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Memoria selectiva

Congreso de los Diputados
Entre las muchas cosas que se han oído estos días en el Congreso de los Diputados (convertido en el centro de la actividad política y mediática, casi impensable hace menos de dos años) han resonado en mí las referencias a la memoria, a la memoria histórica.

Y no me refiero a la promesa de Pedro Sánchez de reactivar la ley del mismo nombre, en un guiño a "los suyos" a los que pareció dedicar la medida, provocando la sorpresa de los populares que reclamaron a Albert Rivera haberse prestado a lo que vienen denostando cada vez que se le presenta la ocasión.

Sino más bien a las miradas a otras memorias, a otras víctimas, a otros olvidados, retazos de reivindicación por quienes no tienen voz para hacerlo; Salvador Puig Antic, los trabajadores caídos en la matanza de Vitoria y en una mucho más polémica referencia, (que me tiene meditando desde entonces) Lasa, Zabala y el resto de las víctimas del GAL.

Otegi
En una semana en la que Arnaldo Otegi sale de la cárcel tras un, cuando menos polémico juicio, y posterior condena, revestido con el aura de mártir que sólo la cárcel concede, volver la mirada al peor tiempo del terrorismo de ETA y al mayor de los errores del Estado en su lucha, agita aguas antes calmadas.

Y entiendo el enfado del PSOE, porque a nadie nos gusta que nos recuerden lo peor de nuestro pasado sobre todo cuando lejos de analizarlo, juzgarlo y actuar en consecuencia lo único que hacemos en pasar página y fijar la mirada al frente.

Pero no es posible avanzar sin detenerse, construir sin sustituir los ladrillos dañados, las vigas podridas, aunque duela. El Gobierno encabezado por Felipe González creó, financió y amparó los GAL, la guerra sucia contra ETA, el escenario en el que obviando cualquier traza de legalidad se trató de acabar con la banda terrorista usando sus propios medios y que lejos de conseguirlo sirvió fundamentalmente para enriquecer a una banda de miserables.

Felipe ante la cárcel con los "jefes" de los GAL
Esto es historia y hemeroteca, y quienes se indignan por la recepción a Otegi y olvidan el mitín a las puertas de la cárcel a cargo de Felipe González el día que ingresaban condenados el Ministro del Interior y su Secretario de Estado, cometen el error de negar la memoria, la memoria histórica de otros.

Entiendo que duele porque tras todo lo acontecido, hemos permitido que la figura del exPresidente siguiese proyectándose sobre el país y sobre todo por su partido, como si su voz fuese la de un sabio al que escuchar, un oráculo a seguir, alguien a quien no mancilla ni siquiera su vergonzoso paso por Gas Natural, pero quizás es comprendiendo esto, como podamos entender que la recuperación de la Memoria histórica es la recuperación de la memoria de todos, de todas las víctimas y de todos los responsables, aunque sean de los míos.

Nada más lejos de mi sensibilidad que ETA, una banda de terroristas que tiñeron de sangre la tierra en la que vivimos, un grupo de personas que no dudaron en señalar como diana a cualquiera que vestido de uniforme cumpliera con su deber para ir ampliando el foco a nuestros representantes políticos y en su momento de mayor crueldad a cualquiera que pasase por ahí. Mi repulsa es absoluta. Ahora bien, igual rechazo me provoca quien obvia las leyes y se toma la justicia por la mano, porque si abandonamos el sendero, nos convertimos en monstruos.

Y ese ejercicio que nos obliga a enfrentar la realidad de los hechos, más allá de la simpatía o la proximidad de quien los haya realizado, es necesario e imprescindible para no seguir cerrando heridas en falso. Aunque duela.

(buscando referencias sobre cómo la historia ha tratado a grandes figuras que se apartaron de la legalidad, me he topado con la de Richard Nixon, el Presidente de Estados Unidos forzado a dimitir tras el escándalo del Watergate y me ha sorprendido mucho saber que tras abandonar la política quiso volver a dedicarse a la abogacía, pero no pudo hacerlo ya que fue expulsado por el Colegio de Abogados e incapacitado para el desempeño de su profesión en todo el territorio estadounidense)

13 comentarios :

  1. *Impecable puesta en escena de tan delicado tema: la memoria histórica
    A todo lo dicho, tan bien dicho, nada que añadir. Sí, duele. Duele, porque la paja en ojo ajeno incomoda infinitamente más que la viga en propio. Duele, porque remover los cimientos, por firmes sean, no hace sino esconder la escombrera que nada y nadie osó sanear.
    Duele, porque la voluntad enmienda y repara a tenor de la coyuntura: la buena voluntad, siempre se topa con el freno que le impone calzar 'zapatos a su medida'.
    Duele porque , en fin, para bien y no tan bien, nacer cada día a la luz exige de vestidura talar impoluta. La que, HOY POR HOY, aguarda tercamente en el armario de todos y todos se resisten a estrenarla
    (no sea les caiga el lamparón inoportuno mientras los servicios de limpieza están fuera de servicio...)
    Duele. No tanto por memoria como por histórica, Pilar.

    fuerte abrazo

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    1. Gracias P MPilaR.
      Llevo días dándole vueltas a este tema, y no me queda claro haber trasladado lo que pienso, quizás es tan sencillo como tú dices"porque la paja en ojo ajeno incomoda infinitamente más que la viga en propio"
      Un abrazo

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  2. La polémica no es quien es más asesino, tú o yo, no Pilar, la polémica es que alguien ha dicho que Otegui es preso político, lo cual es mentira porque estaba encarcelado por pertenencia a banda armada y perpetrar un secuestro ( el otro no se pudo demostrar) y a González se le ha llamado asesino. Otegui es ordenante y ejecutor, el otro "solo" ordenante. Uno no es héroe y otro villano. No podemos llenarnos la boca hablando del franquismo y no condenar a ETA, o no condenar que en Venezuela SI hay presos políticos. Estas son unas de las razones por las que yo jamás votare a podemos, muchas incoherencias que a mí personalmente me dan miedo.

