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La princesa está triste

¿Qué tendrá la princesa? se preguntaba el poeta. Pero el cuento ha cambiado tanto que la pregunta no es ahora tanto si se le escapan los suspiros por la boca de fresa como si la doctrina que salvó a Botín la excluirá del juicio en el que se juzgará un caso que tras seis años de instrucción y una abdicación mediante, nos enfrenta a una realidad que nunca quisimos mirar de frente, demasiado ocupados en tener, estar y aparentar cada día más altos, más guapos, más rubios…

La boda de la Infanta Cristina
La protagonista del trágico poema no es princesa, ya que en la Corona de España solo ostenta dicho título la heredera del reino o su esposa, la nuestra es una historia de Infantas, en concreto de la guapa, la lista, la que se casó con un vasco en Barcelona haciendo las delicias de un país plurinacional. El guapo y alto muchacho hijo de buena familia y deportista profesional, colgó las botas de balonmano y se pulió con un máster en ESADE, título que lucía estupendamente junto al de Duque de Palma (o empalmado como firmaba algunos de sus públicos emails) y que le abrió las puertas a una actividad profesional que ha acabado llevándolo al banquillo.

Sobre el caso, aparecen hoy en la prensa varias guías más o menos útiles en ABC, El País o El Diario cuando aún resuenan las declaraciones de Diego Torres, el socio necesario, en exclusiva para El Objetivo en las que asegura poder demostrar que lo suyo era una actividad no solo absolutamente legal sino que contaba con el conocimiento y la supervisión de la Casa Real.

La verdad es que después de tanto tiempo, de tantas “bombas informativas”, de los rifirrafes entre Juez instructor y Fiscal otrora tan cómplices, de asistir a la degradación controlada del perfil de la Infanta y a su alejamiento (siempre me queda la duda de si a nuestra costa) hasta la nunca neutral Suiza, mi resumen es sencillo:

  • El marido de la Infanta, en compañía de otros, diseñó un modo de sacar rendimiento a sus capacidades, a saber: deportista de élite y guapísimo yerno del Rey, organizando eventos, buscando dinero para otros, promocionando espacios, propiciando contactos, actividades en las que básicamente se vende la capacidad de convocatoria (una versión refinada de el conocido cobrar por asistir del que viven más que bien muchos famosos).
  • En un momento en el que el dinero público estaba en manos de quienes tiran con pólvora del rey (no he podido resistirme) y el gasto superfluo, suntuario, exhibicionista está en pleno auge, varias Comunidades Autónomas (todas del Partido Popular, por cierto) contratan los servicios del yerno para salir en los papeles y de paso congraciarse con el monarca cuyas habilidades como mediador (comisiones o Corinnas mediante) no han sido nunca desconocidas.
  • Pero en tan elegante plan aparecen dos problemas (si se trata de delitos o no, ya lo veremos) por un lado, el Duque representa a una organización sin ánimo de lucro, pero se lucra y mucho ya que los costes de los actos no se acercan ni de lejos a lo que efectivamente el Instituto desembolsa; y por otro, el Duque y la Infanta optan, como otros muchos sin que al parecer a nadie escandalice, por crear empresas pantalla para gestionar sus abultados ingresos de forma que evitan, cuando no defraudan, a la Hacienda Pública.
Doble personalidad de la Infanta
A Doña Cristina de Borbón, Infanta de España, hermana del Rey Felipe VI la sientan en el banquillo el Juez Castro y Manos Limpias, ya que la Fiscalía no ve indicios de delito en su actuación: no es a su juicio responsable de lo que pasaba en el Instituto Noos, a pesar de formar parte de su estructura directiva, ni de las acrobáticas gestiones fiscales de la sociedad patrimonial Ainzoon, siendo propietaria al 50% y tirando de VISA como si no hubiera un mañana, (clases, viajes, ropas, regalos, empleados…), y quizás sea así.

A mí personalmente saber que contrataba en negro al servicio doméstico de su casa ya me basta y me sobra para sentir vergüenza de que su imagen se relacione con mi país, pero ya sabéis que soy muy rarita.

10 comentarios :

  1. No veo este juicio con esperanza. Sé que no vamos a ver el dinero que se ha robado. Sé casi el veredicto. Lo único positivo es que algo así, verla sentada en un banquillo no hubiese sido posible hace años. ¿Avanzamos?

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  2. La princesa no tiene ningún motivo para estar triste. El fiscal ha defendido que lo suyo fue por confiada y la abogada del Estado ha desmentido que Hacienda seamos todos, Hacienda somos los tontos, los listos se lo montan mucho mejor y colocan a la justicia a su servicio, la paguen en negro, en blanco o en especie.
    La infanta puede defraudar cuanto quiera que le sale gratis. Total, qué más da que el gasto salga del bolsillo de arriba o del de abajo, el gasto lo pagamos igual.
    Qué alegría de país!
    Besos

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  3. ¿Rarita dices?, ¿solo rarita?. ¿Que esperabas?, ya mismo la Abogacía del Estado la entroniza y la saca en un trono como en Semana Santa.

    Somos cojonudos, con cosas como estas se ve lo que somos, hay que ver el daño que hace Tele 5.

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  4. Yo soy aún pelín más rarita...
    Y a esta princesita, le tiene que caer la del pulpo como a la sirenita, de haber justicia... si hayla.

    Bss, Pilar.

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  5. pues aquí tienes a otra rarita... lo que no saben es que somos mas de las/los que se imaginan... y puede que no la juzguen (lo de que todos somos iguales ante la ley no nos lo creemos hace tiempo) pero te digo yo que esto tendrá que tener consecuencias... no sé en cuanto tiempo, pero confío en que las tendrá algún día...
    besotes!!

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