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Turistas por Portugal (IV) Oporto

Oporto
Porto, luce desde 1996 el galardón de Patrimonio de la Humanidad, un reconocimiento que apenas permite adivinar la belleza de esta hermosa ciudad recostada sobre el puerto del que toma el nombre y que contempla coqueta su reflejo en las aguas de un caudaloso Duero, vía de comercio e intercambio. 

Oporto Torre de los Clérigos Todas las guías consultadas establecen como imprescindibles la Torre de los Clérigos, la Sé, el Palacio de la Bolsa, las bodegas de Gaia y su colección de puentes, así que diseñamos un plan de ataque y sin prisas (estupenda esta sensación de libertad) pero sin pausa, al fin y al cabo todo el mundo sabe que es muy dura la vida del turista, nos proponemos visitar cada monumento histórico, sin olvidar algún otro que quizás por razones algo enrevesadas también ha alcanzado fama. Tenemos apenas un día por delante ¿podremos?

Oporto Librería LelloComo no nos vemos con fuerzas para comenzar la jornada con los 200 escalones que nos permitirían coronar  la torre de los clérigos, la más alta de Portugal, edificada en el siglo XVII en el "cerro de los ahorcados", y que guarda las 49 campanas de su carrillón, tras conseguir la no menor hazaña de capturar sus 76 metros en un solo plano, nos acercamos a la librería Lello.

Este comercio, inaugurado en 1906 aparece como una de las librerías más hermosas del mundo en algunas guías, debido a su fachada que combina detalles modernistas y neogóticos y a su interior, rico y engañoso en el que el yeso imita la madera, las enormes vidrieras le prestan un aire de santidad a su atmósfera y su escalera de acceso a la planta superior, un juego de curvas y contracurvas realmente sorprendente. 

Oporto escalera Librería LelloPero el motivo por el que han acabado cobrar entrada y se hacen importantes colas en su puerta, es que corre el rumor, no confirmado de que la autora de Harry Potter se inspiró en su escalera para soñar Hogwarts.

Así que los dueños optaron por convivir con los fanáticos y han habilitado un tenderete que vende las entradas (cuyo precio se descuenta del precio de los libros que adquieras), instalado un control de acceso más propio de un local de moda que de una tienda de libros, y destinado parte de su espacio a libros y objetos relacionados con la saga, sin que por ello renunciar a vender libros, muchos libros que forran las paredes de ambos pisos y hacen las delicias de muchos de sus visitantes ya que con una inteligente vista comercial ofrecen una amplia selección de autores como Saramago o Pessoa en castellano, inglés o japonés. (recuerdo a Víctor y cae en la mochila Viaje a Lisboa, el libro para este viaje y un par de relatos cortos de Pessoa)

Oporto Tras confirmar que ni los más jóvenes están por la labor de subir a la torre para hacer las panorámicas de rigor y conscientes de que nadie nos espera y somos dueños de nuestro tiempo, nos detenemos a tomar un oporto blanco y con su consiguiente pastel de bacalao en una terraza, a la espera del concierto del carrillón de la torre.

Mientras estudiamos el siguiente paso a seguir y valorando las diferentes opciones de transporte, (también en Oporto el tranvía parece sacado de un cuento), nos decidimos por un pequeño tour en tuk-tuk.


Tuk-tuk Oporto
Con la adrenalina disparada en las cuestas y disfrutando de la comodidad de subir cuestas sin esfuerzo retornamos a la terraza de la Sé, que ofrece a la luz del sol una imagen mucho menos amenazadora. 

Oporto Interior catedral

El origen románico de las torres de su fachada, los arbotantes de sus costados, la serenidad de su bóveda de cañón, o la tamizada luz que debe iluminarla de pleno cuando el sol incida en su rosetón central conviven con armonía con la capilla gótica del caballero Joao Gordo y la puerta de acceso al un claustro que no podremos ver hoy. 


Los importantes añadidos barrocos, como el altar mayor o el increíble nártex que disfrutamos anoche, dotan al edificio de ese empaque un poco excesivo tan propio de la época, pero sin anular su sencilla belleza primigenia.


Oporto terraza catedral
Desde el impresionante balcón de la catedral, nos lanzamos por la Rua Escura, como almas que lleva el diablo y cruzando los dedos por la calidad de los frenos de tan endeble vehículo. 

Oporto Plaza de la Libertad A sus lomos recorremos la Avenida de los Aliados o la plaza de la Libertad presidida por el Ayuntamiento, rodeado por edificios modernistas, sofisticados y hermosos que lucen en sus fachadas multitud de esculturas que parecen rendir pleitesía a Don Pedro IV y su caballo. (en los alrededores el Café a Brasileira nos cita para otra ocasión, porque hoy está cerrado y a pesar de que luce con motivos el título de uno de los MacDonals más bonitos del mundo, no creo que sea una hamburguesa nuestra opción para hoy) 


Oporto desembocadura Duero
El hermoso edificio de la estación nos saluda mientras nos lanzamos a recorrer la ribera del Duero, dejando a nuestras espaldas, entre otros el Museo del Tranvía y apreciamos como los viejos almacenes dejan paso a jardines y nuevos edificios a medida que nos acercamos a la desembocadura. Enfrente, Gaia y sus bodegas.

Oporto catacumbas San FranciscoDe vuelta al centro recorremos disfrutamos las fachadas de las iglesias gemelas de los Carmelitas y el Carmen y nos atrevemos con la Iglesia de San Francisco, cumbre del barroco manuelista, y en la que los excesos no parecen haber encontrado límite ya que se afirma que en su interior hay incorporados en maderas e imágenes más de 400 kilos de oro.