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    1. Marikosan, Otegi no estaba preso ahora por secuestro sino por el llamado caso Bateragune, por pertenencia a banda armada, un proceso y una sentencia con mucha polémica jurídica y política a la espalda y por el que ha cumplido íntegra condena. Por el secuestro al que refieres cumplió condena en su momento, salió de la cárcel en 1993.

      Pero en todo caso, pones el foco en la clave de lo que trato de pensar en voz alta, espero que sin ofender a nadie, sino más bien abrir un espacio de dialogo. No se puede condenar o no dependiendo del autor, hay que ser capaz de alejarse de los sentimientos o las sensibilidades para juzgar y en todo caso procurar que no se olvide lo que pasó, sin lados, sin bandos, sin justificaciones.
      Me parece muy coherente tu postura, yo no votaría nunca a nadie que me diera miedo.
      Un saludo y gracias por aportar tu visión de un asunto que me parece complejo.

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    2. A mí no me ofendes nunca!!! Trataba de explicar que me parecen todos igual de asesinos, el franquismo, eta o el gal, todos, y si alguien no lo quiere reconocer en voz alta, no merece mi voto.

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  3. Un texto objetivo, Pilar, sin duda.

    Un abrazo.

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    1. Gracias Ernesto, no me ha sido sencillo recoger en palabras lo que no termino de tener aposentado en la cabeza. De hecho creo que gracias a esta polémica he podido entender porqué parte de la población se siente amenazada por la Ley de Memoria histórica, nos duele lo que han hecho los que consideramos "nuestros" y nos resistimos al sufrimiento.
      Un saludo

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  4. Pilar, una magnífica entrada.

    Hay comentarios que no ayudan a conciliar, especialmente cuando solo se mira a un lado.

    Un abrazo.

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    1. Gracias Emilio, como comentaba antes, no me parece sencillo ordenar estos pensamientos y sentimientos, creo que la memoria es un agente muy potente y por eso en el fondo todos la tememos.
      Un saludo

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  5. Mucha gente desconoce que en nuestra gloriosa patria también hay presos políticos, gente que sin delitos de sangre se pudre en la cárcel, otros que son torturados y asesinados por quienes dicen velar por nuestra seguridad.
    Hay mucha gente que desconoce el origen de ETA o su relación con el estado.
    Gente que nunca oyó hablar de la red Gradio.
    Hay en fin mucha gente que desconoce quienes son los mayores terroristas,los más sádicos y sanguinarios, hasta el punto lo desconocen que confían en ellos, los idolatran y hasta los defienden llegado el caso.

    Esto es terrorismo:
    http://tarcoteca.blogspot.com.es/2016/03/convocatorias-en-apoyo-monica-caballero.html
    (Un montaje policial para encerrar 44 años a dos inocentes para aterrorizar a todo aquel que se atreva a protestar)

    Esto es terrorismo:

    antes
    http://arrezafe.blogspot.com.es/2016/02/joseba-arregi-torturado-y-asesinado-por.html

    y ahora
    http://www.publico.es/actualidad/videos-demuestran-mossos-dieron-paliza.html

    Consecuencias para los ASESINOS:
    http://www.publico.es/espana/gobierno-indulto-mossos-torturadores-informes.html

    Aludiendo a la memoria histórica, recordar que los maquis eran "terroristas", pero los civiles que torturaban a los rob-gallinas o los ejecutaban por la espalda con la ley de fuga, eras solo honestos funcionarios que velaban por nuestra seguridad.

    Saludos.

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    1. Hola Piedra entiendo lo que planteas, es difícil asumir que las cosas no se hacen bien, quizás porque de algún modo nos sentimos responsables. Después de vuestros comentarios crece en mí la idea de que nos cuesta mucho, demasiado asumir el error, cuando no el mal, en lo que consideramos nuestras filas.
      Y eso quizás explique porqué no "castigamos" la corrupción, un tema diferente pero que no está realmente tan lejos.
      En el fondo, aquello de la viga y la paja, lo explica muy bien, pero, al menos a mí hay verdades que se me resisten.
      Un saludo

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  6. Gracias Pilar por tu entrada de hoy, tratada con tanta sensibilidad, es un tema delicado pero como bien dices hay que tratarlos porque las heridas se cierran en falso y eso es peor en el futuro.
    Hay figuras que su paso por el poder los cubre de un halo de intocabilidad, pero hay que saber distinguir las cosas positivas que hicieron y los fallos que cometieron y no pasa nada. Aún nos queda mucho que aprender.
    Un beso

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