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Bajo la niebla navarra

Lantz
Esta semana os traigo una de mis combinaciones favoritas, un hotel para perderse, unas excursiones cercanas y una colección de libros para combinar en la dosis que cada quien necesite.

El hotel se encuentra en Lantz, uno de esos peculiares rincones de Navarra, tan diminuto como cabe esperar de una villa con 127 habitantes, pero lleno de historia en cada una de sus esquinas, bueno quizás mejor decir de su calzada, porque la villa nace al calor de la carretera que tradicionalmente unía Pamplona con Francia, que en su tramo urbano recibía el nombre de calle Santa Cruz.

A pesar de su tamaño, Lantz presenta atractivos como las antiguas casonas de piedra, el entorno natural entre praderas y bosques de hayas, robles, castaños y fresnos, su más que peculiar carnaval que se remonta a milenarias y oscuras tradiciones y la privilegiada ubicación a poco más de una hora de destinos tan sugerentes como San Juan de Luz, el Valle del Baztán o la etapa cero del Camino francés de Santiago, San Juan Pie de Puerto.

Hotel Iribarnia
El Hotel boutique Iribarnia es un hotel con carácter y mucha historia, conserva del siglo siglo XVI, las paredes de piedra y la estructura de madera, sobre las que se ha creado un apacible refugio de intimidad y sosiego en habitaciones de camas enormes, suelos de madera y bañeras para dos, sobre las que cae la noche más oscura y silenciosa, un lugar perfecto para despertar caricias.

Un espacio cálido para recogerse con un buen libro junto a la chimenea, o si el tiempo lo permite, instalarse en la antigua huerta, reconvertida en jardín bordeado por un río que junto al trinar de pájaros que apenas se intuyen, rompe el silencio que te cobija, un silencio en calma, salvo si levantas la vista y ves descender la niebla como una dama blanca.

Una ubicación excepcional para sumergirse en el universo cercano de la Trilogía del Baztán de Dolores Redondo, que recomiendo para este viaje ya que Lantz se encuentra a las puertas del valle en el que transcurre la acción y te permite impregnarte de la atmósfera entre nieblas y misterios que rodea las novelas, cuya reseña te espera en los Libros Viajeros.

Mirador de ZigaEl Valle del Baztán, entre los puertos de Belate y Otsondo con 364 km2, cobija quince localidades y Elizondo es la capital. Se trata de un valle muy peculiar, tierra de hidalgos e indianos, que al regresar hicieron grandes inversiones en palacios y caseríos de piedra rosa con grandes balconadas, que combinan con curiosa normalidad con monasterios y puentes medievales sobre ríos que resuenan como si no quisieran pasar desapercibidos; prados, colinas, bosques, monumentos megalíticos, cuevas y caminos, unos públicos como los de los peregrinos, otros ocultos como los de los contrabandistas y las brujas. 

Una de las mas hermosas vistas del valle es la que ofrece el mirador de Ziga, que compite con la mirada casi aérea desde el puerto de Otsondo que ascenderemos cuando acudamos a la llamada de las brujas, casi tan inquietante como la historia de la etnia perdida de los agotes de Arizkum, pero no nos adelantemos.

ElizondoTras la parada en Ziga y con los ojos llenos de distintos tonos de verde y agradecidos al sol que mantiene lejos la niebla nos dirigimos a Elizondo, una bulliciosa localidad que vive al compás del rumor del Baztán que lo cruza y divide. Entre sus casas tradicionales de muros blancos y sillares rojos, con balcones de madera y blasones nobiliarios, destacan los palacios de su barrio antiguo y entre ellos el palacio de Arizkunenea, o de las Gobernadoras, que nos transmite un curioso aire francés y en el que no puede dejar de apreciarse el impresionante escudo de armas, con leones, niños, hojas, cuernos de la abundancia e incluso una corona.

Muy cerca y bastante más discreto, el Ayuntamiento, un edificio del s.XVIII que dicen conserva la antigua bandera del valle, la misma que ondease en la batalla de las Navas de Tolosa de 1212.

El río Batzán a su paso por ElizondoTambién tiene Elizondo arte religioso por contemplar como la Iglesia de Santiago de primeros del siglo veinte sorprendente por su monumentalidad y aspecto de fortaleza, aunque atrae más la sencillez de la ermita de San Pedro y sobre todo la zona del río y sus puentes y la animada plaza principal y ese aroma que te asalta paseando, uhmmm...se trata de chocolate, el más típico es el de avellanas enteras que aquí se llama "urrakin egina" (no dejes de llevarte un par de tabletas, nosotros las compramos en la Pastelería Malkorra).

