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Una perla en la Bassin d'Arcachon

Bahía de Arcachon Latón
La escapada de hoy nos lleva hasta la bahía de Arcachón, en Francia, legendaria cuna de las ostras más famosas del país vecino. A través de una oferta por internet reservamos una espléndida habitación en Villa La Tosca, en la pequeña localidad de Lantón, una estancia de lujo para dos a un precio sorprendente, un cierre romántico a nuestro viaje de fin de año.


Villa La Tosca
Villa La Tosca es un edificio de principios del siglo XX edificado en el estilo de lo que se dió en llamar arquitectura arcachoniense(?) de inspiración italiana, lo que para cualquiera que conozca Ribadesella sería una mansión marinera de burgeses con muchos posibles, que se ha reinventado a sí mismo convirtiéndose en un alojamiento peculiar de enormes habitaciones con vistas al mar o al jardín y cuidadas zonas comunes como el salón, la cocina, el comedor, la terraza o la biblioteca, que puede alquilarse por habitaciones o si te toca la primitiva, completa.

Bahía de Arcachón
Ubicada en Lantón, un diminuto pueblo dormido en los primeros días de enero que seguramente se transforme de la mano de la primavera y el verano debido a su proximidad con Burdeos y la enorme riqueza de su entorno natural, el alojamiento ofrece pocas actividades más allá del relax y la ensoñación dejando vagar la vista junto a la imaginación sobre una bahía que cambia radicalmente al ritmo de las poderosas mareas, alimentando cuando es baja una enorme cantidad de pájaros de diferentes colores y tamaños y como no es enero tiempo para disfrutar de la piscina... habrá que conformarse con la bañera, de pecaminosas dimensiones que preside un cuarto de baño para quedarse a vivir.

Notro dame de Lantón
Con un temporal digno de las más negras historias de naufragio, se limitan las posibilidades de disfrutar paseando en parajes naturales como los lagos salados, el Domaine de Certes, Cap Ferret, el delta del Leyre o la impresionante duna de Pilat, que quedan pendientes para otra visita a la zona, así que pasamos la tarde descubriendo pequeñas joyas como la diminuta Iglesia del siglo XII de Notre Dame de Lantón, hito del Camino de Santiago, y paseando por los pequeños puertos ostrícolas que aparecen en cada recodo alegrando incluso una tarde oscura con sus llamativos colores.

Tras una noche arrullados por un viento salvaje y el repiqueteo furioso de la lluvia en los cristales, (qué hermoso contemplar la furia de la naturaleza tras los ventanales) a la mañana siguiente aprovechando un claro, nos dirigimos a Arcachon. 


Casino de la Plague Arcachon
La indiscutible capital de la bahía luce orgullosa sus edificios de la Belle Époque en la Ville d'Hiver rodeada de árboles enormes y cuidados jardines, la enorme playa de arena blanca, el elegante Casino de la Plague, el puerto antiguo o el mercado de abastos mientras te tienta desde cada esquina con su plato más famoso, las ostras. 

Mejillones al vino blanco con fritesSi no te gustan o como nosotros ya no puedes comerlas sin ponerte al borde de la muerte, la cocina francesa te ofrece su versión más marinera, con raciones generosas y buen servicio a unos precios, al menos fuera de temporada, bastante razonables.

Y como la calma solo precede a la tormenta, volvemos al hotel a disfrutar de una cena fría servida; queso, embutidos y patés regados con un buen Burdeos, qué mejor modo de empezar una noche iluminada por relámpagos...

De vuelta a casa, la tradicional parada en un supermercado francés dónde además de los lineales de productos 'del terroir', nos sorprenden las fotos de los artesanos que fabrican éste o aquel queso, embutido, vino o conserva y que viven en la misma zona. Un sistema simpático de promocionar el consumo Km 0, y es que les llamamos chaovinistas pero qué bien se venden.

La web de dónde sacamos esta joyita es Secret Escapes, que a pesar de todo, no patrocina esta entrada.

12 comentarios :

  1. Me apunto todo, que este es un viaje que tenemos en previsión.
    Muchas gracias.

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  2. Qué interesante! Me lo apunto, a mí eso de dar con hoteles maravillosos me chifla.

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  3. Maravillosa entrada , no conozco la parte oeste de Francia y mira que tengo ganas , sobre todo porque tengo guardados muchos recuerdos de mi padre , que de joven tuvo un amor por esas tierras jaja
    y me sonrío porque recordarlo es sentirlo , perdona que divague pero es que es inevitable pensar en aquellos que un día pisaron esa tierra hermosa

    Feliz jueves , un beso

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    1. Gracias, me encanta provocar recuerdos, si son tan buenos.

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  4. Habrá que apuntarlo en la agenda.

    Besos.

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    1. Una zona muy interesante desde todos los puntos de vista.

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  5. Claro que son muy suyos pero sus virtudes tienen, no podemos serlo tanto nosotros y no verlas. A mí a la que dices Francia ya me tienes arrobado en tu lectura. Adoro ese país a pesar de los franceses ( y a veces también a algunos-as que no podemos caer en tópicos). Mis experiencias allí, París o Lyon en mi caso, han sido siempre para el mejor de los recuerdos.
    La comida de las fotos como para acudir corriendo a pedir otra de lo mismo.

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    1. Pues prometo más escapadas a Francia, con fotos de comida incluida.
      Besos

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  6. Sigo pensando que haces unas maravillosas reseñas de viajes.

    Lástima que el tiempo no os haya acompañado, es lo que tiene el Golfo de Vizacaya, una mala gaita invernal tremenda.

    Un besazo

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    1. Muchas gracias, la verdad es que es una delicia, escribir al menos una vez a la semana sobre algo hermoso.
      El temporal fue impresionante, pero no le robó nada de encanto a la escapada, al fin y al cabo, hay que recargar pilas también como pareja ;)

      Besos

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