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Elecciones, fútbol, pitos y Piqué

La agotadora cuestión catalana aborda su recta final y todo comienza a precipitarse, mientras nos dedicamos a releer la correspondencia (monólogos publicitados en los que cada cual acerca el ascua a su sardina) que algunos líderes dirigían a españoles y catalanes (difícil saber cuando un término incluye al otro), a calcular posibles mayorías según los no muy diferentes sondeos valorando la eterna diferencia entre el número de votos (lo que debería ser tenido en cuenta en un plebiscito; una persona, un voto) y el número de escaños (lo propio para unas elecciones autonómicas donde el factor territorial sobrerepresenta o ningunea el voto personal adjudicando escaños por provincia), otros se manifiestan más ruidosamente

el fútbol que nos unió
De nuevo el fútbol, la quimera que pareció capaz de unirnos bajo un himno sin más letra que “campeones, campeones, oé, oé, oé” y una bandera, la roja, pone el dedo en una parte de la cuestión que nos empeñamos en dejar al margen; el pueblo catalán (conjunto de personas con derecho al voto en las autonómicas) va a pronunciarse a favor o en contra de una declaración unilateral de independencia, o dicho en román paladino; si se quieren ir de España o no. Y el resto de españoles también quiere opinar, aunque sea pitando.

No descubro nada al afirmar que pienso que basta que uno no quiera para que dos no puedan seguir de la mano, pero eso no implica que el abandonado no tenga derecho a dar su opinión, a pelear por lo que quiere e incluso a quemar su último cartucho (lo que vimos hacer a Cameron con Escocia: ofrecer, prometer, conquistar, enamorar…) o incluso a adelantarse y dar el portazo primero por aquello de dejar antes de ser dejado.

Fuera de Cataluña, como apreciaba en su carta Durán i Lleida, muchos son los que hartos de la tan traída independencia están más que a favor de que se marchen, que lidien con su futuro en solitario y dejen de ser un problema que resta fuerzas, ganas e ideas a los grandes retos del desempleo, la corrupción y la precariedad que parece haber venido para quedarse.

¿la cuestión catalana se acerca al final?¿Son esos, los que pitan a Piqué cuando juega con la camiseta de la selección española? Puede, pero también puede que sean los que no están dispuestos a dejarles marchar por aquello de la unidad de destino en lo universal, al fin y al cabo un grito es solo un grito.

Preguntar al resto de los españoles si queremos que se queden, si estamos dispuestos a ceder otra parte de lo de todos para que se lo lleven ellos, si estamos por la labor de seguir reconociendo derechos a los territorios (como hicimos en el 78 con País Vasco y Navarra) en vez de a las personas quizás no fuese mala idea, y pudiéramos así seguir disfrutando o no del fútbol en el estadio que toque y no irnos escondiendo, como el avestruz que es siempre nuestro querido Rajoy.

(P.D: Buena parte de los enlaces lo son a entradas anteriores en este espacio sobre el mismo tema, curioso ver cómo ha ido evolucionando mi opinión y la vuestra)

12 comentarios :

  1. Iba al escribir que estoy cansada de este asunto pero me corrijo: estoy harta de los nacionalismos de todo signo, esos que miran por encima del hombro a los que no han tenido la suerte de nacer en Villarrobledo de Arriba, que, como es sabido, son los más listos, más altos, más rubios y la tienen más larga que los infelices que han tenido la desgracia de nacer en Villarrobledo de Abajo.
    Porque eso, y no otra cosa, es lo que está en discusión, los catalanes nacionalistas creen que son mejores que el resto de españoles pero no se les reconoce esa superioridad y quieren que se lo den por escrito.
    La primera vez que fui a Cataluña me quedé deslumbrada, me pareció una sociedad más avanzada y moderna, organizada y peleona que la castellana, de donde yo venía. Durante muchos años entendí que su mejor posición se debía a que mientras los castellanos se pasaban el tiempo quejándose de su mala suerte, con el conocido eslogan de "nadie me quiere, todos me pegan", los catalanes ideaban estrategias para resolver los problemas. Pero de un tiempo a esta parte, los catalanes nacionalistas han copiado la estrategia de los tradicionalistas castellanos y no tienen otro mantra que "nadie me quiere, todos me pegan". Lo que se ha demostrado una magnífica estrategia para distraer al personal de cuestiones como la corrupción, la falta de ideas y de proyecto y el hecho incuestionable de que, puestos a medir, todos somos más o menos iguales. Los de Villarrobledo de Arriba, de Abajo y de En medio.
    En resumen: harta estoy de tanta tontería y postureo

