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Turistas por Portugal (VI) Coimbra, la que estudia

Coimbra panorámica
De nuevo en el autobús, mientras nos despedimos de la apenas descubierta Guimaraes, Víctor nos entrega unos pinganillos con lo que podremos seguir las explicaciones de la guía local que nos asistirá en Coimbra, imaginarnos siguiendo a una señora con paraguas como hemos visto hacer tantas veces a los japoneses nos provoca una risa tonta, el día sin guía en Oporto y la mañana con tiempo en Guimaraes nos ha sentado bien como familia, o como dicen los portugueses conjunto de dos adultos y dos elementos (?)



Coimbra, río Mondego
Coimbra, cuna de la primera dinastía portuguesa extendida a las orillas del río Mondego, cuenta con importantes vestigios romanos como el acueducto y sobresalientes edificios medievales, aunque la razón fundamental para su declaración en 2013 como Patrimonio de la Humanidad fue su naturaleza de ciudad universitaria (la primea de Portugal y una de las más antiguas de  Europa) una tipología urbana muy específica, así como sus propios ceremoniales y tradiciones que han mantenido vivos y que explican, en buena parte el importante número de estudiantes extranjeros  de las antiguas colonias como del programa Erasmus, que ocupan la ciudad transfiriéndole ese carácter tan peculiar de los lugares que vinculamos a la juventud perdida.


Coimbra Pedro e InésLa ciudad universitaria se encuentra en lo alto de un promontorio cruzando el río y dejando atrás los monasterios de Santa Clara y la Quinta de las lágrimas, escenario de la historia de amor más famosa de Portugal, la de Pedro e Inés; él llegaría a ser rey y ella reina, pero con el matiz de serlo después de muerta, besamanos al cadáver incluido. (nuestra ignorancia sobre las dinastías portuguesas es tal que ni tras cinco días de ruta somos capaces de ubicar en el tiempo a los reyes, más allá de Don Denis, casado con Santa Isabel de Portugal (aragonesa ella) y del malhadado Pedro, sin duda un error a corregir si se quiere disfrutar realmente de una visita a Portugal, aviso a futuros viajeros).

Coimbra, lápidario a la nostalgia
Mientras recorremos en autobús la ciudad, siempre hacia lo alto, aprendemos el curioso sentido que la palabra república tiene para los estudiantes de Coimbra, algo similar a una hermandad estudiantil, apreciamos la eterna competencia entre las diferentes órdenes religiosas, con sus colegios e iglesias, a cual más señorial o antiguo.

Ascendemos hasta la cumbre, donde tradicionalmente se acumulan las lápidas en las que los universitarios vertían sus poemas de amor y nostalgia al tiempo que habían pasado en la ciudad, antes de afrontar la vida real.

Coimbra Patio de las EscolasLa consulta a las varias guías online, nos ha hecho descubrir que la Universidad de Coimbra alberga una de las más impresionantes bibliotecas de Europa, así que a riesgo de seguir siendo los raritos, solicitamos permiso para abandonar el grupo (como en el WhatsApp) tras la visita guiada (en autobús) y la presentación del Patio de las Escolas.


Coimbra Salón de Actos Grandes

El recorrido por la Vía Latina, la Sala de Actos Grandes (cuyo techo nos recuerda el de las salas del Palacio de Braganza), el impresionante mirador al pie de la torre llamada la Cabra, responsable del ritmo de la urbe, se vuelve impresionante ante la portada de la Capilla de San Miguel.

Coimbra Capilla

De nuevo el estilo manuelino nos arrolla, quizás ya tenemos la mirada acostumbrada a tanto relumbre o realmente hemos dejado atrás las prevenciones que como amantes del románico y el gótico nos predispone a mirar como estorbo todo lo que es superfluo, pero esta Capilla nos gusta, nos atrae, hasta el punto de dedicarle más tiempo y atención de la que nuestra escapada nos permite, a las siete en punto tenemos pase para la Biblioteca.

Coimbra Capilla Universidad

Así que lamentando las prisas, dejamos atrás la capilla iniciada en el siglo XVI, sede de la Hermandad de Profesores y Estudiantes, bajo la advocación de la Virgen de la Luz, que fué terminada con la incorporación del impresionante órgano barroco en el XVIII, cuyos motivos chinescos nos sorprenden. 

Mientras corremos hacia las puertas de la Biblioteca Joanina, vemos con el rabillo del ojo, como el grupo se marcha (en silencio cruzo los dedos por nuestra capacidad de orientación) Esperando la apertura de las puertas, nos entretenemos exprimiendo las meninges en busca del oxidado latín: Lusiade hanc vobis Sapientia condidit arcem, Ductores libri ; miles et arma, labor, que vendría a ser algo así como; Construida para la sabiduría de los portugueses. Los libros lideran, los soldados y los brazos trabajan.



Coimbra. Biblioteca Joanina
Al fin se abren las puertas y la oscuridad nos envuelve, todos nos quedamos quietos muy cerca de las puertas que vuelven a cerrarse a la espera de que el responsable (cuyo aspecto encajaría a la perfección en una novela gótica) encienda las luces. Vana esperanza. Debemos conformarnos con la luz de esta tarde que declina y una ligera iluminación cerca de los techos.