(Para los muy fans de Dolores Redondo, hay disponible un servicio de visitas guiadas por Elizondo que recorren los escenarios de la trilogía)

Dejamos atrás a Amaia y nos dirigimos a Arizkun una de las poblaciones más trascendentes del valle, por su desarrollo social y económico a lo largo de los siglos siempre en competencia con Elizondo con ricos edificios, como las casonas de hidalgos o el enorme Monasterio de las Clarisas, aunque lo que lo hace más peculiar es una de sus tradiciones ancestrales, sin duda de las menos admirables y que se localiza en el barrio de Bozate, cuna de los agotes.


Agotes
Los agotes eran un grupo ético marginado en Navarra cuyos ancestros no están claros; godos, herejes albigenses o antiguos leprosos, que tenían que vivir apartados desempeñando los peores trabajos, con banco y pila de agua bendita específica en las Iglesias donde incluso se les negaba la paz. Cargaban con las culpas de todos los desastres y malas cosechas y eran despreciados de los lugareños, que decían todo tipo de barbaridades sobre ellos; coléricos, orgullosos, arrogantes, astutos, homosexuales, hechiceros, que se unían con las bestias, que su apestaba su aliento, que donde ponía el pie un agote no volvía a crecer la hierba…

Se les prohibía tener relación con el resto de la población e incluso, para ser distinguidos a distancia, se les obligaba a llevar en la espalda, en sitio bien visible, una señal en forma de pie de gato de color rojo, y tenían que hacer sonar una campanilla en su recorrido para avisar de su presencia. Todo esto hasta principios del siglo XIX.

Parque Museo SantxonenaSin embargo, hay otra visión de los agotes que asegura que tenían alma de músicos y destacaban como artesanos, carpinteros y poetas. Y es esta imagen, su capacidad de superarse a pesar de la amargura de tanto maltrato social, es la que se respira en la visita al Parque Museo Santxonena un espacio de recuerdo y honor, entre esculturas expuestas a cielo abierto.

Con el alma más liviana nos dejamos atraer por rumores de aquelarre y tras las curvas, curvas y más curvas del puerto de Otsondo, cruzando un bosque que se cierra y se abre jugando con el camino, llegamos a Zugarramurdi, donde la Inquisición firmó una de sus más famosas y sangrientas páginas.

Antes de afrontar más horrores, comemos más que bien en Herriko Jatetxea, un restaurante a mitad de camino entre la tradición, que en Navarra es sinónimo de buen producto, y una modernidad con txapela más que interesante.

Repuesto el cuerpo nos acercamos al Museo de las Brujas donde se rinde homenaje a una población condenada y se ponen en valor sus tradiciones y cultura, en las que las mujeres quizás desempeñaban un papel demasiado activo, buen aperitivo para el paseo hasta la famosa cueva, un conjunto cárstico muy notable y dónde es imposible no dejar volar la imaginación.


Bertiz
De regreso al hotel, apenas atisbamos las maravillas que esconde el Parque Natural del Señorío de Bertiz, una opción para perderse en sus senderos disfrutando tanto de la belleza natural del entorno, más de 120 especies de árboles y arbustos diferentes, como de las leyendas que según el folleto los guías van contando, pero la tentación de recogerse es demasiado fuerte.

12 comentarios :

  1. Con estas entradas tuyas tan tentadoras voy sumando a la lista.

    Abrazos, Pilar

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    1. Espero alguna información de vuelta ;)

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  2. Pues anda que en verano voy a poder decir que no sé dónde ir. Ahora la frase sería "no sé qué sitio elegir". Este blog te enseña que España no se acaba nunca.

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    1. Me encantaría pensar que vas y me lo cuentas ;)

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  3. Navarra no es suficientemente conocida para los encantos que ofrece. Esta ruta no me la conocía del todo. Me encanta la trilogía del Baztán
    Besos, pendonaza

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    1. Se hace lo que se puede, que una aprende de sus mayores ;)

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  4. Eres una magnífica guía!

    Apetece ese recorrido.
    Besos.

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    1. Gracias, pues no dejes de contarme si lo haces, seguro que te encanta

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  5. Vuelvo a repetirte en que tendrías que dedicarte seriamente a hacer periodismo de viajes.

    Estuve hace unos años en Elizondo y me enamoré de pueblo y de la zona.

    La trilogía del Baztán no está nada mal como novela negra, que al fin y al cabo es lo que nos gusta a lectores, ¡¡ cuantos mas "fiambres" mejor !!. Y Dolores Redondo hace una minuciosa descripción del ambiente y de los paisajes del lugar. He oído que se va a empezar a rodar una película inspirada en las tres novelas, esperemos que no decepcione.

    Un besazo.

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    1. Me encantaría, de verdad, pero no se me ocurre cómo.

      No sé como será la película pero sin duda tiene una estupenda base y un escenario magnífico.

      Besos

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  6. A mí me encantó la trilogía de Dolores Redondo. Semana de libros, libros... y lectores claro. Un abrazo.

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    1. A mi también, y el escenario es tan hermoso o más como aparece en los libros.

      Un saludo

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