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No queremos vivir con miedo

Hay muchos aspectos que hacen diferente la violencia machista, uno de ellos es que tanto el agresor como la victima están determinados con claridad, no se trata de una persona amenazada por una organización cuyos miembros son desconocidos, ni de alguien que en cualquier momento puede elegir por razones personales o puro azar a su víctima. En este tipo de violencia conocemos al atacante y a su víctima, la incógnita es saber si éste pasará del dicho al hecho y cumplirá sus amenazas, siendo las zonas de sombra el momento y el lugar.


Asumiendo que cualquier iniciativa que ayude a una mujer amenazada es positiva y que el principal objetivo de cualquier medida es salvaguardar su seguridad, leo despacio la información sobre el nuevo protocolo para la seguridad de las victimas de violencia machista y la valoración de su nivel de riesgo.

En él se proporcionan consejos de seguridad como llevar siempre un teléfono móvil con la lista de teléfonos de emergencia, realizar cursos de defensa personal, pactar con hijos y vecinos señales de emergencia, cambiar las cerraduras, instalar alarmas, avisar en el colegio y el trabajo, alterar las rutinas en los desplazamientos, no salir sola a desayunar o comer, ensayar rutas de escape, habilitar una habitación del pánico o portar las fotocopias de las disposiciones judiciales de protección…

Releo las recomendaciones y me hierve la sangre pensando en lo mucho que puede protegerte de una bala (como hace unos días en Zaragoza), un cuchillo o un puño la fotocopia de una orden de alejamiento y en cómo se pone el foco sobre la víctima y su entorno, a los que se responsabiliza de su seguridad, en vez de incrementar las medidas de vigilancia y limitar la capacidad de un agresor perfectamente identificado.

Hasta que no se asuma que hay que limitar los movimientos del agresor y no los de la víctima seguiremos llorando pérdidas. No se trata de poner un guardaespaldas a cada mujer amenazada, sino de atar en corto al perro peligroso, de ponerle un bozal, de convertir su intento en un imposible y de que sea su entorno el que se vuelva hostil y vigilante.


(Probablemente en el Ministerio del amigo de Marcelo, no han pensando que la mejor manera de avisar a tus vecinos, en el colegio, en tu trabajo, en la parada del autobús, en el bar dónde tomas el café de la mañana, en el gimnasio (dónde además de Pilates te vas a apuntar a fullcombat y boxeo jamaicano) … sea poner un cartel con foto de 30x50 de tu ex con copia de la orden de alejamiento, con un letrero que rece, si se acerca, llame al 091. Y aunque tengo dudas de la legalidad de este tipo de difusión, creo que también es una idea más sencilla, barata y útil que instalar una habitación del pánico portátil)

16 comentarios :

  1. Y si al final decides abandonar tu casa para vivir, serás la mala que abandonó su hogar

    Nada ha cambiado NAda!!;

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    1. Pero debemos hacer algo, organizarnos para la autodefensa es preciso, pero no es la solución. O ponemos la lupa en el culpable, o siempre tendremos que huir.
      Ellos son el problema

      Un saludo

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  2. Toda actividad preventiva me parece poca.
    Estoy a favor de limitar los movimientos con pulseras o tobilleras electrónicas y con un control serio y eficaz de sus movimientos.
    No se trata de poner un policía vigilando a cada agresor porque es imposible pero sí que se puede dificultarle al máximo la posibilidad de que asesine.
    Desde presentaciones diarias incluso de mañana y tarde en comisarías hasta reclusión inmediata en establecimientos penitenciarios cuando se salte cualquiera de las medidas preventivas.
    Y que lo hagan ya!!!

    Besos.

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    1. Pulseras, controles, monitores, carteles, avisos, reprobación pública y cárcel.
      No puede ser que sean las víctimas quienes tengan que esconderse o buscar por su cuenta cómo salvaguardar su integridad y la de sus hijos, hay que darle la vuelta.
      Un beso

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  3. Sin duda algo estamos haciendo mal, esto ya ha pasado los límites de los números y las estadísticas.
    ¡¡¡AHORA, YA!!!

