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A las puertas

Hoy es un día peculiar para mí, cumplo 49 años que no son pocos pero tampoco son cincuenta, un número mucho más redondo y cargado de simbolismo. 

Así que me encuentro a las puertas de un rubicón que me parece inconcebible, al fin y al cabo, cuando me pienso me siento como siempre; esa mezcla de loca de la vida y tenaz controladora, esa tierna ilusa que comparte espacio con la más ceniza de las analistas, la responsable y la enamoradiza, la fuerte que se arrasa en lágrimas al menos un par de veces a la semana...en fin la misma que siento ser desde yo diría los trece o catorce años, eso sí con mucha más experiencia a la espalda (y un buen montón de libros, cuadros, músicas, películas) y sobre todo una colección elegida de personas maravillosas a mi lado.

Lo dicho, es un día raro, en que el que sería fácil perderse en el ruído de la batalla cainita del PSOE creciendo en intensidad a golpe de declaración pero en el que prefiero traer de nuevo a este espacio a Ana I. Bernal hablando del otoño, de retomar el rumbo, de seguir aelante.

Aviso es un texto duro, de los que te dejan con el cuerpo dolorido, de los que te enfrentan a la realidad pero no desde la tribuna, sino desde debajo de tu propia piel. 




Ana I. Bernal Trivino para ElDiario.es

A veces paso los días tan centrada en buscarme la vida y atender veinte cosas a la vez, que apenas reparo en mis canarios. En verano, con el agobiante calor, entran en muda. La muda es un proceso de transformación. No sólo es visible porque el suelo está repleto de plumas con las que podría crearme varios cojines. Es que parece que no hay vida en casa porque dejan de cantar.

En la muda, los canarios hacen un esfuerzo tremendo por renovar su plumaje. Se hacen bolillas en los palos o en el fondo del suelo. Y apenas quieren volar aunque estén fuera de la jaula. Es su tiempo, para ellos. Para desechar todo lo del año. A veces, en ese proceso tan duro, mueren. Te levantas una mañana, y tienes que recoger su cuerpecillo sin latido.

Estos días me limitaba a cambiarles el agua, la comida y apenas los atendía. A pesar de los tirones que me hacen del pelo, o sus saltos sobre mis manos. Y de pronto, reparé en una sensación que tengo: que hemos dejado de reparar en cientos de cosas a lo largo del día. Las que se silencian. Porque quienes padecen ya no tienen voz. Y porque quienes lo ven, apenas hablan por ellos. Igual que mis ocho canarios han permanecido callados hasta ahora, parece que, como sociedad, estamos en una fase parecida. De silencio. De callar. De esconder la cabeza debajo del ala. De salvarse uno mismo.

Los movimientos sociales resisten como pueden. También las asambleas de los barrios. Los recortes sociales apenas se gritan… ¿Nos hemos olvidado de ellos? De la juventud sin expectativas, de los emigrados, de los inmigrantes, de los refugiados, de los niños con ayudas alimenticias, de las colas de hambre, de los enfermos por hepatitis C, de los enfermos de cáncer sin medios, de los bebés fallecidos por falta de atención médica, de los medicamentos que no se pueden pagar, del que vive sin luz, del que se suicidó, del desahuciado, del que tuvo que dejar de estudiar, del explotado en su trabajo, de las maltratadas sin recursos, de los parados o de los que ni siquiera tienen prestación…

El peligro de pensar que todo eso fue un accidente y no una causa-efecto. Quedarnos sólo en el qué, y no en un porqué. Nos hemos olvidado. Y creo que a todos nos han ido puliendo, conformando, restando rebeldía y capacidad de pedir justicia. O, si lo haces, es como predicar en el desierto. Pensábamos que éramos capaces, pero ¿hemos dejado de creerlo? ¿Les hemos dejado ese espacio a los verdugos disfrazados con trajes de corbata, al discurso del miedo, a la propaganda? Todo esto ha pasado delante de nosotros. Y pasa. Y pasará de seguir así.

La semana pasada me desperté en la cama con la mente centrada en la llegada del otoño. Mi profesor de latín del instituto, Serafín, tenía la habilidad de contar las historias de las palabras. Así, nos narraba que el otoño significaba alcanzar la plenitud del año. Él confesaba que le ocurría como a las aves. Que era el momento de poner el rumbo sólo a lo que merece la pena. De soltar lo que arrastramos del verano. Y de respirar aire nuevo.

Y ese mismo día, mientras recordaba a mi profesor, escuché un sonido nuevo cuando desperté. Caminé… y allí estaba Ícaro, el padre de todos los demás canarios. Anciano, pero resistiendo. Vigoroso, elevado y extendiendo sus nuevas alas negras, verdes y marrones. Y pensé que esta época sería un momento perfecto para que todos hiciéramos nuestro proceso de muda, como las aves: dejar caer lo innecesario, centrarse en lo básico, dedicarnos tiempo, y sacar la cabeza bajo el ala ante todo lo malo. Mudar para ser la mejor versión de nosotros mismos.

