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La 4ª Revolución Industrial ¿el advenimiento de HAL?

En Davos debaten sobre la cuarta revolución industrial y siento que me pilla mayor, analógica y demasiado escaldada de lo que el hombre puede llegar a hacerle a sus semejantes por el simple procedimiento de despersonalizarlos hasta convertirlos en algo ajeno, diferente y sin lugar a dudas, peor. 

Pienso en las consecuencias que para los más débiles tuvieron las anteriores y cómo solo con sangre, muerte y sufrimiento la humanidad ha ido sobreviviendo a lo que siempre fueron grandes ideas e imponentes avances dispuestos a acabar con el castigo divino de sufrir para vivir. 


Expulsados del Paraíso
La expulsión del paraíso supuso, manzana mediante, una permanente batalla contra la realidad, ya sea con la azada en la mano, el hilo en la rueca, el pico en la mina, la tuerca en la cadena, el dedo en el teclado o la pantalla, los humanos vivimos en un mundo en el que todo tiene un precio y salvo herencia o fortuna, hay que pagarlo con trabajo

Curiosamente ni el tractor que permite roturar los campos en menos tiempo y más cómodamente ni la informática que evita tantas horas de trabajo fueron diseñados para perjudicar al agricultor o al funcionario, pero cada avance supone una manifestación clara de que somos prescindibles como mano de obra. No me atrevería a afirmar que se trata de una suerte de divina venganza por haber aprendido a ganar el pan o traer hijos al mundo, sin sudor o dolor, pero si lo piensas ¿quién sabe?

El problema no es que tu nevera pueda hacer la compra sin ti, sino que gracias a esa tecnología sobran tanto la cajera como el repartidor. Detrás de cada avance se evapora un puesto de trabajo y aunque nacen nuevos, nunca lo son en el mismo número ni para las mismas personas, porque como bien dice Teresa Rodríguez “debemos entender que Andalucía (y el resto de España y del mundo) también es rural, campesina, mayor, de clase baja y no necesariamente ha ido a la Universidad” 


Mientras en Davos siguen dándole vueltas a sus problemas (seguir enriqueciéndose a pesar del desfonde oriental o mantenerse a salvo cuando las máquinas se lleven por delante otros 20 millones de empleos) me convenzo de que para estar a la altura del futuro tendremos que seguir rompiendo barreras como cuando dejamos de estar atados a la tierra, sometidos sin límite a las reglas del patrono o privados de voz política, solo que ahora hay que ir un poco más lejos: el trabajo no explica, justifica o dignifica al hombre, en un mundo en el que hay recursos suficientes para todos, la carta de ciudadanía debe implicar la satisfacción de las necesidades básicas.


Sufragistas
¿Una locura? Quizás pero al primer campesino que abandonó sus tierras también lo llamaron loco y probablemente lo mataron de una lanzada al borde de camino, al primer obrero que peleó por el descanso semanal lo echaron del trabajo, a la primera mujer que reclamó el voto la tildaron de histérica...

¿Una locura? Quizás pero en Utrech van a empezar a hacerlo, lo llaman Renta Básica Universal.

5 comentarios :

  1. Soy de los que piensan que el trabajo no dignifica a nadie, solo hace más ricos a unos pocos. No somos capaces de vivir como el pueblo Yanomami, descansa o realiza actividades que le son agradables durante la mayor parte de su vida, en tanto que se dedica al trabajo solo cuando es necesario, evidentemente el concepto de "necesidades" no lo tienen tan desarrollado como lo tenemos nosotros, solo tienen una pega, son guerreros y de vez en cuando la monta con los vecinos, un modo de regular el número de miembros de la comunidad.

    Pisando la realidad, Milton Friedman dirá lo que quiera sobre esa Renta Básica, pero en la entrevista del Presidente del BBVA presente en Davos, manifestó que en España no debía de plantearse ninguna locura y que la Economía Española iba por muy buen camino, si a esto le unimos los piropos de la Unión Europea, veremos que ocurre hoy en el debate de investidura.

    Saludos

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  2. Esta claro que a medida que avancemos la mano de obra será menos necesaria, tendremos que sacar el trabajo del centro de nuestras vidas y empezar a vivir más a lo Yanomami, no digo que el cambio esté cerca, pero si cada vez las máquinas son más capaces de hacer el trabajo por nosotras, más claro queda que los sistemas económicos tendrán que encontrar otros fundamentos.

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  3. Cada revolución ha tenido consecuencias dramáticas en el mercado del trabajo manual pero ha acabado haciendo éste más racional, humanizándolo. Quizá hay que ir pensando que el trabajo no es una cuestión de habilidades físicas sino de capacidad intelectual. Cuando los robots nos sustituyan en los trabajos de rutina quizá aprendamos a pensar y a revertir el pensamiento en el bienestar colectivo. Ay, perdona, que en Davos ya han advertido que no nos refocilemos en la utopía.
    A tomar por saco Davos.
    Besos, guapa.

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  4. Por un lado es malo, por otro bueno... ¿Cual es mejor? El progreso no siempre lo es, pero muchas veces si.

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  5. No veo otra solución que la extensión global de la renta básica universal.
    Ahora bien.... para llegar a ella habrá que gravar con elevados impuestos a las empresas que se beneficien de la cuarta revolución industrial, y para ello habrá que echar de la política a los partidos lacayos que se dedican a obedecer lo que dictan esas grandes empresas.
    Tomemos nota.

    Besos.

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