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El triángulo daliniano

Dali
Ayer, 11 de mayo, se celebraba el 112 aniversario de un genio, Salvador Dalí y qué mejor excusa para recorrer sus espacios míticos, el triángulo daliniano formado por Figueras, Púbol y Cadaqués, los tres puntos en los que Dalí decidió hacerse eterno fundiéndose con el espacio que le hizo único.

En Figueras nos espera el Teatro Museo Dalí, el antiguo Teatro Principal derruido tras la Guerra Civil y en el que Dalí decidió acometer una intervención global vertiendo cantidades ingentes de astucia y genio y en el que el visitante emprende un mágico viaje artístico que si bien puede ubicarse en el cubismo, el hiperrealismo y el surrealismo, vá más allá. 

Dali Figueres
El recorrido laberíntico de sus salas ofrece muchas facetas de Dalí, la cesta de pan, tan real que casi daña la vista, las variaciones cada vez más extrañas de los temas religiosos, los impresionantes azules recuerdo vívido del mar de Cadaqués, la ironía poética de los dibujos, el ensueño de los relojes blandos, las pinturas del Palacio del Viento o el mural de la entrada, tantas que es imposible no reconocer la grandeza de un artista que profundizó en todas las facetas diferentes, novedosas y comerciales de su genio.

Y desde casi todos los ángulos, Gala, una presencia a medio camino entre el hada buena, la musa controladora y la amada eterna. No ciega el amor al pintor, Gala no es bella, pero él la mira más allá de la piel que se arruga y acartona, de la pose absurdamente mantenida y se retrata con ella en un espejo eterno que los contiene y los disgrega.


Dali Mae West
Y junto al arte más excelso, las salas más famosas del espacio, la de Mae West o el patio de los coches, en las que resulta imposible resistirse al juego infantil asumiendo el riesgo de atrapados en la magia de quien incluso entre lo chillón surge con la delicadeza del más sensible artista.

Si no eres de las que desayunan con diamantes, puedes pensar que no merece la pena visitar el Espacio Dalí-Joies, "permíteme que insista", en manos del genio los materiales preciosos se transforman en creaciones de espectacular belleza, embrujos engarzados capaces de atrapar el latido más sutil o más rendido.


Dali Cadaqués
Tras visitar el espacio que Salvador Dalí acondicionó para ser expuesto nos dirigimos a Cadaqués, dónde se encuentra la Casa de Portlligat, una suerte de casa, castillo, masía o chalet veraniego de alguien sumamente extravagante que ha ido retorciendo la naturaleza de un espacio que se asoma a un mar que lo llena todo, un espacio construido a golpes de suerte, dinero o inspiración, un espacio que de algún modo parece detenido en el tiempo, como la bella que no sabe que está siendo espiada. 

Es un lugar hermoso, sin duda, pero me quedó la sensación de entrar dónde no me habían invitado, quizás pasear por su jardín y asomarse al mar que lo acaricia hubiese sido suficiente. (bueno, eso y la tienda, casi tan atractiva como las de los museos de Tita)


Bar Maritim
Incapaces de resistirnos al mar que nos sonríe luminoso, hacemos un alto en la playa de Cadaqués para dedicarnos una comida sencilla, mejillones, patatas fritas, encurtidos, anchoas...regada con un par de cervezas bien frías, en uno de sus bares más tradicionales El Maritim Bar.

Sin dejarnos vencer por la pereza o la tentación de dejar transcurrir la tarde arrullados por un mar que sigue cambiando de color jugando con los rayos del sol, ponemos rumbo al Castillo de Púbol, el castillo del siglo XIV que en ruinas compró Salvador Dalí para crear el reino de Gala. Cuenta la historia que el genio se comprometió a no cruzar sus puertas tras regalárselo, salvo invitación escrita de su amada.


jardin Púbol Dali
A diferencia de la casa de Portlligat, el Castillo de Púbol no parece sentirse agredido por la presencia de los turistas/curiosos/visitantes, como si fuese mucho más consciente de su naturaleza de escenario. La belleza de las pinturas que decoran algunos techos, el juego de materiales, alturas y luces, la armonía serena del jardín que tanto contrasta con la casa de Cadaqués se te van colando, despacio, con calma, en una especie de silencio roto por el eco de las baldosas de barro que cubren el suelo de muchas de las salas.


Techo cielo Púbol Dali
No hay un número significativo de obras de Dalí y en algún momento las salas con cordones delimitando las zonas por las que tan solo se pasean los fantasmas cansan, pero quizás regalando nos mostramos mucho más de lo que queremos y el Salvador que pule las esquinas, eleva los techos y reconstruye las almenas se manifiesta genio, pero genio enamorado.

8 comentarios :

  1. Pues fíjate Pilar que al margen de efemérides, (pues no sabía nada), estaba yo meditando en hacer un pont sobre Dalí. Claro que a tu lado, con esa maestría tuya, podría resultar algo anodino. Pero bueno, que cada una tiene su estilo, y ya sabes que lo mio va por otros "derroteros".


    Besos.

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    1. Lo tuyo se desliza por interesantes caminos, lo espero ;)

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  2. Has expresado exactamente la sensación que tuve al visitar el reino de Dalí, la de que por él se pasean los fantasmas de un tiempo y unas personas del pasado.
    Besos.

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    1. Quizás es que eso de ver la casa de... no termina de convencerme mucho. Aunque sin duda te convence de ser un genio dotado de una maestría insuperable.
      Un beso

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  3. Un genio del que se sabe poco y se desconoce más, colaboró en películas, en decorados televisivos, era generoso y ofrecía su arte voluntariamente. Has hecho un recorrido genial por los lugares mas emblemáticos de Dalí, no se podía haber contado mejor. Un abrazo

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  4. Excelente post

    uno de tantos lugares que tengo pendientes


    un bso

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