Coimbra Biblioteca JoaninaPoco a poco nuestros ojos se acostumbran a la luz y caemos bajo el hechizo de estas tres salas comunicadas repletas de libros; la altura de sus techos rematados con trampantojos, la belleza decorada, de nuevo con aires chinescos, de sus estanterías y escaleras, negra, roja y finalmente verde, la antigüedad de sus volúmenes, la sencillez de sus ventanales...sin duda merecen la escapada y el precio de la entrada.

En un casi reverencial silencio recorremos el espacio sin que resulte difícil fantasear con estudiantes deambulando por sus salas consultando quién sabe qué arcano del saber perdido (haberlos visto en la plaza, vestidos con sus capas ayuda, sin duda) 



CoimbraAbandonamos la Biblioteca y tras bajar y subir tres pisos de desgastados escalones de granito afrontamos el descenso, porque no puede calificarse de otro modo lo que nos espera hasta el hotel. De nuevo alejado del centro, promete un instante de relax en su piscina y no queremos renunciar a ello (qué dura es la vida del turista!) 

El Claustro de la Universidad de Coimbra domina la ciudad, rezaba la guía pero no hay mejor modo de constatarlo que lanzarse por sus cuestas hasta el nivel del río. 

Coimbra La SéDejamos a un lado el Museo Machado de Castro, el mayor museo de escultura de Portugal, la Catedral Nueva y nos lanzamos por unas endiabladas escaleras rezando por no perder pié en ellas, recoletas calles, plazuelas imposibles en las que se anuncian casas de fado (el fado, dicen nació aquí, dónde sólo los hombres lo cantan).

Aún más abajo la Sé Velha, de un imponente románico, fuerte, robusto que se sobrepone al añadido de la Porta Especiosa, y finalmente, tras atravesar una devastada tierra de nadie, el primer tramo recto de la ciudad. 

CoimbraAl fondo el hotel y su refrescante piscina, objetivo conseguido. De cómo con las prisas, los dos bañistas olvidaron coger una toalla, o cómo convencidos de conocer el número de las habitaciones deambularon helados bajo el aire acondicionado hasta que recurrieron al móvil, podríamos hablar un rato, pero quedémonos con el placer de flotar bajo el cielo ilustrado de Coimbra, alucinando aún del trecho recorrido, o con el exquisito vino blanco  o mejor dicho vinho verde con el que se premiaron en la cena 


Sobre cómo las maletas son ya un amasijo de ropas arrugadas y bolsas de ropa sucia, no nos detendremos, y mucho menos en el aire burlón con el que nos miran las camisas de manga larga o las chaquetas porque por las noches refresca (no dejan de asegurarnos que estamos 10º por encima de la media). 
Coimbra

Menos mal que la que esto escribe no padece la necesidad de comprar compulsivamente en cada tienda que se le pone a tiro, porque algunos ya han comprando hasta una maleta.

El viaje se aproxima a su fin y cierto aire de urgencia se apodera del grupo, al que aún esperan Fátima, Alcobaça y la despedida en Lisboa.

12 comentarios :

  1. No conozco Coimbra, bueno no la conocía, después del recorrido contigo ya puedo decir que se mucho sobre ella. Vamos del brazo, charlando y haciendo fotos, así me lo he imaginado mientras leía. Saltos y brincos

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    1. Y mirando al suelo que es muuuuy traicionero.
      Un saludo

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  2. Ya imagino quienes son los dos bañistas despistados, jajajjaajaa

    Besos.

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    1. El heredero pequeño y la que escribe, todo un poema nuestra odisea ;)

      Besos

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  3. ¡Y yo, cuando estuve en Coimbra, no había visitado la Biblioteca!
    Así que genial todo este repaso de viaje y mucho más, mucho más
    que disfruté muchísimo. Eso si, ni loca a esa temperatura me metía
    en el agua helada. Imagino que los chicos quedaron
    morados y tiritando sin toallas...

    Apasionante y trágica esa historia de amor
    entre Pedro e Inés, no me extraña que en torno
    a ella se haya tejido toda una leyenda.

    Besos

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    1. Pues si vuelves, no dejes de hacerlo, merece la pena, sin duda.
      Los bañistas disfrutaron del chapuzón, hacía mucho calor y resultó refrescante, lo malo vino después...

      A la leyenda volveremos cuando os lleve a Alcobaça
      Un beso

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  4. Junto a la catedral, la casa donde vivió Zeca Afonso. Qué bonita es Coimbra!

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    1. Se nos pasó saludarlo (a la lista del hay que volver porque me falta...)

      Un beso

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  5. La estampa de turistas que nos cuentas estoy muy acostumbrado a verla por las calles de Granada y sólo, salvo la voluntad de cada una de las personas que veo por venir aquí y pasear por nuestras calles. Si tú lo valoras como positivo, ahí me sitúo yo. Un beso

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    1. Antonio, como contaba en el Episodio 1 de este viaje a Portugal, es la primera vez que nos apuntamos a un viaje en grupo y .... nos ha costado mucho, mucho, seguro que tiene ventajas, pero como ir a tu aire y descubrir la ciudad, no hay nada.
      Un beso

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  6. Me encanta de tu crónica de viajes que ni siquiera escatima en detalles costumbristas o en esa visión subjetiva.
    Haces bien en no caer entrampada en todas y cada una de las tiendas. Consumo con moderación.
    Algún día, si paso por ahí tendré que regresar a estas entradas para disfrutar mejor de esos lugares. Besos

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  7. Cada día soy de menos comprar, cuando viajamos y en casa, será la edad, la crisis o todo junto, así que salvo los imanes para la nevera, poco más.
    Un beso

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