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De blog en blog, El Gerente de Mediado

Hoy os dejo una reflexión "robada", proviene de un espacio de observación sobre la gestión sanitaria, el blog de Sergio Minué, médico y actualmente profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública de Granada que recomiendo sinceramente, ya que además de temas eminentemente vinculados con su actividad suele reflexionar sobre aspectos de la realidad que a tod@s nos afectan, en este caso se trata del "sentido común" y el Presidente Mariano Rajoy.

 
El abominable sentido común por Sergio Minué El Gerente de Mediado


Si hay una palabra que repite sin cesar el Presidente del Gobierno español, hasta el punto de convertirse en su principal programa de actuación, es “sentido común”. En especial si trata de diferenciar su oferta de la de sus adversarios, rara es la comparecencia (de las escasas que realiza) en que no parezca esa matraca: “El Partido Popular es el refugio del sentidocomún y la cordura”,Rajoy apela al sentido común de Más”; hasta 210.000 resultados aparecen en Google si se asocia Rajoy a sentido común. 

Hay que reconocer que el concepto, en cualquier caso, tiene buena fama. No hay madre que se precie que no recurra al término para intentar prevenir el alocado comportamiento de cualquiera miembro de su prole, ya sea a la hora de salir por la noche, ir de vacaciones, escoger estudios, o elegir pareja. 

Tan buena fama tiene que una vez escuché a un alto directivo sanitario decir que lo más importante para un directivo era tener sentido común. 

Sin embargo el “sentido común” es un bonito caballo de Troya relleno de diminutos operarios cuyo único fin es cercenar cualquier posibilidad de cambio real de la situación. 

A fortunate man de John Berger
No lo digo yo, lo dice alguien que sabe infinitamente más y que es capaz de argumentarlo como nadie. Escribe John Berger en su indispensable El Hombre Afortunado (por cierto acaba de publicarse una nueva edición inglesa con aún más fotografías): 

“Se suele creer que el sentido común es práctico. Pero sólo es práctico a corto plazo. El sentido común te dice que es una locura morder la mano que te alimenta. Pero sólo es una locura hasta el momento en que te das cuenta que de que podrías estar mucho mejor alimentado. A largo plazo, el sentido común es pasivo, porque está basado en la aceptación de una visión periclitada de lo posible. La masa de sentido común se cumula muy despacio. Todas sus preoposiciones tienen que ser demostradas muchas veces antes de ser incuestionables, es decir tradicionales. Y cuando devienen tradicionales adquieren la misteriosa autoridad de los oráculos. De ahí el fuerte elemento de superstición siempre presente en el sentido común práctico.” 

Y no contento con esto, insiste: “El sentido común constituye la ideología doméstica de aquellos a los que se ha privado de unas enseñanzas fundamentales, de aquellos a los que se ha mantenido en la ignorancia. Esta ideología está compuesta de fuentes diversas: supervivencia de la religión y conocimiento empírico, escepticismo protector y ciertos elementos de la enseñanza superficial que se provee. Pero el hecho es que el sentido común no aprende, nunca puede superar sus propios límites pues en cuanto se corrige la carencia de unas enseñanzas fundamentales, se ponen en tela de juicio todas esas fuentes y su función termina por desaparecer.” 

En palabras de su protagonista, el médico general británico John Sassall escribe: “Hace muchos años que el sentido común es para mi un tabú, excepto tal vez cuando se aplica a problemas muy concretos y fáciles de evaluar. Es mi mayor enemigo en el trato con los seres humanos, y mi mayor tentación. Me tienta a aceptar lo obvio, lo más fácil, la respuesta que está más a mano. Me ha fallado casi siempre que lo he utilizado y sólo Dios sabe cuantas veces he caído y todavía caigo en la trampa”. 

Confiar en el sentido común en la clínica lleva a aceptar las opciones más fáciles, previsible, rutinarias. Donde el error acecha tras la puerta. 

Seguir el sentido común en la política y la gestión lleva a resignarse a la situación actual al precio que sea, a no intentar nunca ningún cambio, ningún avance. La humanidad progresó cuando fue insensata.  

Si Europa es un proyecto fallido es porque le sobra sentido común. 

Seamos razonables. Seamos insensatos.

7 comentarios :

  1. Muy interesante, Pilar. Acabo de dejar un comentario en ese blog.

    Un beso.

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  2. Creo que este artículo me lo guardo en alguna carpeta. Aparte de que cita al gran John Berger, un escritor del que soy lector entregado, dice con mejores palabras de las que se me ocurrirían nunca, unas verdades irrebatibles(lo de los efectos de no morder la mano que te da de comer a la corta y a la larga es genial). Lástima que Rajoy no lo lea. O que lo pueda hacer pero no lo entienda. Magnífico. Buen fin de semana.

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  3. Una entrada para guardar y enseñar cada vez que a uno le restrieguen el concepto "sentido común". Muy oportuna.

    Saludos

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  4. Pues no sabes lo que os agradezco a Sergio Minué y a ti Pilar el haber podido leer este artículo.

    Llevo toda una vida escuchando frases dirigidas a mi persona del tipo de… "Eres un insensato" "Menudo sin sentido" "Tu nunca utilizas el sentido común" Y ahora resulta que no lo estaba haciendo mal del todo, ¡qué alivio! poder seguir pidiendo lo imposible.

    Un beso, Pilar.

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  5. Muy buen artículo; sí señor.

    Besos.

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  6. En una buena enseñanza que pocos lo siguen, pues si lo hiciesen no lo escucharian.

    Besos

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  7. Pues ahora que lo dices,...por eso nunca los he votado, porque tengo mogollón de sentido común. Si es que este hombre me ilumina..jejeje.

    Besitos Pili.

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