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El precio de participar

Ayer fue un día extraño, por la mañana acompañaba a mi hijo al colegio electoral en su primera vez. Caminaba nervioso e ilusionado aunque precavido ante una experiencia que podía quedar muy por debajo de la expectativa, al fin y al cabo la mecánica de buscar tu papeleta y meterla en el sobre carece de especial liturgia. 


Diferente es ese momento ante la urna en el que gritas en respetuoso silencio tus deseos, como ante la hoguera de San Juan tan solo un par de días antes, ese sobre, sin más valor que una lista de nombres elegidos entre tantos, recoge tu voluntad y esperas/quieres/deseas/confías que sirva para optar por tu camino concreto, para corregir el rumbo, para sentir orgullo de quienes te representan. 

La tarde transcurrió lenta y perezosa mientras imaginamos que en las urnas los iguales se atraen dispuestos a devolvernos convertida en armónica sintonía la nota personal de cada sobre, y al filo de las ocho se alza el telón. 

Baja participación y encuestas que nos cuentan lo que queremos escuchar, veo sus ojos brillantes y me apresuro a recordar que nada es hasta que es, sin ser consciente de hasta donde mis palabras van a ser proféticas. Los primeros resultados son un jarro de agua fría que cortan la respiración y de nuevo trato de ser la voz de la calma que guía, nada termina hasta que sale el cartel The End y aún así, muchas veces tampoco, pero esa es otra historia. 

La noche se hace corta y triste, en apenas unas horas la ilusión por decidir se transforma en la rabia apagada de quien debe comprender que los otros son más, muchos más. Nada te hace madurar más deprisa que un golpe de fría realidad, pero cuesta explicar, mientras baila en el balcón de su sede pagada en negro un hombre, que más que las elecciones, parece haber ganado una Eurocopa, que la democracia también es esto, el gobierno de la mayoría. 

Reconozco que esta mañana lo de participar me sabe a poco, a muy poco.

4 comentarios :

  1. España desde siempre ha tenido esa tendencia al ostracismo, y a darle la espalda a la Modernidad...
    Y así ha visto pasar, Concilios de Trento, Trafalgares, el Humanismo, Las Luces, una revolución industrial a deshoras, sus nacionalismos cuando tocaban...
    El cambio no parece querer emerger, y le damos la espalda a cualquier oportunidad cacareando una vez más un yo soy español, español, español, aunque ya ni quiera decir nada.

    Y lo peor es que hoy, nos tocará seguir trabajando para que nos sigan robando esta panda de impresentables... y admitir que en nuestro país 1 de cada 3 está apoyando esta ignominia.
    En fin.
    Ahora bien a Moragas me lo cargaba el primero... antes que a Rajoy y a ningún otro. Porque el primero, es el que piensa, mientras que este otro no es más que un fantoche que sigue ahí para recordarnos que tenemos lo que votaron y muchos se merecen (porque no me incluyo, no). Mira sólo cuando pienso en esta escena... ya me sobra todo...
    https://www.youtube.com/watch?v=YCRHCyWDtyY
    ¡Qué cruz!
    Besos, Pilar.

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  2. Pero...si ya sabemos que el sistema de votos está hecho para que siempre salgan los mismos. A mi en esta segunda vuelta no me han mandado el aviso de a qué colegio tengo que votar...la gente iba y venía sin saber lo que tenía que hacer...y sabiendo que hay muchos jóvenes que era la primera vez que votaban. Para mi es un fraude solapado.Toma nota de esto que te digo, Pilar, a ver si puedes hacer algo.

    Besos, Pilar.

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  3. yo no entiendo nada...
    estoy asimilándolo desde anoche, y te juro que no lo entiendo...
    no consigo entender lo que pasó ayer...
    o lo entiendo, pero preferiría no hacerlo...
    en fin... como siempre, me ha venido bien pasar por aquí... sigo triste y enfadada, pero al menos me voy reconfortada de aquí... así que gracias.

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  4. Tremenda decepción y la rabia saliendo por todos los poros de mi cuerpo porque por más que me lo quiero explicar , no sé... no puedo... no quiero pensar que somos de esta manera.

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