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Maridaje a la riojana. 2ª etapa. El espíritu

Castillo Cucurrita del río TirónEn nuestro camino a Ezcaray dos paradas, una motivada por la humana necesidad de comer algo, y la segunda para alimentar el espíritu (reconozco ser incapaz de no visitar un monasterio cisterciense y menos si es femenino).

Cuzcurrita del río Tirón nos ofrecerá una mesa sencilla de chuletillas al sarmiento y un agradable paseo en el que admirar el castillo, los palacios renacentistas, la Iglesia , el lavadero junto al río y un par de puentes de hermosa factura, amén de un formato de encierro infantil la mar de simpático a cargo de corredores con carrito y cabestros de peluche que no dudan en calentar todos juntos antes de empezar la faena y llenar de gritos y risas la plaza.
Monasterio de Cañas

De nuevo en carretera, ya la distancia se aprecia el perfil amurallado y la espadaña con dos cuerpos de campanas de la Abadía de Santa María de San Salvador de Cañas, llamada también Monasterio de la Luz, uno de los más antiguos monasterios femeninos cistercienses de España, fundado en 1169 gracias a la donación de tierras, primero en Hayuela y posteriormente en Cañas, del Conde Lope Díaz de Haro y su esposa Aldonza, que se recluirá en él tras el fallecimiento del conde junto a cuatro de sus hijas.

De nuevo un monasterio se alza como la oportunidad para las viudas e hijas de los nobles de vivir en un espacio de libertad impensable fuera de sus muros, un espacio de poder tras la toca y el velo. 
Claustro Monasterio CañasLa acogida en el monasterio, que sigue habitado por religiosas, es singularmente cálida y accesible, con las entradas nos hacen entrega de una pequeña guía para la visita de la Iglesia, el claustro, la sala capitular y los dos museos que alberga; el de las reliquias y el de la cilla.

A través de un sencillo claustro de planta cuadrada de dos alturas, la baja con una galería de arcos de medio punto enrejados que se abren al cuidado jardín y la alta con los arcos cegados salvo un pequeño cristal en el centro (una solución que ya podían haber adoptado en las Huelgas), el visitante comienza a sentir un frío que se hace cada paso más intenso por mucho que la disposición de las piedras del suelo simulen redondas alfombras de esparto, frío que no se disipa al acceder a la Iglesia.

Monasterio de Cañas Ábside central
La Iglesia de planta de tres naves con transpeto (o crucero) rematadas por el profundo presbiterio que conforma el ábside central, cubierta por bóveda de crucería hasta el crucero (dónde se paralizó la obra) sorprende por su luminosidad procedente de los amplios ventanales góticos dispuestos en dos niveles y cubiertos por láminas de alabastro blanco. 

Este tramo apenas ofrece más decoración que algunos motivos vegetales en los capiteles, donde buscando, buscando pueden encontrarse algunos detalles antropomorfos, como el delicado pantocrátor situado sobre la clave del ábside mayor. 

Monasterio de Cañas, lateral ventanas El frío intenso y la luz tamizada de la tarde proporcionan al espacio una desnudez especialmente atractiva para quien disfruta de la belleza de las proporciones, la pureza de la piedra tallada y los delicados matices de una arquitectura fabulosa capaz de crear mundos con apenas un par de líneas.


Retablo Monasterio CañasPero que no se desalienten los amantes de la imaginería religiosa, el templo que fue retomado en el siglo XVI, cuenta con un magnífico retablo renacentista y una importante sillería que se han ubicado a los pies de la nave central, liberando así el ábside de cualquier interferencia salvo la imagen en madera policromada de un crucificado del siglo XIV que nos recuerda dónde estamos. 

Como recuerda la Virgen gótica del ábside de la nave de la epístola que en este monasterio, los Díaz de Haro son los dueños, bueno las dueñas, siendo sus emblemas de lobos y toros los que sirven de pedestal a la imagen.

