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La ilusión se escapa del trastero

Cada año bajamos al trastero y subimos las cajas de navidad, son el resultado de muchos años de pequeñas compras de adornos, figuras, muñecos de trapo, madera, cristal, bolas de colores, cintas, faroles, velas.

Por su forma apenas disfrazada por las bolsas que la cubren distingo enseguida la escoba disfrazada de reno de mi hijo pequeño, a su lado el muñeco de nieve de madera que inconcebiblemente sigue siendo dorado a pesar de que pierde purpurina a manos llenas.

En la caja aguardan las bolas, muchas supervivientes de la primera navidad que monté en mi propia casa apenas dos docenas de bolas rojas y doradas, otras se han sumado después como esa media docena de bolas labradas que compré un mes de agosto en una tienda de decoración muy lejos de aquí, comparten espacio con pequeñas piñas doradas y una legión de muñequitos de madera que adornaron el árbol año tras año hasta que dejamos de ponerlo, quizás porque los niños ya no se pelean por montarlo.

Saco con cuidado de sus muchas fundas el sonriente saco de Papa Noël que esconderá dulces navideños hasta después de Reyes, cruzo los dedos por su supervivencia a los asaltos de todos, la cerámica quizás no era la mejor opción para esta casa de glotones a escondidas.

Los faroles y sus velas rojas, los jarrones reconvertidos en contenedores, las luces ya sin árbol poco a poco toman por asalto la entrada, los ojitos divertidos de los muñecos de trapo me miran tratando de adivinar dónde van a pasar las fiestas, porque cada año los mismos protagonistas celebran una función diferente.

Y cuando termino, me siento en el sofá a disfrutar del artificio, sé que es un poco tonto, pero me gusta vestir la casa de navidad, de fiesta, de expectación por unos días en los que los sentimientos se atreven a dar un paso y los recuerdos se prestan a ser repasados con cariño, siempre dispuestos a hacerle un hueco a los nuevos.

Feliz Navidad!

18 comentarios :

  1. Cuando hace unos días escribía sobre las incongruencias no recordaba una de las mías que se produce en estas fechas, es la colocación en casa de un pequeño belén, con su Virgen, San José, niño Jesús, borriquilla, vaca, Reyes Magos y un mogollón de pastores, no, no tengo caganet, pero de lo demás no falta nada tiene hasta sus ovejitas. Ahora me pregunto ¿que hace un ateo poniendo en casa un Belén?.

    Saludos

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    1. Adoro ser incoherente, a veces.
      Qué haces, disfrutar de algo que te gusta y seguro que te trae tantos recuerdos.

      Un beso

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  2. Me has hecho recordar la ilusión que tenía el día que mi abuela ponía el belén en su casa cuando yo era pequeña.
    Qué nostalgia de aquel gesto...

    Besos Pilar.

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  3. Eso está bien.Todo a punto para las fiestas :)

    Abrazos!

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  4. ¡Feliz Navidad! Estos días he estado preparándola y hasta teniendo una especie de aperitivo de esta. Largo puente hemos tenido. Besos

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    1. Ya me extrañaba tu ausencia, me alegro mucho.

      Besos

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  5. Cuando hay niños, la navidad es otra cosa.
    No soy de estas fechas pero la verdad que el árbol me gusta.
    Y también eso de decorarlo me trae recuerdos de mi niñez.

    Abrazos

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    1. Pues al árbol ;)
      Disfrutar no tiene edad
      Un beso

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  6. A medida que voy cumpliendo años me gustan menos estas fiestas. Soy de las que, si pudiera, doblará el calendario de mitad de diciembre a mitad de enero. Pero, como no puedo, cada año sacamos el avituallamiento navideño y ponemos belén y todos los arreos. Un belén de muchas piezas pequeñas en las que están representados todos nuestros allegados. En los últimos años esa tarea la asumen el Colega y la Punilla, que le ha cogido afición.
    Y, finalmente, acabo dando gracias a la vida que nos ha permitido ver un nuevo año.
    Besos

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    1. No dobles nada, que cada momento tiene su afán y ver como la pareja se apaña con las montañas de Belén tiene que tener su punto ;)

      Besos

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  7. Pasé toda mi infancia y adolescencia colocando y descolocando adornos.entonces, cada Navidad renovava su propia cara amable.
    No era tiempo de malquereres.
    Una vez concluyó la cara amable,olvidé
    dónde aguardaban ,infelices, los adornos.
    Jamás volví a ponerlos
    Besos
    .

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    1. Seguro que si sigue el rastro de la sonrisa, aparecen.

      un beso

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  8. Este año, después de años, hemos vuelto adornar la casa con un árbol iluminado por luces lilas. Es pequeño, dos o tres veces más grande que un bonsái, pero suficiente para nuestras pequeñas pretensiones. Sobre todo económicas.

    Saludos.

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    1. Suficiente para sonreír, suficiente entonces.
      Un abrazo

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