquel papel de señoras de que con tanto acierto representaran nuestras madres o abuelas, pero curiosamente no a cambio de acudir a actos acompañadas por el correspondiente señor de, ahora vamos sol@s, salvo en el caso de los activistas LGBT que hacen campaña de su opción personal y algunas pocas parejas que nadando contracorriente buscan el modo de diseñar un nuevo modo de estar y presentarse en ese amplio espacio que linda entre lo público y lo privado.

En su momento (septiembre/noviembre, se admiten apuestas) elegiremos al candidato o candidata y su pareja tendrá que adoptar ese difícil papel de estar sin estar y ser sin ser, que para representación ya tenemos a los Reyes, pero me gustaría saber más de quienes comparten su vida con ellos, para tener una idea más real que quienes son cuando se apagan los focos.

 ¿estoy a punto de pasarme a Sálvame?

4 comentarios :

  1. Vomitivo. Este partido no es, ni de lejos, en que me afilié hace muchos años. Me avergüenza.

    Saludos

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    1. ¿Por la bandera? ¿Por la mujer? ¿Por el show?
      No te acalores ;)

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  2. Lo que en House of Cards nos resulta atractivo en la realidad sería indignante. En televisión nos identificamos con Kevin Spacey o con su inteligente esposa. En la realidad somos los pringadillos de abajo. A mí estas poses me siguen pareciendo más de lo mismo, pura superficie rodeando un vacío de ideas enorme.

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    1. Reconozcamos que la superficie es cada día más pulida ;) Y están haciendo acopio de ideas, ya veremos.

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