Curiosa circunstancia siendo la iglesia de un convento franciscano, pero la historia nos cuenta que en él, decidieron las más nobles y ricas familias de Oporto instalar sus últimas moradas. 

Oporto Iglesia San Francisco
Su portada, la altura de sus naves, el transepto, la cabecera tripartita, incluso los contrafuertes del ábside  nos hablan de un origen gótico, elegante, esbelto que aún permanece en ella, aun cuando es preciso sobreponerse al efecto teatral y magnífico de todo el barroco, incluso rococó que debió caer sobre ella de la mano de tanta devoción aristocrática y burguesa. 

No permiten hacer fotos de su interior (la que incorporo es la web) y me faltan palabras para describir tanta curva, tanto pan de oro, tanta decoración, tanta alabanza la gloria mundana superpuesta sobre la piedra desnuda, pero reconozco que aquí, incluso yo me dejo arrebatar por esta suerte de belleza.

Oporto Puentes sobre el Duero
Aunque el plan era comer en alguno de los animados locales de Ribeira, los más de 37º nos alejan de las terrazas y diminutos locales sin aire acondicionado y optamos por un precioso local frente al mercado y el Palacio de la Bolsa (casi por los pelos hemos conseguido entradas para la última visita guiada del día) antes de cambiar la siesta por un paseo en barco por el Duero.

Oporto. Vista Ribeira, Castillo y Sé
Los hitos de la travesía son los siete puentes que cruzan el río proporcionando a Oporto las comunicaciones que precisa su actividad comercial, nos enamoran los de hierro, ambos de factura Eiffel con sus siluetas de encaje de hierro. 

Perdemos la vista en la ribera de Gaia dónde se ubican las bodegas de Oporto, ese vino que se transforma con el licor para sobrevivir en las largas travesías hasta la pérfida Albión que hoy se aleja de la Unión. Y tomamos conciencia de la altura de la Sé, la imponencia del castillo, la belleza de la ciudad que se desparrama en edificios que buscan la luz. Porto es hermosa desde el agua, también.

Oporto Palacio de la Bolsa Patio
Al límite de la resistencia nos presentamos en el Palacio de la Bolsa, construido sobre las ruinas del convento de los franciscanos, un soberbio homenaje neoclásico al poder del dinero; el "patio  de las naciones", las salas de reuniones, la corte de justicia y su fantástico sala árabe, impresionan por el juego medido de ostentación y seriedad que transmiten, no en vano nace como sede de la Asociación Comercial de Oporto.

Oporto Palacio de la Bolsa, Salón árabeCuriosa la reiteración y vinculación de algunos apellidos de sus Presidentes con responsables políticos del país, o la ausencia de mujeres entre ellos (la guía que nos muestra el Palacio, explica que hoy hay tres mujeres miembro, y quizás, quizás en un futuro... me gusta verla imaginar un mundo diferente, al fin y al cabo, por soñar empiezan los cambios).

Aunque la "joya de la corona" es su salón árabe con más de 300 metros cuadrados inspirados en la Alhambra de Granada y que hoy se puede alquilar para bodas o eventos varios (que no baratos), reconozco que me atraen más los detalles, como las lámparas, las cubiertas de cristal, la impresionante escalera doble o el mobiliario de madera labrada.


Oporto FrancesinhaEn la calle la temperatura no mejora nada, el diminuto hielo de los refrescos se disuelve antes de llevártelos a la boca, y ni siquiera los hermosos edificios de la peatonal Rua das Flores, sus elegantes comercios e impresionantes fachadas dónde conviven en armonía edificios religiosos y palacetes civiles, consiguen despertar nuestro entusiasmo. Se impone regresar al hotel. Queda pendiente la visita a las bodegas, pero como todo turista sabe, algo hay que dejarse para volver.

Oporto Bacalao a Braga
A la caída de la tarde los herederos se atreven con una especialidad culinaria porteña, las francesinhas un plato solo apto para los muy valientes o muy hambrientos y que resultó estar además deliciosy los demás arriesgamos con una nueva versión de bacalao, Bacalao a Braga, una versión en la que el bacalao se presenta frito sobre una capa de patatas y bajo un sofrito de cebolla, pimientos, zanahorias y olivas negras, delicioso y al menos en el restaurante Capa Negra II, inmenso.

Oporto Palacio de la Bolsa, Detalle reloj
Definitivamente Oporto nos ha encantado, sus desniveles, edificios, campanarios, puentes y bulliciosas calles nos han dejado con ganas de más, al ser posible con otra temperatura que los relojes del Palacio de la Bolsa no califiquen de "bichos de seda"

Mañana retomamos ruta, abandonamos la, según el dicho portugués, trabajadora Oporto para visitar Coimbra, la ciudad que estudia.

6 comentarios :

  1. Ganas locas de ir, agradecido por la guía para abrir boca (agua).
    Beso.

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  2. Es curioso que a mí también me haya hecho salivar el post. Esas fotos de comida... Besos

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  3. Es hermoso Porto.
    Y vaya si aprovecháisteis!
    Probaste el bacalao a brás? si es que no ya tienes otra razón para volver...
    ; )

    Besos.

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  4. Cómo me gusta Oporto. Lo has contado muy bien. Nosotros necesitamos cinco días. Uno, solo para hacer digestión de la francesinha

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  5. Magistral!!!

    En serio Pilar, para guardarlo y releerlo, paladeando cada rincón

    Besos,artista!

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  6. Más de 37º...
    Sólo con leerlo casi me desmayo...

    Besos.

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