, , , , ,

Acuerdo de mujer

8 de marzo
No termino de estar convencida de que existan unas peculiaridades concretas en el modo de ser, negociar o dirigir de las mujeres que las hagan diferentes a los hombres, de hecho son variados los ejemplos de las que han alcanzado la cima sin que se percibiera en ellas diferencia alguna con respecto a sus compañeros, salvo y con pocos matices, el atuendo, como Margaret Thacher, Angela Merkel, y a escala nacional Esperanza Aguirre o Susana Díaz. Nada en ellas nos habla de lo que viene denominándose liderazgo femenino (flexibilidad y negociación), sino de un cumplimiento exquisito de todos los requisitos para ser un gran líder al estilo tradicional (carisma y valor).
Pelea de gallosAsí que ni siquiera tengo muy claro si no es una barbaridad protestar por este modelo de testosterona desatada que atonta y confunde el día a día de las no/negociaciones en las que más parece importar tener razón que encontrar el espacio común donde comprender al otro, y reclamar otro modo de hacer, más sencillo, natural, alejado del enfrentamiento y del solo puede quedar uno, porque uno sólo no es lo que queremos.

Encontrar personas capaces de mostrar mayor asertividad, empatía y flexibilidad, dispuestas a una escucha activa y propositiva, a un diálogo sencillo y no excluyente, en el que no importe reconocer cuando el otro, la otra, tienen razón, adaptando las posturas, integrando soluciones, persuadiendo, creando consenso, haciendo equipos, sin egos que puedan verse dañados, sin pieles de papel más dispuestos a valorar la ofensa que entender la oferta, sin necesidad de vencer, sin precisar la claudicación del otro.

Liderazgo femenino ¿existe?
Quisiera reivincidar discursos llanos, vacíos de citas rebuscadas o escenarios sobre el aire, ofertas sencillas, transparentes, tonos moderados pero no melifuos y sinceridad, seguro que son más aburridos que las poses arcaizantes de Rajoy, la media verdad tendida de Sánchez, la diatriba mitinera de Iglesias, la elevada postura de estado (así en minúsculas) de Rivera y demás poses a la galería, pero serivirían para algo más que alimentar egos y calentar hinchadas.


Quizás sea cierto que el cambio será mujer o no será.

6 comentarios :

  1. Una mujer que llega a la cima ha tenido que repartir muchos mandobles, dar muchas patadas aparte de puñalás traperas, diría que tienen más testosterona que muchos hombres, quiero pensar que en un plano de igualdad esa mujer que llega a todo lo alto por su capacidad sin necesidad de ese plus añadido se parecería poco a esas mujeres que nombras en tu entrada, soy de los que piensa que un mundo gobernado por mujeres sería mejor mundo.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quizás tienes razón, pagan el precio de perder quienes son para llegar.
      Un saludo

      Eliminar
  2. Totalmente de acuerdo Pilar

    Un fuerte abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una realidad compleja, pasan los años y parece que seguimos funcionando como varones adolescente. Un abrazo

      Eliminar
  3. No has podido elegir unos nombres propios de mujeres, mejor de los que has elegido para corroborar tu tesis.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El problema es que no he sido capaz de encontrar cuatro mujeres para usar como ejemplo positivo. Muy triste

      Eliminar