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La urbanidad en los tiempos del cólera

Al calor de la polémica con los tuits del Concejal del Ayuntamiento de Madrid y tras un recalentón de las redes sociales desde los resultados de las elecciones autonómicas y municipales me atrevo con este tema, que parece tan antiguo, la urbanidad.

No tengo edad para haber competido en el colegio por la medalla semanal de urbanidad o su correspondiente mención anual, y de hecho el término me suena antiguo y casi caduco, como propio de una novela de Jane Austen, llena de puntillas y prohibiciones, pero cuánta falta nos está haciendo.

De la mano de la modernidad fuimos adquiriendo la fea costumbre de incorporar tacos al vocabulario, obviar fórmulas de cortesía, despreciar el uso del Usted como fórmula que salvaguarda una distancia que después se añora y hemos acabado derivando en un modo zafio de descalificar al otro o aún más zafio a la otra (que si eres mujer te tocan siempre dos tazas), y como la barra del bar se ha transformado en una ventana digital al mundo mundial, las barbaridades no se dicen entre colegas (a quienes se les supone una sensibilidad similar), sino que se le escupen a l@s afectad@s sin el menor miramiento. 

Quizás en Educación para la ciudadanía se abordaban estos temas pero como duró tan poco.

12 comentarios :

  1. Yo quiera que entre los viejos zorros muchos de ellos tuviesen la cortesía de descuartizarse, y por supuesto que esto no va por los nuevos que han entrado, ya que todavía no les ha dado tiempo para hacerlo ni bien ni mal. Me refiero a las viejas "glorias de PP-PSOE que ojalá fueran tan educados, urbanos y civilizados que como mínimo se dieran de hostias.

    Besos Pilar.

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  2. Te hablo de principios de los 60, en los Escolapios, si que figuraba ese cuadro de honor donde aparecían los mejores niños, se encontraba en la puerta principal del colegio, casi siempre eran los niños de los padres "bien", los otros los que teníamos beca o eran "gratuitos" esos raramente aparecían, como mucho lo que recibían eran hostias, eran otros tiempos.

    Es cierto, esa urbanidad, ese respeto por los mayores, ese hablar sin soltar tacos cada dos palabras, eso se ha perdido, parece que cada día que pasa, nuestros hijos y sobre todo nietos, son más irrespetuosos, lo peor, que la cosa aumenta ¿será necesario la asignatura de urbanidad o, esa tan nefanda para la derecha como, "educación para la ciudadanía?, desde luego algo hay que hacer, lo que no se puede es, no hacer nada.

    Otra cosa que me preocupa y mucho, tras los tuiter del concejal, que es cosa de juventud relacionado con lo anterior, me preocupa mucho más, que digo mucho, muchiiiiiiisimo, los tuits de ese brigada del la Guarda Civil que de igual manera enardece el nazismo, el fascismo, el franquismo y todos los ismos que están a la ultraderecha, también ataca a los diferentes, a los que protestan, a los emigrantes, a las mujeres, en fin no deja títere con cabeza, en tanto su jefe, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz muy ultracatólico, ataca duramente al concejal, en tanto en el caso del brigada, del que es responsable, hace la callada por respuesta. Con esta gente, ¿que podemos esperar?.

    Saludos

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    1. Creo que un acuerdo con las buenas maneras, no nos vendría nada mal, a todos.
      Muchos discursos sin el ruido de la grosería y la confrontación ofensiva se quedarían en nada.
      Un beso

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  3. no sé bien dónde el nexo o la causa efecto entre el uso abuso de lenguaje taquero y la falta de respeto.
    pero sí es cierto lo harto difícil de mantenerse 'firmes e derechos', a decir del poeta/alcalde Gómez Manrique allá por el siglo XV, y además no sucumbir a la perversión (?) del lenguaje, y más y más y más,otorgar el valor que merecen la 'urbanidad-ruralidad' y el respeto a las personas, sin segregación por edad.
    (el libro de Antonio Correño no lo he leído. Lo anoto como prioritario)
    abrazos, Pilar

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    1. Veras lo elegante que te vuelves, jeje.

      un beso

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  4. Un repaso a las actas parlementarias de la República nos lleva a la edad de oro del parlamentarismo. Por entonces sus señorías tenían el don de la elocuencia, y eran capaces de "despellejarse" mutuamente sin recurrir ni a una sola palabra malsonante.

    Pero para usar con habilidad y sutileza el vocabulario, es necesario dominar el arte de la oratoria, y tener un cierto fondo cultural, cosa de la que carecen la mayoría de nuestros políticos.

    Vivimos en la cultura del exabrupto y del insulto fácil. No es otra cosa que el sintoma del empobrecimiento de nuestro lenguaje, que necesita apoyarse en palabras malsonantes y contundentes para enfatizar un discurso pobre, cuando no un rosaro de tergiversaciones y de mentiras.

    un beso..

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    1. Hemos perdido calidad a manos llenas y el discurso se convierte en ruido y poco más.
      Perdemos tod@s
      Un beso

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  5. No matemos al mensajero (Twitter) ya que cualquier descerebrado puede verter las mayores tonterías o las más desgarradoras opiniones. Ahora todo el mundo escribe en las redes de Internet aunque no sepan el significado de las palabras o los conceptos. Y si a eso añadimos la última moda importada por las películas de Hollywood en su doblaje: "la puta mesa, el puto coche, tu puta manía"...pues el lenguaje se va empobreciendo.

    Lo que ocurre ahora es que en política todo vale menos la cortesía, el respeto o esa "urbanidad" perdida de la que hablas.Y los políticos han perdido dialéctica, como también se dice más arriba. Se comportan con estilo barriobajero con el pobre recurso del tú más..

    un beso.

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    1. No es culpa del instrumento, sin duda, sino del uso que hacemos como siempre.
      Un beso

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  6. La buena educación se perdió junto con el mirarse a los ojos.


    Beso Pilar

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    1. Y probablemente ambas cosas tienen mucho que ver, solo olvidando quien es el otro, negando incluso su realidad física es posible atacar con tanta saña.

      Un beso

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