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Vuelvo a enamorame de Lorca gracias a Paula


Atreverse con Lorca y cambiar el Cortijo del Fraile por un taller de cristal en la capadocia y los paisajes yermos de los Monegros es mucho atreverse pero Paula Ortiz no le tiene miedo a nada y quizás por ello su novia es más lorquiana que las mismísimas Bodas de sangre de Federico.

El simbolismo de sus luces, colores y sombras, la música que se hace verso y la prosa que rasga por dentro las entrañas de una mujer arrasada por la pasión arrebatan a un espectador que por si no recordaba sus clases de literatura conoce a la novia confesando a la madre la causa de su definitiva pérdida: 

¡Porque yo me fui con el otro, me fui!
Tú también te hubieras ido.
Yo era una mujer quemada, llena de llagas por dentro y por fuera, y tu hijo era un poquito de agua de la que yo esperaba hijos, tierra, salud; pero el otro era un río oscuro, lleno de ramas, que acercaba a mí el rumor de sus juncos y su cantar entre dientes.

Tras esta escena la sala guarda silencio con el temor pequeño (Paula juega en casa en este cine de Zaragoza) de que la película se deslice desde ahora sobre conocidos rieles en un giro hacia al pasado que nada aporte al drama.

Pero la aprensión dura poco, la cinta no defrauda y mientras dibuja un imaginario cinematográfico que roza por el borde interior la poesía, recorre sin pausa los diferentes espacios y sus personajes: el otro, Leonardo, el hombre del caballo negro; la madre seca, dura, hambrienta de amor; el novio, confiado, feliz, enamorado; la criada; la vecina; el padre; la esposa; la suegra, pero sobre todos y sobre todo, La Novia.

Con la mirada limpia y la cadencia precisa, bailando sobre una sorprendente música y sin dejar a Lorca de la mano, Paula centra su historia en ella, más allá de la sangre derramada, la tragedia o la navaja, encontramos a una mujer que se debate, que lucha, que quiere querer y que se pierde.

La luna y la novia (Lorca en estado puro)
La novia es una película preciosa y preciosista que mientras más parece alejarse del original más se funde en su luna infinita de cuchillas de cristal, un ejercicio que desnuda el tópico a la vez que se envuelve en su esencia.

Podrá acusarse a Paula de desvirtuar una obra de la que se aleja en aspectos clave aunque no puedo dejar de imaginar al granadino sonriendo emocionado mientras la música desvela el último truco de la cámara.

(La critica formal podréis leerla en Notodoescine)

3 comentarios :

  1. Pues si es la película en la que sale mi amada Inma Cuesta, ya estaba en pendientes. Tendré que verla para valorar si traicionan o innovan pero es que siempre me pones los dientes largos con tus críticas. Alguien te tendría que pagar en un departamento de marketing. Besos

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  2. Mientras tanto, en Granada, con un magnífico museo sobre la memoria de Federico, resulta que se inaugura vacío de contenido y ahora se están peleando con la familia para poner su obra, sus originales y sus dibujos en donde corresponde, aunque bien visto la derecha, cuando se habla de Federico Garcia Lorca, hace de tripas corazón.

    Saludos

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