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Escaños a ritmo de fado

Dijo Pessoa que «El fado no es alegre ni triste [...] Formó el alma portuguesa cuando no existía y deseaba todo sin tener fuerza para desearlo [...] El fado es la fatiga del alma fuerte, el mirar de desprecio de Portugal al Dios en que creyó y que también le abandonó».

Resultados en PortugalY con Dulce Pontes de fondo trato de entender lo sucedido en nuestro vecino más olvidado; el nuevo Parlamento luso va más allá que la simplista victoria que celebra el Partido Popular de Rajoy dispuesto a apuntarse cuando le parece positivo a aquello de las barbas y el vecino

La cacareada madurez del pueblo portugués que ha optado por Passos Coelho, artífice de la puesta en marcha del programa de sangrientos recortes valientes reformas diseñado por los hombres de negro para tras arrastrar al país a finales del siglo XX y expulsar a casi medio millón de los jóvenes mejor preparados de la historia portuguesa a la emigración, y que ahora parece presentar algunos brotes verdes, de esos macroeconómicos que ni sacian estómagos vacíos ni calientan a las puertas del invierno, ese apoyo consciente a las políticas de austeridad, se sustenta sobre algo más de un 44% de abstención.

Y de los que no le han dado la espalda a las urnas, apenas un 39% se ha decantado por una victoria insuficiente a la coalición de derechas, que precisará el apoyo de parte de la mayoría de izquierdas para, entre otras medidas, aprobar los presupuestos dictados por la troika. 

Lisboa Barrio Alto
Extraña victoria la que celebra Soraya Sáez de Santamaría, aunque las declaraciones del socialista Antônio Costa negando una coalición con la  izquierda a su izquierda, (el Bloco de Esquerda de Catalina Martins con 19 escaños y los comunistas con 17, básicamente) pueden anticipar un escenario de gran coalición que suena dulce a sus oídos ávidos de fórmulas que les permitan seguir viviendo a nuestra costa y me reafirma en la idea de lo peligroso que sería que aquí, en casa, PP y PSOE alcanzaran juntos la mayoría suficiente.



10 comentarios :

  1. Para mi el fado (que me encanta) es un canto triste, pero no puedo contradecir a Pessoa, tendré que cambiar mi punto de vista.

    En cuanto a lo otro, como ya te escribí en una entrada, miedo me da.

    Un abrazo.

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    1. A mi pone melancólica, pero será porque no hablo portugés.

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  2. Ignoraba la definición que Pessoa hace del fado, que tanto me gusta. Pero, coincidiendo íntegramente con tu apreciación, me ha llamado la atención la foto del tranvía que has incluido -el elevador de Bica- que une la Ribera con el Barrio Alto de Lisboa. Por lo que tiene de símbolo: como el elevador, vamos caminando con el freno echado, por el camino trazado. Si un día se dejara ir acabaría en el Tajo y de ahí al mar. Quién sabe lo que es mejor ni lo que nos espera

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    1. Pues lo mismo bien pensado, una loca carrera y al río ;)

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  3. Pues a Sorayita quería mencionar yo. Es que ayer la vi, apuntada al carro de lo mediático. A remolque de esos partidos emergentes que le han encendido la bombilla al PP de que ser personaje televisivo y parecer humano da votos. Por un lado tienen la estrategia de zaherir al que les come terreno en las urnas y luego... le copian descaradamente. Ahora han cogido a Soraya que parece la cara más simpática y venga, a hacer programitas con Pablo Motos o el que toque. El problema es que eso a veces funciona.Vivimos en un mundo superficial. Me preocupa.
    Sobre Pessoa siempre lo leo o releo con interés. No sé si tiene o no tiene razón con lo del fado pero sí que lo expresó con mucha belleza.

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    1. El fado es tan bello como la definición de Pessoa.
      del baile hablamos luego

      un beso

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  4. De todos modos la izquierda portuguesa, la española, todas las izquierdas europeas deberían estar preguntándose cómo es posible que tras tantos años de ajustes salvajes, de despidos a millares, de injusticia sistémática, esas izquierdas no arrasen en las urnas. Algo estarán haciendo mal, supongo.

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    1. No quieren entender que se olvidaron de quienes eran y siguen perdidos
      Un saludo

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  5. Pessoa, qué decir, esas dos líneas y media me han dejado tan buen sabor... que me ha contagiado de fatiga el alma para seguir con Soraya Sáez de Santamaría.

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    1. Todita la razón, quedate con un fado y con Pessoa

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