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    1. Hasta que no lo consideremos una prioridad, mientras no salgamos de la crónica de sucesos, no conseguiremos empezar a ponerle su cara real a este machismo que entra en bucle de violencia y sigue siendo consentido.
      Un beso

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  4. No creo que sea malo que se enseñen algunas de las medidas preventivas que se pueden tomar por parte de la persona que sufre violencia, el problema es que con esto de demuestra que los medios públicos para atajar la violencia machista son escasos y que se quieren que los gastos recaigan sobre la mujer y su entorno, no hay dinero para las pulseras o tobilleras electrónicas, no lo hay para las casas tuteladas, menos aún hay dinero para la formación de una policía especializada y que decir de los jueces, cuando aún nos encontramos con todo UNA JUEZA que pregunta a una mujer violada sin cerró fuertemente todos sus partes íntimas.

    No, España no lucha contra la violencia machista, pone parches.

    Saludos

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    1. Claro es positivo aprender medidas de autoprotección, pero no podemos dejar ahí el problema, sabemos quienes son, cómo se llaman, dónde viven, cual es su coche, si tienen permiso de armas y NO los controlamos porque la vida de una mujer o de sus hij@s no vale lo suficiente. Duro pero real.
      O entendemos que nos están matando, o será tarde para demasiadas.

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  5. Estamos en las mismas. Las víctimas son quienes tienen que protegerse y los hombres siguen sin darse por aludidos de que los asesinos están en sus filas. El machismo mata. Luego, podemos poner las excusas que queramos. Cuando vi la campaña me pregunté para qué pagamos a la policía -y por extensión a los ministros de Interior y de Justicia- si tenemos que protegernos por nuestra cuenta.
    Besos.

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    1. Esta es la nueva tendencia, tú pagas impuestos pero los servicios te los tienes que proporcionar por tus propios medios; sanidad, educación, seguridad...
      Tendríamos que ser capaces de hacer algo, juntas.
      Besos

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  6. Nadie debería vivir atemorizado por nada ni nadie.

    Algunas de las medidas me parecen sensatas, como el advertir al entorno laboral y familiar del posible acoso que se sufre, aunque para algúnas mujeres pude significar abrir dolorosamente a la vista pública su triste intimidad.

    Creo que faltan medidas serias, como la valoración y diagnostico psicológico del acosador por parte de la justicia para poder obrar en consecuencia, y obrar en consecuencia con ordenes de alejamiento proporcionales, o en su caso, destierro a otro lugar de residencia alejado de la victima, con obligación de comparecer dia a dia en la comisaría, puesto de la Guardia Civil o juzgado.

    No es fácil, y no va a serlo erradicar esta lacra.

    No solo son las muertes, hay infinidad de casos de violencia blanda, humillación, sufrimiento cotidiano dia tras dia.

    Un besazo.

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    1. Claro que son sensatas, (algunas) pero ese no es el problema, sino que pone el foco en la víctima no en atar en corto al violento, que sabes quien es y dónde está.
      En todo caso, muchas de esas medidas las usamos a diario las mujeres cuando nos atrevemos a salir sin hombres, cuando volvemos a casa solas con el móvil en una mano y las llaves en la otra, cuando cruzamos la calle si la "cosa" pinta rara...y BASTA YA.
      No quiero tener que protegerme, sino que los violentos se contengan por su voluntad o por miedo a la que les puede caer, y a los que ya han dado muestras de su tendencia, a esos, corto y con bozal.
      Un beso y gracias

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  7. O se ponen muchos más medios y recursos o no va a mejorar este tema tan sangrante.
    Conozco el caso de una mujer que tuvo que cambiar de ciudad y poner 400 km por medio,porque se veía desprotegida y vulnerable con el asunto como está.Hay que cambiar esto lo más pronto posible.

    Besos.

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    1. Hay que gritar muy alto que ELLOS son el problema y actuar en consecuencia, mientras seguiremos llorando pérdidas.

      Un beso

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  8. Desde luego, limitar los movimientos del agresor y enseñar a loa niños en las escuelas a "ser hombres" . Cambiar la sociedad , inculcar respeto por la mujer y enseñarla desde joven a distinguir un probable y deleznable agresor
    Besos
    André

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  9. La víctima ha sido abusada y agredida, y más encima las consecuencias acaban con su libertad al sumarle y multiplicarle restricciones para su vida. Todo mal.

    Al parecer no hay que ser necesariamente musulmana para que a la mujer se le imponga un burka. Hay otras que llevan la sombra del victimario como un gran, un inmenso burka proyectada sobre ellas.

    Más saludos, Pilar!

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