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Laurence de Arabia o cómo ganar perdiendo

Lo que ha vivido el PSOE desde que perdiera estrepitosamente las elecciones de 2011 a manos de un Partido Popular que se apalancó en la herencia recibida para condenar sin juicio a los españoles por haber vivido y sufrido por encima de su posibilidades puede compararse con una travesía por el desierto sin que podamos asegurar ahora si los resultados de 2015 son un oasis o tan sólo un espejismo.

La debacle socialista no tiene parangón, sus 90 escaños son el peor resultado de los del puño y la rosa en toda su historia al perder 20 de los ya en su momento escuálidos 110 escaños que obtuvo Rubalcaba y que le costaron la renuncia al constatar que tan sólo recibieron 7.003.511 votos.

Ayer 20 de diciembre de 2015, el PSOE bajó hasta los 5.530.693 votos, apenas un 22% del total de los emitidos, manteniendo la primacía tan solo en Andalucía y Extremadura, cayendo hasta ser tercera fuerza en Galicia, Comunidad Valenciana, Baleares y Cataluña, cuarta en Madrid donde le adelantó Ciudadanos por la derecha, y en País Vasco, con menos votos que EH Bildu.

Pedro Sánchez, el candidato del que se dice que no cuenta con apoyos en Sevilla o en Toledo, el que pinchó en el debate a cuatro con tres y en el a cuatro con suplente, el que perdió los papeles y la voz reclamando la historia de su partido, el que le dijo “indecente” a Rajoy en un cara a cara que le trajo de vuelta a la carrera, el candidato que ha ido de menos a más, el representante joven del partido histórico que no dudó en ponerse bajo el protector manto de Felipe, ha perdido las elecciones, pero quizás ha ganado.

El motivo por el que el PSOE (que hubiera obtenido 76 escaños aplicando un método proporcional sin corregir o apenas 79 si hubiéramos prescindido de las provincias para la asignación) puede haber ganado no tiene tanto que ver con superar las expectativas de los mercados de Andorra que apostaban por una menor fidelidad de sus votantes más tradicionales, apostando a un mayor coste de los escándalos de los ERE o la formación, o a un mayor desgate por el último tramo de la legislatura de Zapatero en cuya presencia basó la primera parte de su campaña, sino con la coyuntura de un Partido Popular que pierde una parte muy importante de su apoyo (pasa de 186 a 123, suficiente para representar una importante minoría de bloqueo) y un Ciudadanos que no alcanza los deseos en forma de sondeos con los que nos han intentado pastorear.

Perdiendo, Pedro Sánchez tiene aún en la mano una opción que le permitiría acabar gobernando, como sucede en Aragón, desde el programa socialista no debería ser difícil encontrar un mínimo común denominador para alcanzar acuerdos suficientes siempre que encuentre el modo de salvar la consulta catalana, pero desde dentro hay quien se niega a un acuerdo con Podemos percibido como el mayor rival y puede que sea en Ferraz dónde se dispute la peor de las batallas y deba entregarse en silencio al gobierno de un PP que también pide su cabeza, lástima siendo con mucho el que sería el Presidente más atractivo. (disculpad la broma, pero esto estaba quedando demasiado serio)

6 comentarios :

  1. Cuando escucho a algunos socialistas (Extremadura y Andalucia)se me cae el alma a los pies.

    Saludos

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    1. Es costoso despegarse del discurso aprendido, cerrar los labios y escuchar, pero en ocasiones el silencio acaba imponiéndose.
      Un beso

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  2. Tendremos que seguir trabajando hasta conseguir cambiar esta realidad que no nos gusta.

    No quería dejar de pasar estos días sin desearte una Feliz Navidad.

    Abrazos y nos leemos (más), el año que viene.

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  3. Ya sabemos que Rajoy no es muy perspicaz, pero ahora que le ha visto las orejas al lobo, quizás piense que hacer más el tonto no le irá mal.
    Esto no ha hecho más que empezar.
    Besos.

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    1. Rajoy es un ser que siempre me sorprende, veremos por dónde escampa ahora.
      Un beso

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