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Del oprobio

Aún resuenan en mi cabeza las negaciones del ministro Soria, como un Pedro pillado en falta, que tras asegurar que su presencia en los #panamapapers es una simple coincidencia de nombre, para más tarde perfilar su línea de defensa asegurando que no, que no y que no, y en un alarde de acrobacia poner en manos de la fiscalía la labor de salvaguardar su honor, en vez de demostrar, documentación en mano, que nada de lo mostrado es cierto. 
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Aún me escarban por dentro las imágenes de la mansión de Mario Conde, dónde ayer la Guardia Civil practicaba registros, incapaz de evitar que se solaparan con las de tantos y tantos desahucios a los que hemos asistido como impotente público. Cómo no vincular ambas imágenes, mientras trabajadores sin empleo perdían su casa y eran arrojados a la calle, con la deuda atada a los tobillos, éste sinvergüenza, a quien aún ayer se refería la prensa como el señor Mario Conde, debiendo más de quince millones de euros de la condena por el caso Banesto y casi diez a la Hacienda Pública sigue viviendo en una mansión en Madrid y disfrutando de su cortijo andaluz y su pazo en Galicia. 
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Mientras daba vueltas al primer café de la mañana, tratando de aventar tantas nubes negras, he tenido la suerte de toparme con el panameño de la jornada, el simpático Bertín Osborne que campechanamente explicaba a Alsina en Onda Cero que lo suyo no tiene trascendencia, que esa empresa le ha servido para pagar a Hacienda en el cumplimiento de la sentencia por alzamiento de bienes que le condenó al pago de cinco millones de euros, como a miles de españoles.

Y no dejo de pensar en que algo malo nos pasa, Mario Conde nos convenció de que ser trabajadores y honrados era ser estúpidos y bobos, y nos dejamos seducir, una seducción por el dinero fácil, la riqueza y el lujo que aún estamos pagando ¿cómo si no entender que personajes como Osborne cuenten con la simpatía de quienes trabajan honradamente y tienen que ver como el vecino, la hija, el sobrino pierden sus casas, emigran o se dejan la piel por salarios de miseria?

Y es que más allá de la necesidad de que los trinquen, de que los juzguen, de que los condenen y de que devuelvan en dinero robado, es urgente que modifiquemos el Código Penal para incluir una nueva pena accesoria, la pena de oprobio a perpetuidad.

Porque el oprobio, la deshonra o vergüenza pública, es imprescindible para recuperar la salud moral de esta sociedad, porque mientras quienes roban, mienten y engañan a cada uno de nosotros sigan teniendo un lugar no ya bajo el sol, sino bajo los focos mediáticos, el aplauso y la fama, no avanzaremos nada.

9 comentarios :

  1. Cierto, pero vivimos en una sociedad del vértigo. Los escándalos duran lo que los peinados y los vestidos de temporada. Todo se olvida removido por el siguiente escándalo que hace bueno al anterior. Hacer que sienta vergüenza quién nunca la ha tenido es difícil. Yo creo que es mejor meterlos en la cárcel a ellos y a los que se sospeche que tienen el dinero que no se ha devuelto. Y hasta que no aparezca ese dinero que "no haya paz para los malditos". Por soñar... Besos

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    1. Pues mira que yo empiezo a pensar en un sambenito que deban vestir cada vez que salgan a la calle, y un corifeo que los preceda narrando el dineral que nos deben, eso sí, hasta que lo devuelvan con interés. ¿qué te parece?

      Un beso

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  2. Si Pedro negó por tres veces a Jesús y hoy es considerado el príncipe de la Iglesia, estos personajes que los pillan con el helado en la mano, que más les da negar no tres, sino treinta tres veces a los ciudadanos, les suda la polla.

    Esto de los Bertines, Ministros, Premios Nobel, Principesas, ricos y más ricos, faranduleros, etc, etc, hacen como cuando a uno/a lo pillan en la cama con un ajeno/a, hay que negarlo siempre, eso está en el manual.

    Hoy me has pillado tontito.

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    1. Ya veo que lo vamos llevando como podemos...

      Besos

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  3. Oye, que no somos nosotros quienes tenemos que flagelarnos, sino ellos. Cuando aprendamos a expresar ese oprobio del que hablas y dejen de sentirse admiradas las belenes esteban que pululan por las teles, empezaremos a hablar de conciencia social,ética y moral.
    A tomar por saco tanto cara dura.

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  4. He estado buscando sin éxito un escrito que leí en Facebook el otro día. Venía a decir, que si te llevas un boli bic de 30 cts de la oficina, que si unos post-it, un paquetito de folios. Y así vamos subiendo de nivel, que si puedes afanar de a pocos, cada uno en su nivel, vamos estafando al seguro, a las becas, a las ayudas sociales, y etc.
    Claro cuando llegas arriba, te lo llevas a manos llenas. Quién es peor?

    Somos todos iguales, y mientras no cambie la mentalidad del país desde la base, estamos perdidos Pilar.

    Un abrazo

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    1. Pero Marikosan yo no creo que sea cierto, puede que te lleves el boli sin querer en el bolso, del mismo modo que dejas allí el que sacaste de casa, el que se hace "el material escolar" tirando del almacén del despacho es una minoría, tan reprobable como los que nos ocupan estos días. Al menos es así en mi entorno, donde por cierto al que lo hacía le dieron el alto un día y pidió el traslado ;)

      Besos

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  5. Estoy hastiada y con una mala lecheeeeeeeeeeeeeeee...

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  6. ¿Y quienes van a modificar el Código Penal? ¿Los políticos? Jajaja, entre toros no hay cornadas.

    Besos

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