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Un castillo frente al mar: Hondarribia

Hondarribia
Hoy os propongo una escapada muy especial, una combinación de mar y verde, de arte y gastronomía, de risas y silencios, hoy nos vamos a Hondarriba o Fuenterrabía, calificado como uno de los 20 pueblos más bonitos de España para visitar en invierno (intuyo que en en verano seguirá siendo precioso).

La cuidad vieja se alza sobre una colina que mira entre orgullosa y enamorada la cercana Hendaya (Francia) mientras juega con su reflejo en las aguas del estuario del Bidasoa y la bahía de Txingudi.

Casco histórico HondarribiaEn su recinto amurallado la puerta de Santa María, la plaza de Armas, la Iglesia de Santa María de la Asunción y el Manzano de estilo gótico o el castillo de Carlos V son solo las obligadas paradas de un agradable paseo por calles angostas y adoquinadas en las que casi en cada esquina reclaman tu atención una portada blasonada, un balcón de madera decorado o unas sencillas macetas que aportan color a la antigua piedra.

Saliendo de la zona amurallada puedes dirigir tus pasos hacia el mar y cruzando el alegre barrio de pescadores de tradicionales casas de colores, donde es inevitable hacer un alto para disfrutar de sus celebrados pintxos, recorrer el viejo puerto, el espigón que acompaña al Bidasoa en su último tramo y llegar hasta la playa dónde aún es posible encontrar algunos pesqueros varados.

Palacio Carlos V
Son muchas las opciones de alojamiento y restauración que ofrece Hondarribia, pero para esta escapada os propongo el Parador situado en el Palacio de Carlos V, comer en la Hermandad de Pescadores y tomar unos pintxos el Bar Restaurante Gran Sol ambos en el barrio de La Marina.

Fundado por el rey navarro Sancho Abarca en el siglo X, el Parador se alza sobre un castillo que mantiene su estructura de fortaleza medieval, aunque ese aspecto defensivo esconde un interior magistralmente recuperado: recovecos, arcos, forjados y artesonados envuelven al viajero en una atmósfera de mágica belleza, donde no puedo dejar de recomendar para un buen rato disfrutando de la impresionante serie de tapices que cubren los muros de una de sus salas y el patio interior reconvertido en recóndita terraza.

Os recomiendo pedir una habitación con vistas al mar, no son las más grandes, pero dejar vagar la mirada sobre el rítmico deslizarse de una tradicional trainera a primeras horas de la mañana o fantasear con las luces que tililan desde la noche francesa, es una delicia.

Para comer La Hermandad de Pescadores ofrece desde el emblemático edificio construido en 1361 para albergar la cofradía de pescadores, una representativa muestra de la sabrosa cocina tradicional vasca, especializada en pescado y marisco.

Por su parte el Gran Sol junto a los tradicionales pintxos fríos de barra presumen de una amplia carta de pintxos de cocina que sin miedo alguno al reducido espacio ofrecen sorprendentes y deliciosas muestras de la nueva cocina vasca elaboradas al instante. 

La sencilla convivencia de parroquianos y turistas explica sin palabras cómo la vanguardia y la tradición conviven aquí bajo el único juez posible, la calidad.

Que el Parador participara en la iniciativa del Banco de libros libres me ha inspirado para relacionar dos de mis pasiones; los libros y los viajes cortos...ya os contaré.

5 comentarios :

  1. Lo conozco; muy bonito. Bueno todos los de esa zona vale la pena visitarlos.

    Besos.

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  2. Y a media hora de mi casa! Odio que llueva durante meses porque nosotros no estamos acostumbrados a esto, pero que bien se vive y que precioso es todo. Feliz finde!

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  3. Es un sitio muy chulo para ir durante todo el año.Quizás ahora mejor porque hay menos gente.
    Ahora mismito me iba.
    ; )

    Besos.
    Ups qué hambre me ha entradooooo

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  4. A mi me encanta, bueno la verdad toda la zona norte es hermosa ... para disfrutar paisajes, historia y gastronomñia

    besos y buen finde ¡¡

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  5. Es realmente un lugar precioso y suculento ;)

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