Ícaro me despertó con un canto que podría reemplazar a la mejor de las orquestas. Y se centraba en su gorjeo suave, cargado de notas musicales y armonía… Como alguien que se ha transformado y tiene una nueva oportunidad. Como alguien al que le devuelven la voz y la capacidad de volar. Y quizás lo preciso está ahí: en que no nos arrebaten la voz, ni nos corten las alas.

21 comentarios :

  1. Feliz cumple!!!...que pases muy lindo tu día, un día para festejar y reflexionar y seguir adelante con alegría...besooosss

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  2. Muchas felicidades PIlar!!...
    Nos hace falta una muda democrática muy profunda en este país.
    Un fuerte abrazo!

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  3. Feliz cumpleaños. Aunque sigas teniendo la edad de siempre (que es esa con la que te identificas y no la de las velitas en el pastel).
    El texto tiene su parte dura pero me gusta donde recuerda al profesor que aprovecha el Otoño para hacer muda y quitarse el lastre del verano. Y es necesario también que nos haga recordar que nos estamos olvidando. Besos y buen fin de semana desde hoy mismo, tu día especial.

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  4. Felicidades Pilar, muchas felicidades. Y que al menos hoy tengas tarta y velas si así lo quieren quienes te quieren, siendo tan feliz como se pueda ser con lo que está cayendo.

    Ojalá la vida te sea leve, la vida que te queda, claro. Y que no pierdas nunca las ganas de escribir, de dejarte sorprender para bien y para mal, y sobre todo de sonreir incluso a pesar de muchos.

    Un abrazo enorme con todo el cariño que supongo sabes que te tengo.

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  5. Muchas Felicidades.
    Tienes razón debemos mudar nuestra indiferencia por una solidaridad plena por los desamparados

    Besos y abrazos

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  6. Muchas felicidades, Pilar, cada día más sabia...

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  7. Muchas felicidades, has iniciado un viaje que dura 365 días no desperdicies ninguno. Un abrazo

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  8. Muchas felicidades, y que disfrutes del dia.

    No te preocupes, el Rubicón se cruza casi sin darte cuenta de ello. Creí que cuando alcanzara los cincuenta, seria como cruzar un meridiano, y la verdad, fué un cumpleaños como cualquier otro.

    Esperemos que el momento que vivimos ahora, sea como ese silencio, y el preludio de otro mejor para todos. No me hago a la idea de soportar a esa pandilla de cleptómanos e inútiles cuatro años más.

    Lo dicho, felicidades y un besazo

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  9. Mucha felicidad y te deseo una vida larguísima.

    Besos Pilar.

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  10. Vamos, no se porqué te preocupas tanto, los cincuenta de hoy son los 30 de ayer, así que a disfrutarlos.

    Un abrazo y felicidades.

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  11. No quisiera salir hoy, sin desearte mis mejores deseos para esos 49... que si bien no son 50, no joden(tacho), pero sí, atormentan...
    Ja!

    Eres alguien a quien admiro y respeto.

    Pásalo bien, y en grande.
    Te deseo, mis mejores deseos :)

    A disfrutar el día, guapísima!!!

    Ya hablaremos del gobierno mañana;)

    Un besazo y abrazo de los buenos.

    Se te quiere, genia!!!

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  12. Pues me sumo, ¡feliz cumpleaños! Y no te preocupes, que 49 años no son nada, son un chiste, un suspiro, comparado con los millones de años de existencia de las estrellas. Quien se compara con las estrellas, siempre se va a sentir joven (y también va a sentir que vive extremadamente poco).

    Es un consuelo. Algo es algo.

    Más saludos!

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  13. MuchAS FeliCidades.
    Y como es precisamente tu día vamos a pensar en positivo.
    Besitos

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  14. Felicidades Pilar!!!
    Que nada nuble tu día hoy.
    Disfruta!

    Besos

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  15. Aunque atrasadas, muchas felicidades, Pilar!!!
    Muy buena edad. Sabes quién eres y has atesorado lo bueno para nutrirte y nutrir.

    Nos olvidamos rápido porque todo es vertiginoso. Hoy nos bombardean con un tema, nos revolvemos, en tres días es otro, lo mismo, y de pronto alguien dice "te acuerdas de??"
    Tremendo.

    Besos.

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  16. Felicidades, chiquilla, qué suerte tienen tenerte a ti tan cerquita.

    Besos, guapísima.

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  17. Muchas felicidades, Pilar, aunque tardías. Te deseo lo mismo que al pájaro Ícaro, que no te apaguen la voz ni te corten las alas. Creo que si algo bueno tiene cumplir años es que uno gana en poder personal y es más difícil que lo manipulen.

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  18. Precioso texto.
    Felicidades de una que con cincuenta y uno todavía no ha superado la muda del otoño de los cuarenta y nueve.

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  19. Muchísimas gracias a todos y a todas.
    Un placer compartir con vosotr@s lo que pasa en mi día a día.

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