, , , ,

En la feria

Hace muchos años una buena amiga me regañó cuando me estaba quejando del vaivén hormonal, de las tremendas oscilaciones entre los días pochos, dolorida, hinchada, triste y desencantada y los días de subidón cuando cualquier actividad era poca. 


 Recuerdo que me dijo que teníamos la suerte de contar un billete para la montaña rusa, así que lo mejor era disfrutar el viaje; de los días en los que solo apetece manta y sofá y hasta los anuncios pueden sacarte unas lagrimillas, perfectos para disfrutar de la música, la poesía y el cariñoso afecto de los nuestros, y también de los días en los que el Everest parecía alcanzable antes del medio día, esos en los que la reforma del baño, la cena para veinte, el viaje más extraño o la locura más tonta podían hacerte romper en carcajadas sin dejar de hacer, pensar, resolver o maquinar.
 
El truco estaba en saber que unos y otros duran un tiempo y te permiten afrontar el mundo desde posiciones diferentes, siendo siempre tú misma, sin necesidad de ser siempre idéntica. Así aprendí a tener un vestido más suelto para los días en los que me sentía como un globo, pero que me hacía sentirme preciosa y me acostumbré a no exigirme lo mismo todos los días y sobre todo a moderar mi entusiasmo.
 
Pero nada dura para siempre y sin síntomas obvios, ni sofocos que me dieran una pista, constato que se me ha terminado el bono para la montaña rusa y no termino de acostumbrarme a este paseando a Miss Daisy de días planos. 

  Me he dado cuenta de que sigo esperando despertar una mañana con ganas y fuerzas para comerme el mundo antes de desayunar, encontrar soluciones a todos los problemas y plantarles una sonrisa en todo lo alto, pero ese despertar no termina de llegar y empiezo a comprender que debo recurrir a mí misma para empujarme, no dejarme llevar por la indolencia, el cansancio o el hastío.

Tras años de vueltas en la montaña rusa, tendré que pillarle el truco a la noria.



(Iba a contarle mi descubrimiento a mi pareja, cuando me he dado cuenta de que así, sin chutes extra de progesterona, estrógenos, serotonina o dopamina es como los hombres afrontan su día a día. Tan centrada en mí, en lidiar con una realidad diferencial, en defender mi derecho a los mismos derechos, que nunca había pensado en cómo es el mundo desde el otro lado)

24 comentarios :

  1. Muy buena también la aclaración.

    ResponderEliminar
  2. Ponerse en el lado del otro...bien por ti.

    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Hoy no te pillo, seguramente por que uno es un "machoman" y me levanto todas las mañanas con ganas de comerse el mundo, eso dices, aunque no estoy seguro de esto; además, estoy escuchando otra trama corrupta en mi ciudad, Granada, según escucho la policía judicial se encuentra entrando en todos los centros que tiene el Ayuntamiento gobernado por el PP desde hace 12 años así como en las viviendas particulares. Como ves mucho machoman y muchas historias, pero no nos dejan vivir tranquilos, entre la corrupción y los impuestos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Seguramente porque hablo de hormonas femeninas, y con el lío del alcalde, que eligen los vecinos y apoyan los ciudadanos...ya tienes bastante por hoy.
      Saludos

      Eliminar
  4. Creo que a mi me afecta menos que a ti por lo que cuentas, puede ser que el día de antes esté algo más tristona pero poca cosa y también hace mucho tiempo que no siento esa euforia. Quizá sea porque ya estoy en pre-menopausia. Lo que no puedo es tomar la píldora, como soy joven para desarreglos me la recetaron y no puedo, me entristece hasta un punto preocupante, así que nada, la naturaleza dirá.

    Ánimo Pilar, la vida son etapas y hay quemarlas todas a tope. Y sino que corran esos gin tonics!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo del gintónic suena bien, así que me apunto. Imagino que todo es cuestión de acostumbrarse, miles de mujeres han pasado por esto y lo han encajado, supongo que yo también.
      Besos

      Eliminar
    2. Oye que cuando vaya por Zaragoza te aviso y hacemos una quedada bloguera... porque de Zaragoza estamos unos cuánticos..

