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Pobres o progres

Rastro
Tengo que hacer grandes esfuerzos para recordar un tiempo en que las cosas de segunda mano no fuesen artículos para la gente humilde que es como se llamaba en mi casa a los pobres. 

Salvo los libros que se podían comprar en las librerías de viejo algún cachivache en el rastro o el coche con el estrenabas carné de conducir, la segunda mano, era algo que se movía en lo residual o en las películas americanas donde cada dos por tres la familia montaba un mercadillo con lo que acumulaba en el garaje, pero eran extranjeros, raros por tanto. Recuerdo un peculiar mercadillo que organizaban los ingleses afincados en la costa de Almería en el que se podía encontrar desde un par de botones o medio metro de cinta de raso a una bombilla o un enchufe sin cables.

Pero las cosas han ido cambiando, primero esas tiendas de muebles y electrodomésticos algo antiguos que regentaban ONGs como Reto a la Esperanza tratando de sacar algún rendimiento a lo que la gente, feliz de poder comprar y comprar cada vez más cosas nuevas, les regalaba más por hacer hueco que por la donación.

Vintage
Después se coló el concepto vintage y de repente era más que cool pagar un buen dinero por las cosas que hubieses encontrado en el baúl de la abuela sino te hubieses desecho de él. Algo que en mi juventud solo pasaba en Londres de dónde las más modernas estaban dispuestas a pagar más si era usado, british pero usado.

Más tarde la tecnología provocó un salto cuantitativo, de la mano de la crisis y de la posibilidad de poner en el mercado aquello que tú no quieres pero quien sabe, quizás sea lo que alguien anda buscando, espacios como Segunda Mano dejaron de dedicarse básicamente a coches y motos para dar cabida a lo más variopinto (sin llegar todavía a los curiosos objetos de los programas americanos de
segunda mano
empeños o subastas) muebles, ropa, adornos, colchones, zapatos, juegos ... de repente todo puede ser vendido, a todo le puedes sacar un par de euros. 


App de venta
Y con la llegada de las Apps el negocio de la segunda mano se ha venido arriba, ahora es moderno e inteligente usar y vender, nada de guardar o de regalar. Supongo que las ONGs que hacían su particular agosto con cada época de cambio de armario lo estarán notando, ahora no se tira el abrigo que no te cabe gusta, se le hacen dos fotos y se cuelga en internet, alguien lo querrá, sobre todo si el precio no tiene nada que ver con lo que te costó en su momento.

Es posible que sea una moda instaurada de la mano de la crisis que nos impide gastar con la locura alegría de otros tiempos, pero también puede que los principios medioambientales (cada producto nuevo supone un gasto de recursos que no podemos permitirnos) o la filosofía de vida de los perroflautas  más centrados en el uso que en la propiedad esté calando entre nosotros.

¿Cómo lo ves?

7 comentarios :

  1. No sabría que decirte, pero hay que reconocer que, en los tiempos que vivimos, siempre habrá gente para todo.
    Yo me limito a observar, no me meto con nadie y que cada uno haga lo que le venga en gana. Si le gusta lo usado ¡ve tú a saber quién lo ha llevado!, si le apasionan los pantalones rotos y luego se tiene que poner una media gorda debajo porque la ventana deja pasar demasiado aire...pues que vayan a gusto y sean felices.
    Antes, cuando llevabas un remiendo en algún sitio, tratabas de disimularlo todo lo posible, hoy como está de moda, los modernísimos niños que lo tienen todo, ya no saben en lo que dar y se visten de lo viejo, lo roto y lo usado, el caso es dar la nota, ¡ojalá que algún día no les toque llevarlo por necesidad!
    Como verás, he vuelto con las pilas puestas.
    Te dejo cariños en abrazos.
    kasioles

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    1. Kasioles lo de la ropa es muy personal, pero muebles, discos, complementos, juegos, adornos...ahora se vende todo ¿necesidad, moda o nuevos modos?
      Besos

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  2. A los que tenemos unos añitos esto nos resulta raro, especialmente lo de la ropa de segunda mano, en nuestra época la usábamos hasta que se rompía o se quedaba estrecha, si era por esto y había hermanos se sabia que lo heredarían, si no, siempre había un familiar al que se le daba, siempre eran conocidos.

    Otro tipo de productos que con el tiempo si que he comprado, han sido los libros de segunda mano, especialmente si eran especializados y de cierta antigüedad, no hace mucho encontré uno de viajes de principio del siglo XX, fantástico aunque a un precio bastante caro. Hablando de precios, he visto casos de prendas de segunda mano que parecen por su valor que no solo son de primera es que son "la leche" de caros, la pátina de mierda de algunos de ellos parece que la encarece y le da más valor, aunque solo tenga poco más de 5 años.

    No creo que esta moda de lo vintage, lo sea por amor al medio ambiente o para aprovechar lo producido hasta su muerte, ya digo que es una moda de gente "pija" y como tal moda desaparecerá en el momento que la crisis mejore algo y que el poder adquisitivo del personal se eleve algo, ya se encargará la industria de hacerlo ver.

    Saludos

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    1. Creo que el fenómeno va más allá de lo vintage, pero quizás sea como dices una moda hija de la crisis
      Besos

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  3. Primero decir que tu repaso de los tiempos de lo de segunda mano ha sido muy acertado. Yo creo que la crisis es la mayor responsable. Antes de esta yo usaba la segunda mano en mi "Mercado de san Antonio" para recuperar libros o cómics que estaban descatalogados pero nunca hubiese comprado ropa o muebles. Ahora veo gente que pensaba así usar estos reciclados, buscarlos, el Wallapop es un éxito arrollador... También es cierto que un mundo con tanta gente que no quiere darle muchos usos a un producto es un mundo condenado. Hace tiempo escribí que el ser humano en el planeta tenía este conflicto. Si no estamos en crisis nos comeremos el planeta por desastre ecológico mucho antes de lo previsto. Si estamos en crisis eso se ralentizará(no mucho) pero también seremos infelices. Sigo más que nunca con esa duda. Besos y buen fin de semana. Nuestro tiempo, este sí, solo tiene un uso.

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  4. A bote pronto he pensado en "todo está de moda", y lo de vender los trastos no iba a ser una excepción. Parece una necesidad imperiosa desprenderse de lo viejo (con su etiqueta de vintage para que suene super moderno) y, de paso, hacer negocio con ello. La crisis agudiza los ingenios.
    Porque además aquí se podría añadir esto del DIY, recíclatelo tu mismo y dale otro uso, lávale la cara a lo que ya no te gusta y verás qué bien que te lo pasas. ¡Y el arte que tienes!

    No sé qué decirte Pilar. Cuando me pongo a buscar los 3 pies al gato incluso creo que todo este nuevo afán no es más que otra forma de subirle la autoestima a la gente. Para que se sienta útil y se "realice" sin grandes dispendios, haciendo de sus pobres cachivaches algo muy progre.

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