Desde su atalaya las gárgolas de Notre Dame contemplan un París triste y atemorizado. No cabe en sus mentes de monstruos altivos explicación para esta barbarie. 


6 comentarios :

  1. Ni en sus mentes ni en las de nadie caben crímenes tan execrables. Ni en París, ni en Palestina, ni en Israel, ni en Beirut, ni en Damasco. En ninguna parte. Pero cuando se almacena dinamita en cantidad se corre el riesgo de explosión.
    Ahora que las televisiones nos han enseñado los rastros de sangre de los nuestros, ahora que nos hemos desahogado llorando por las víctimas inocentes de París, deberíamos empezar a preguntar quién adoctrina, quién protege, quién paga, quien arma a los que matan indiscriminadamente.
    Besos.

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    1. Son tantas las preguntas y tantísimas las respuestas que solo me sale el silencio, un silencio hondo y triste que no parece tener final.
      Un abrazo

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  2. Si es que, cuando se siembran vientos, pues ya se sabe...

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    1. Sin duda, pero no suele ser el sembrador el que es segado, ¿verdad?

      Un abrazo

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  3. Con una mano se da y con la otra se recoge. Con una se venden armas y con la otra se recogen muertos. Pero ello no quita que los muertos no tenían culpa... como tampoco muchos de los otros.

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    1. Creo que las culpas corresponden a otro orden, yo me conformaría con que cada cual asumiese la responsabilidad de sus actos, sin esconderse en el cuerpo inocente de la gente.
      Un abrazo triste

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