      Eliminar
  5. Pues yo veo mejor tu nueva situación de paseando a Miss Daisy. Y en cuanto a que los hombres no... Yo tengo esas subidas y bajadas. Supongo que en mi caso no son las hormonas sino la locura o bipolaridad. Y como dice marikosan, en la vida todo son etapas. Esta no la veo tan mala. Casi parece algo mejor que sólo requiere que te acostumbres. Lo único que te perturba es lo que a todos, el desconcierto que nos produce el paso del tiempo cuando se deja notar. Pero lo acabamos aceptando. Y además tú, en el espejo, sigues igual que la semana pasada ¿No? Pues ya está. Besos. P.D. Me ha encantado la forma en que describes tu situación. Esto ya es terreno literario.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Será el desconcierto, (y la falta de hormonas, claro) en fin que supongo que me acostumbraré. Y por cierto muchas gracias por el piropo literario.
      Besos

      Eliminar
  6. Hace como dos años escribí una entrada sobre estas Montañas rusas de las que hablas... y en la que comentaste tú. Curioso lo que dijiste y se parece a este final tuyo de hoy.
    Te la regalo y te la dejo aquí: http://eva-la-zarzamora.blogspot.fr/2014/01/montanas-rusas.html
    Bss, Pilar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, Zarzamora, eres un cielo.
      Un emocionado beso

      Eliminar
  7. Cuando tenia una vida normal (casado, matrimoniado, sojuzgado), aparecían los días buenos y los días malos. Hoy que camino en una vida anormal (libre como el viento) todos los días son buenos.

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Enhorabuena, es claro que solo uno conoce su camino.
      Besos

      Eliminar
  8. Nena me encanta la montaña rusa y odio la noria, no me digas que lo que me queda es subir y bajar sin emociones que me muero...

    Un besote y tranquila siempre nos quedan los parques de atracciones

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mira Odry, quizás la noria no parezca emocionante cuando se sube y baja alocadamente, pero seguro que le encuentro el punto, el tiovivo me da más pampurria.
      Y las emociones...bueno espero que no dependan solo de las hormonas ¿no?
      Besos

      Eliminar
  9. Lo que daría por una montaña rusa...
    Estoy en la noria subterránea desde hace ni se sabe...

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues seguro que está a punto de emerger en un torbellino, agárrate fuerte.

      Eliminar
  10. A mí el momento me pilló en una etapa de mucho trajín laboral, sin un sofoco ni un trastorno hasta que un día, al salir de la ducha, me miré en el espejo con gran sobresalto. ¿Qué hace ahí mi madre?, me pregunté. Cuesta aceptar que "esa" no es tu madre, eres tú.
    Como el colega seguía delgado y juvenil había días muy descorazonadores. Sé que parece un poco pueril pero esos días me acicalaba y me daba una vuelta por la calle Serrano, echaba un ojo a los escaparates y unas veces compraba algo y otras, no, pero me decía a mí misma: Seguro que entre estas mujeres hay alguna enferma, alguna que no se lleva buen con el marido, alguna que no tiene un trabajo interesante, alguna que no tiene a quien querer o quien le quiera. A ver de qué te quejas tú. Y volvía a casa como la seda.
    No me preguntes por qué escogí la calle Serrano porque no lo sé.
    Tampoco creas que se pasa del todo. Yo aún sigo protestando cada vez que cojo un kilo de más y veo que el colega sigue tan esbelto. Te daba yo a ti cuatro reglas seguidas y media menopausia, le digo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues Serrano me queda un poco a desmano, pero alguna ruta del reencuentro tengo que localizar.
      Gracias

      Eliminar
  11. Como te entiendo...estoy en el mismo tren...y esto me hace recordar una canción que me encanta, que dice algo así..."nos vamos poniendo viejos, ya el amor no lo reflejo como ayer...."...en fin...son etapas de la vida y hay que adaptarse...hace poco me descubrí una arruga y me alarmé y me compré una crema antiarrugas, al poco tiempo dije, para qué, si ya saldrán más y no voy a poder evitarlas ni con miles de frascos de crema...jeje...besoooosss y ánimo...que todavía nos queda mucho por bailar.

    ResponderEliminar