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Donde los escorpiones, de Lorenzo Silva

Herat
Sólo los imbéciles creen que es la victoria lo único que retribuye la lucha.
De la novela negra me atrae la dicotomía entre la acción y la reflexión, entre el suceso que se narra y el telón de fondo sobre el que éste se escribe. Es en la selección del contexto, en el marco a la trama dónde el autor apuesta realmente. De toda la realidad que rodea a sus protagonistas, elige un tema y sobre él desarrolla la acción, poniendo el foco sobre alguno de los aspectos de la caleidoscópica realidad que nos envuelve y a la que no siempre prestamos suficiente atención al vivir sobrepasados por el exceso de estímulos informativos que precisamos acallar para poder escuchar alguna vez nuestra propia voz.


En este caso, opta Lorenzo Silva por volver la mirada a un pasado cercano (2014) y al que quizás no le dedicamos el tiempo y el esfuerzo necesarios para comprenderlo, la participación de España en el conflicto de Afganistán, un país lejano del que sabemos muy poco.

De nuevo son Vila y Chamorro los responsables de la investigación de un asesinato, de uno diferente porque ha sucedido en la Base de Herat. La complejidad del mundo de reglas y normas de un espacio tan cerrado y a la vez tan expuesto determina el modo en el que se desarrollan los acontecimientos, las hipótesis de partida y la inevitable resolución del caso.
En los dominios del lobo.
Herat Hercules
Reconozco que en esta ocasión la novela me ha golpeado por dentro, uno de mis hermanos pasó largas temporadas en Herat, del mismo modo que en otros de los emplazamientos a los que Silva se referirá a lo largo de la trama cuando presente a los diferentes personajes, muchos de ellos protagonistas de los hechos más duros de nuestra historia bélica reciente. Y he sido dolorosamente consciente del elegido manto de silencio con el que en su día (y hasta ahora) decidí cubrirlo todo, asumiendo una suerte de no pregunto para que no me cuentes.
Quien teme morirse, se muere varias veces al día, todos los días de su vida. Quien no, se muere cuando le toca y ya está.
Consciente de las limitaciones sobre la información de que lo sucede cuando participas activamente en una guerra, del temor a perder al ser querido, de la dificultad para comprender los motivos por los que nuestros gobiernos deciden participar en algo así, y sobre todo deseando convencerme que aquello es un servicio ordinario en un lugar algo distinto, he rogado a dioses en los que no creo por su pronto regreso y no he querido saber, he mantenido acalladas preocupaciones y miedos y aceptado como suficiente lo poco que de aquellas vivencias ha querido compartir.

Y ha tenido que ser Silva quien me dibuje el marco en el que transcurrían sus días y quien me cuente bajito, cómo marca el viento seco de un desierto lejano.

Una cultura sin compasión para el débil, porque este es un pueblo de supervivientes.
Además de la historia y su contexto, acompañamos a un Vila en la madurez de su vida que acude a Pessoa buscando la ecuación entre la pérdida y la memoria, cada día más convencido de no ser capaz de juzgar a quienes han tenido que vivir y salir adelante ahí, donde los escorpiones. Un hombre que aún pasea por el malecón de su niñez y a quien ni toda la injusta crueldad de un mundo de hienas, es capaz de arrebatar el convencimiento de que merece la pena seguir peleando.
Alguien tiene que salir a embestir los molinos, mi buen Sancho. Si toda la gente se quedara en casa poniendo pegas y haciéndose el listo, este mundo sería un lugar demasiado sórdido para vivir.
De ágil lectura Donde los escorpiones ocupa su lugar en la ya amplia saga de novelas de Bevilacqua y Chamorro, una serie que va más allá de la acción, sin perderle el pulso, y en el que la realidad se impone sin cerrar una puerta a la esperanza. Sin duda una estupenda opción para quien no solo busque la evasión en la lectura.

7 comentarios :

  1. Me gustó la novela en su momento -soy fiel seguidora de Lorenzo Silva- pero me ha gustado tanto tu crítica. Es verdad que cada libro es distinto para cada lector. Yo, que no tengo vinculación afectiva con los escenarios que narra, me fijé más en el equilibrio geopolítico que señala.
    Besos

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    1. Tiene tantos matices como acostumbra, pero esta vez, me ha tocado en lo personal.
      Besos

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  2. He leído muchas reseñas sobre estos personajes o esta saga de Lorenzo Silva. Es de esos que tienes pendientes pero por motivos que se te escapan no encuentras el momento. Con esta novela el tema también me interesa. Espero que no tengas que saber mucho sobre las pasadas historias de los personajes. Aunque imagino que será un libro perfectamente independiente y comprensible para no liar a los lectores novatos de Vila y Chamorro. Besos

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    1. Puedes leerlo sin problema, los personajes evolucionan pero la novela no requiere estar en antecedentes.
      Un saludo

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  3. El autor me gusta mucho, ya conozco a los personajes de los que hablas. Esta novela en concreto no la he leído, pero lo haré. Abrazos

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  4. De él leí "La marca del Meridiano" en mi grupo de lectura e
    hice un análisis de como el autor manejaba el secreto en la novela.
    Si lo quieres leer está en el lateral derecho de mi blog.
    Igualmente tengo una serie de artículos sobre Afganistán.

    Con respecto a tu hermano, entiendo que regresó sano y salvo
    de esa maldita guerra y me alegro muchísimo.
    Siempre es durísimo para ellos que se la juegan
    y para los familiares que esperan
    lo que parece una eternidad.

    Un abrazo, Pilar


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