Acceso Sala Capitular Monasterio de CañasA la Sala Capitular, corazón de la abadía, se accede por una portada de tres arcos apuntados, adornados con motivos florales que se adivina estuvieron policromados, entre los que se destacan vides y uvas además de algún motivo más mundano como el eterno borracho casi escondido entre las hojas. La Sala edificada entre los siglos XII y XII es cuadrada, cubierta por una bóveda cuatripartita que descansa en una gran columna en el centro de la sala, con un llamativo capitel en forma de palmera. 

Sepulcro Abadesa Urraca Monasterio de CañasPreside el espacio el sepulcro gótico de Urraca Díaz de Haro, hija de los fundadores, en el que aparece yacente vestida de abadesa, la cabeza sobre almohadones, custodiada por dos ángeles con incensarios, portando un báculo con una serpiente enrollada en la parte superior y un dragón y tres pequeñas novicias rezando a sus pies.

La urna descansa sobre los lomos de lobos, el símbolo heráldico de su familia, perros y cerdos. En sus costados destacan los bajos relieves que evocan su entierro y su subida al cielo. Merece la pena detenerse en la contemplación de las figuras que esconden guiños y sorpresas invitando a imaginar una Edad Media menos oscura de lo aprendido.

Sala Capitular Monasterio de Cañas
(Como curiosidad, sabed que Urraca que ingresó en el convento con apenas un año, alcanzó los 93 años y fue declarada Beata, por lo que su sepulcro ha sido abierto cuatro veces a lo largo de la historia, comprobando que su cuerpo se conserva incorrupto)

Cruzando el claustro accedemos a la pequeña sala donde las actuales moradoras del convento exponen para su venta, porcelana decorada, dulces y rosarios que junto a su pequeña hospedería sirven para el sustento de sus vidas en silencio y oración y que desemboca en la Sala de Reliquias, uno de los motivos por lo que este monasterio es famoso.

Cráneos 11.000 vírgenes, reliquias monasterio de Cañas Entre las numerosas piezas sobresale una caja hispanomusulmana del siglo XI de procedencia cordobesa aunque resulta más sorprendente encontrarse las herraduras del caballo de Santiago recogidas en la batalla de las Navas de Tolosa, calaveras de algunas de las once mil vírgenes, un Lignum Crucis (otro trozo de la Cruz) o reliquias de los mártires de Santa Engracia de Zaragoza.

Museo de la cilla, Monasterio de Cañas
De vuelta al claustro accedemos a la Cilla  (el espacio que en el siglo XIII servía de bodega y almacén) atravesando un arco apuntado de sencilla factura cuyas arquivoltas se apoyan directamente en pilares adosados al muro, donde actualmente se expone una amplia colección de obras de arte propiedad de la abadía como relieves, tallas, cuadros y pequeños retablos de dispar factura y datación.

Abandonamos el recinto con el recurrente pensamiento de que tras estos muros muchas mujeres demostraron la valía que el mundo les negaba a cambio de renunciar a él, encontrando la libertad tras la cancela.  

6 comentarios :

  1. Tan bien lo cuentas que he tomado buena nota, que la ruta nos cae cerca.
    Besos

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    1. No tenemos problema ninguno en hacer de guías ;)

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  2. Te quieres creer que tengo Ezcaray a menos de una hora y no he ido? Así que apunto como objetivo para hacer una excursión cualquier fin de semana que den bueno, porque de momento parece que no.

    Es un gusto contigo que llegue el jueves, a pesar de todo lo que nos rodea, aquí encontramos un refugio cálido y acogedor.

    Un abrazo!

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    1. Gracias, creo que a tod@s nos viene bien escapar aunque sea con la imaginación y si os sirve para dibujar una de verdad, encantadísima.

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  3. Que placer viajar de tú mano, me apunto el destino.

    Un besote.

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    1. Seguro que a tu casita con ruedas le encuentras fácil acomodo.
      Besos

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