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Aritmética variable o equilibrios imposibles

Escucho a los distintos líderes de los partidos políticos hablar y hablar, veo diferentes encuestas en los medios (tan diferentes que empiezo a estar convencida que más que pulsar la realidad pretenden dirigirla, ya veremos con qué éxito), leo artículos de fondo y opinión de diversos periodistas (constato como siguen siendo mayoritarios los varones entre la amplia grey de los opinadores) y no consigo hacerme una idea que me parezca acertada sobre el extraño momento que vivimos.


Bailar la yenca
Tengo la sensación de que todos los partidos se afanan al imposible ejercicio de nadar y guardar la ropa, es decir, tantean las posibilidades de acuerdos para gobernar a la vez que se reposicionan ante unas nuevas elecciones, por lo que sus movimientos parecen los de la yenca pero sin música.

Así que trato de obviar todo el ruido y pensar en cómo se lo explicaría a alguien que viviese en Australia y pensando en mi hermano (un aventurero en palabras de la todavía ministra de empleo) me pongo a ello.

Tras cuatro años de Gobierno del Partido Popular, apoyado por una mayoría absoluta, las condiciones reales de vida de muchos españoles no han hecho más que empeorar: desempleo, recortes, precariedad...y a pesar de ello las cuentas públicas siguen disparadas. La corrupción y las limitaciones a los derechos civiles, ley mordaza mediante, han sido un tremendo contrapunto a la realidad cotidiana de quienes han visto incrementados los tiempos de espera en la sanidad, el número de alumnos en las clases, o las necesidades de auxilio para colectivos como parados, mujeres solas niños, dependientes... A la vez en Cataluña las disensiones económicas han dado paso al despertar de un deseo independentista, que roza lo mayoritario.

En este escenario los españoles cambiamos el espíritu navideño por una agotadora campaña electoral y acudimos a las urnas, en creciente número pero no de modo masivo y decidimos lo que al parecer es muy difícil de conjugar; es preciso un pacto de al menos tres fuerzas políticas para sostener un gobierno.

Y ahí estamos, el PP apuesta por una gran coalición con el PSOE en la que incluye o no a Ciudadanos pero no hace movimiento alguno en esa dirección. El PSOE sobreponiéndose a sus conflictos internos, apuesta por un Acuerdo con Ciudadanos y desde él busca una mayoría hasta la fecha inexistente. Podemos se lanza a la piscina sin mirar si hay agua y propone un gobierno de coalición al PSOE para el que está seguro de contar con el apoyo de los nacionalistas y encalla. La aritmética parlamentaria es clara, o se produce un encuentro a medio camino entre derecha e izquierda o los nacionalistas tendrán un peso definitivo.

Me sorprende que los debates tengan más que ver con quien quiere acordar con quien que sobre qué puede acordarse. Al final todo puede simplificarse mucho:

Salvo el PP, nadie quiere más de sus recetas. En clave económica hay dos opciones, avanzar en el neoliberalismo económico, menos estado y más iniciativa privada, o tratar de retomar la iniciativa pública salvaguardando del mercado lo que se considera imprescindible. En términos de arquitectura institucional, con sus matices, todos salvo el PP quieren más transparencia, más representatividad y control público. Con respecto a la cuestión catalana, la opción es asumir la necesidad de hablar o seguir ignorando al elefante que ocupa la sala.

Visto así, un juego de equilibrios basculantes, de aritmética variable sería posible, sólo si el PSOE ofreciese a ambos lados del hemiciclo, propuestas suficientemente importantes para sus votantes y asumiese el riesgo de un gobierno hipersometido al parlamento, dónde cada mañana se asumiese como una negociación, como la búsqueda de la mejor opción. Quizás demasiado exigente para un Pedro Sánchez cuyo liderazgo se mantiene bajo custodia en el partido.

Mientras tanto cada vez que escucho a un representante político trato de discernir si se dirige a toda la audiencia o tan sólo a sus votantes, el mensaje cambia y mucho.

8 comentarios :

  1. Es que a eso juegan todos, a lo que mencionas de nadar y guardar la ropa. Como la situación se está volviendo simétrica de lo que pasó hace meses en Cataluña, de un partido minoritario (no tanto como la CUP, lo sé, pero no es mayoritario aún) como Podemos, depende que se eviten las elecciones. En Cataluña era echar a Mas. En España echar a Rajoy. Los de la CUP preguntaron a sus bases porque se estaban dividiendo. Los de Podemos parece que también consultarán a sus bases porque también se están partiendo. Creo que está claro que el limbo político en el que vivimos desde hace más de cien días depende de lo que salga de esas votaciones. Si le dicen sí a Sánchez habrá gobierno. Aunque salga lo que salga está claro que todos han mirado por su partido y no por los españoles.

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    1. No tengo yo la bola de bruja muy afinada, no creas

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  2. No sé si lo que falta es que estos líderes se enteren de una VEZ DE LO QUE SIGNIFICA LA PALABRA NEGOCIACIÓN O, SENCILLAMENTE APRENDER A DECIR LA VERDAD Y EXPLICAR A LA GENTE LÀS VERDADERAS ATADURAS DE CADA UNO SIN OFRECERNOS PAÑOS CALIENTES ENCAMINADOS A NO MOJARSE EL CULO PERO DE AVANZAR HACIA EL ENTENDIMIENTO, NADA. UN BESO

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  3. Yo miro lo que sucede alla y lo comparo con las cosas que vivi aqui. Aca los partidos tienen un NEGOCIADOR que se encara del asuntechi con los negociadores de los otros partidos y se distribuyen las pegas y los negociados. Por otra parte, comienzan a "trabajar" con los diputados y senadores y les compran sus votos. Y en un dos por tres, tenemos de presidente al que salio tercero y con un gabinete multicolor.

    Besos

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    1. Pues si encima les pagan, es que son más "listos" que los nuestros, seguro.
      Un beso

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  4. Yo ya sabes lo que opino. Debería de haber un reset de candidatos y nuevas votaciones.

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    1. ¿Y si reseteamos el mundo?

      Un beso hermosa

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