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    1. Harta, comparto el análisis.
      Que decidan, que se ajuste el proceso y que podamos dedicarnos a cosas más importantes, si juntos estupendo, si separados pues también, pero por favor, basta ya de pitos, que se me levanta dolor de cabeza

      Besos

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  2. No coment, soy andaluz, en consecuencia, un vago, un maleante que solo sabe pedir, todos nos hemos beneficiado de los EREs y del PER, los andaluces solo sabemos pedir y llorar, somos mala gente, vamos, hasta la tenemos más corta que ninguno, todo eso y algo más han dicho de nosotros, ¿que quieres que diga?, "sus" políticos y "nuestros" políticos han metido en un lío a país y han provocado un enfrentamiento innecesario que se hubiera resuelto si se hubiera dialogado ¿sabes estos lo que es dialogar?.

    Saludos

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    1. Postureo de unos y otros, mentiras con intención, incapacidad de pensar, dialogar y sobre todo necesidad compulsiva de seguir viviendo en el trono.
      Aburridos todos, sin duda un mal estado de ánimo para tomar decisión alguna.
      Un abrazo

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  3. En un partido de ajedrez, el mirón es de palo

    Besos

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  4. Yo sigo con la opinión básica pero matizada(ya lo haré cuando nos acerquemos más a las elecciones). Mis raíces están en España aunque soy catalán. Así que soy de la mitad que se quiere quedar¿en qué idioma me expreso? Pues eso. Por otro lado todo esto no hubiese sucedido si los políticos hubiesen llevado de otro modo las elecciones. Pero aquella Diada de hace tres años hizo que el oportunista Artur Mas viese su oportunidad de negocio. El nacionalismo es una campaña tan buena como otra. Y en crisis mucho mejor.

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    1. No creo que sea tu idioma el que te defina, sabes que podrías escribir aquí y en tu casa en catalán y seguirías siendo tú e igual de bienvenido siempre. Igualmente si apostases por una nueva nación, fíjate que yo creo que muchos que abogan por el sí lo que quieren es la oportunidad de empezar de nuevo, y hacerlo mejor esta vez. Aunque mucho me temo que con capitanes como Mas, "todo en tí, será naufragio"
      Seguiremos hablando, un beso

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  5. En los últimos diez años, el porcentaje de separatistas en Cataluña ha pasado de un raquítico
    diez por ciento a casi un cincuenta ( según las ultimas encuestas ).

    ¿ Nadie se pregunta el porqué de este crecimiento del nacionalismo radical ?.

    O acaso, ¿ están todos locos ?.

    Como catalán, lo que si puedo decir, es que la principal fábrica de separatistas está en Madrid.

    Los problemas no se resuelven como desearían los políticos, ignorándolos. Se resuelven averiguando
    las causas de este descontento, de esta frustración, y si no se es capaz de mitigarlas o solucionarlas,
    al menos hay que procurar no agravarlas.

    Aquí, se ha estado utilizando el "problema catalán" para hacer campaña electoral durante muchos años,
    y desviar la atención de los problemas reales.

    Ahora el monstruo de Frankestein, el "coco" se ha desmandado y nadie sabe como controlarlo.

    Que les aproveche.

    Un besazo.

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    1. Con el coche cargado, sin frenos y cuesta abajo, mal pinta todo, la verdad.
      Entiendo que se perciba cierto maltrato desde Cataluña, pero de verdad, que desde fuera se percibe demasiadas veces una soberbia divina que agota.
      En todo caso juntos o por separados deberíamos ser capaces de diseñar un nuevo modo de convivencia, lejos de compromisos históricos tan absurdos como seguir vistiendo polisón, Sinceramente creo que los territorios no tienen derechos, los tienen las personas y éstas en igualdad, al menos en lo que a servicios públicos básicos corresponde, el resto, cada cual según decida, pero en fin, que seguramente por mucho que lo intento, no soy capaz de ser lo objetiva que la situación requiere.
      Un abrazo

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  7. Hola me ha gustado tu artículo, del Sr. Piqué prefiero no comentar, creo que si no es Español para una cosa tampoco lo tendría que ser para otra, aunque esta otra conlleve dinero. Ayyyyyyyyyyy que al final he opinado, jeje. Referente al tema a separarse si , separarse no, creo que es algo que utilizan los políticos para vender la moto, no importa de que lado están. El Sr. Más solo se ha dedicado a eso desde que está en el poder, quiere salir en los libros de textos y hasta la Wikipedia, mientras que problemas más profundos en Cataluña no han sido tratados. Sr. Más no me venda la moto, dígame como piensa mantener la moto una vez la tenga en su garaje.

    Espero no herir a nadie con mi opinión, la misma es desde el respeto

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