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Las Huelgas (II excursión desde Lerma)

Compás de Afuera Monasterio de las Huelgas
El Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas1 fue fundado en 1187 por el rey Alfonso VIII y su esposa Leonor (hija de la mítica Leonor de Aquitania) deseosos de contar con un cenobio que a la par que albergase el Panteón real acogiese (a buen recaudo) a un gran número de mujeres pertenecientes a la aristocracia y la realeza (a las que no convenía usar como moneda de cambio, matrimonio mediante) y de paso les permitiera controlar la mayoría de los anteriormente fundados junto a sus beneficios y propiedades.

Monasterio de las huelgas
De este modo la Abadesa de las Huelgas (miembro de la familia real, habitualmente) contó no con ya con enormes propiedades extendidas por cuatro provincias con sus correspondientes beneficios económicos sino con una gran autonomía y autoridad sobre estamentos civiles y eclesiásticos que le permitía tanto armar caballeros como designar obispos o juzgar en nombre del Rey.

Con esta base histórica nos acercamos al conjunto monástico que impresiona por su carácter de fortaleza (en su momento estuvo completamente amurallado), extensión y su doble naturaleza de espacio público de representación y monasterio cisterciense remarcado por la existencia de dos zonas o compases; el Compás de Afuera (torre fortificada, atrio, pórtico de los caballeros, capillas funerarias) y el Compás de Adentro (portería, hospedería, dependencias monásticas, casas de los capellanes) conectados mediante la Iglesia.

Pórtico de los Caballeros Monasterio de las Huelgas
Como el conjunto, aun estando habitado por una comunidad de monjas, es propiedad de Patrimonio Nacional la visita se desarrolla tras los pasos de una funcionaria, elegantemente abrigada, que con la misma desidia/pasión prohíbe hacer fotografías, repite como en un dictado las características de las diversas salas o te deja tiempo libre en algunos espacios para descansar conversando con el guardia de seguridad armado que nos escolta (¿)

Y tras desfilar por el pórtico de los Caballeros, accedemos a la Iglesia gótica del s.XIII muy respetuosa con el modelo cisterciense aun cuando cuenta con algunas peculiaridades, como las bóvedas angevinas de influencia francesa, destacan su amplia cabecera de cinco ábsides, el crucero en el que un rosetón rompe la piedra regalando luz al espacio, y tres tres naves.

nave central Iglesia Monasterio de las Huelgas
En la central el púlpito de hierro forjado montado sobre un soporte giratorio nos enfrenta a la reja que delimita la clausura y que nos permiten visitar parcialmente para contemplar los tapices, la sillería y sobre todo los impresionantes monumentos funerarios de reyes, reinas, infantes y abadesas que ocupan la nave.

Repicando los pasos sobre un impresionante sobresuelo de tarima maciza salimos de la Iglesia hacia el claustro de San Fernando de bóvedas de cañón reforzadas por arcos fajones donde se conservan preciosos fragmentos de yesería con motivos hispano-musulmanes con pavos reales, inscripciones cúficas, atauriques y grifos.

Sala Capitular
Pero cuando la mirada desciende de los arcos apuntados esperando su fusión con la arquería y las columnas del claustro, surge la demoledora imagen de un muro macizo, innovación del siglo XVII para combatir el frío, que permitió, a costa de perderlo todo, elevar el claustro superior.

Para recuperarse del disgusto, se centra el visitante en los tres arcos apuntados del lateral que se abren a la bellísima Sala Capitular, dividida por cuatro esbeltos y elegantes columnas en tres naves de igual altura, cubiertas por bóvedas de crucería, (aunque la sonrisa más amplia la provoca, desde una de sus paredes, el apocado Felipe III disfrazado de Duque de Lerma)



Mediante altos, oscuros y fríos pasadizos se accede a Las Claustrillas, nombre que recibe el primer claustro de cenobio, puramente románico que me reconcilia con la visita, es realmente precioso en sus proporciones, juegos de columnas y bajo relieves de los capiteles... (aquí nos permiten hacer algunas fotografías)


Capitel Claustro de las Claustrillas Monasterio de las Huelgas


claustro de "Las claustrillas"





Aunque nunca la dicha es plena y la funcionaria tiene prisa, tanta que apenas permite un giro por el claustro cuando tras cruzar por la capilla de la Asunción de marcado carácter almohade, nos dirige a una de las estancias más curiosas del complejo, la capilla de Santiago.



Monasterio de las Huelgas Plano
Esta capilla, aislada en el terreno de la huerta, es de estilo mudéjar, de piedra y ladrillo, con una inmensa puerta de arco árabe, friso de yesería mudéjar y un artesonado que recuerda los propios de Teruel, y que tras un segundo arco de similar factura se encuentra la pequeña sala presidida por una imagen articulada de Santiago del siglo XIII.

Santiago del espaldarazo Monasterio de las HuelgasLa curiosa imagen, que al parecer fue inicialmente tallada para ser una Virgen sedente con niño y posteriormente alterada hasta convertirse en la del Apóstol Santiago, idónea gracias a su mecanismo articulado, para dar el espaldarazo y la pescozada en el carrillo a los reyes ya que según las normas de la caballería medieval solo un superior podía armar a un aspirante. Y que posteriormente se utilizara para armar caballeros de su Orden.



Sin tiempo para imaginar al caballero velando en la noche, nos dirige la guía al Museo de Ricas Telas Medievales dónde nos abandona definitivamente para disfrtar de la belleza de las ropas funerarias (?) de algunos reyes y reinas de Castilla, expuestas junto al pendón arrebatado en la batalla de las Navas de Tolosa, un gran cierre para una visita que sin duda merece la pena.


Huerto del Monasterio de las Huelgas.
1. Según recientes investigaciones y a riesgo de ofender a la guía de la visita, parece ser que la palabra "huelgas" no alude a holgar, descansar, o tomar aliento, como se venía sosteniendo. Sino que el término, de uso corriente en la Edad Media, señala las comarcas de pastos para ganados que no se dedican al trabajo (...) Este nombre se hizo extensivo al monasterio y aludía al terreno donde estaba enclavado.

9 comentarios :

  1. Interesante paseo.
    Y también, interesante lo de la talla.

    Abrazos

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    1. Una historia muy curiosa en un lugar impresionante.
      Un saludo

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  2. Mejor que una guía de viajes es un artículo como el tuyo. Y cómo me gustan esos paisajes con esos edificios de piedra dónde se puede tocar la Historia.

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  3. He recorrido bastante por España, pero esto no lo conozco, me lo apunto.

    Besos Pilar.

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    1. Burgos merece el viaje, sin duda

      Un beso

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  4. Qué regusto pasear contigo por esas piedras conocidas...
    Besos.

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  5. Lo del apóstol articulado no lo había visto nunca...
    Buena jornada tuviste.

    Besos.

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