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El peligro de la impotencia

Asistir como espectador impotente al lento discurrir de los muchos procedimientos judiciales que comienzan, tras eternos años de investigación, a sustanciarse contra la corrupción, el abuso y el saqueo sin medida empieza a parecerme una tortura propia de quien no carece ni de crueldad ni de paciencia.

Gürtel y Black son dos términos extranjeros que hablan de correas y oscuridad, de los cinturones que nos reclamaron apretarnos y del pozo sin fondo de la avaricia de tantos. En el segundo se ha puesto en duda que los ciudadanos seamos afectados y en el del propio sistema judicial aseverando que el Partido Popular está indefenso.

El importe millonario de ambos casos, el ingente número de personas afectadas, las consecuencias de las tramas sobre la realidad cotidiana de todos nosotros, ya sea en forma de preferentes (una estafa de libro que cuando se reconozca pagaremos de nuevo todos porque ya no hay responsables de nada) de rescate bancario (ese que era un préstamo estupendo, que no computaba para el défict, que nos iban de devolver con intereses y que se ha manifestado como una ruina que volveremos a pagar los mismos, esos tontos del anuncio de Hacienda somos todos), de mayorías obtenidas tras campañas infladas de medios comprados, de obras públicas innecesarias, de gastos duplicados, de inversiones ruinosas… asusta, sobre todo si pensamos en el precio que hemos pagado en forma de recortes, copagos o deterioro de lo público.

La desvergüenza de los acusados, ese aire de cómo me puede estar pasando esto a mí, como si no supieran con quién están hablando, la justa indignación al escuchar en la calle la verdad desnuda que ha llevado a algunos incluso a pedir a la policía que hagan callar a los afectados que se reúnen a las puertas de las salas para tratar de que no los olvidemos, las excusas y mentiras pergeñadas a precios astronómicos por los mejores despachos de abogados del país, duele, indigna y sobresalta el ánimo de quienes aún hacemos esfuerzos por entender qué está pasando.

Pero ¿de qué sirve? Como si de un mundo paralelo se tratase, el Partido Popular está un paso más cerca de conformar un nuevo gobierno, cuatro años más para trocear y descuartizar lo poco del sistema de servicios públicos que nos queda; sanidad, educación, servicios sociales… cuatro años más para seguir imponiendo su forma de entender la libertad o los derechos; sólo válidos si se pliegan a sus creencias religiosas y no impiden a los poderosos seguir exprimiendo a los trabajadores…cuatro años más para reforzar las cadenas que atan al Estado al interés financiero de los mercados. 

Y no va a hacerlo solo, tendrá de cómplices a otros partidos más preocupados por el presente y el futuro de sus dirigentes que por la realidad de las personas a las que dicen representar.

Siendo esta la realidad, ¿qué sentido tiene mantener los ojos abiertos? La impotencia alimenta dos hijos, la violencia y la indiferencia y ya no estoy segura de saber cuál es más peligroso.

15 comentarios :

  1. Más claro imposible, Pilar...me asusta la situación, me asusta el futuro de las personas que directamente han sufrido en sus carnes el engaño de las preferentes, las mentiras de los ejecutivos, pero me duele mucho más la indiferencia de ellos, su soberbia y por eso quiero que la Justicia llegue pronto y con toda su fuerza caiga sobre ellos....aunque mucho me temo que eso no va a ocurrir, estos siempre tienen un "dios aparte" que los defiende para salirse con la suya...por lo menos no han quedado impunes y las cosas salieron a la luz....besooosss

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    1. Compartimos miedos, ojalá algún día soluciones.
      Un beso

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  2. les han votado... después de todo esto y más, les han vuelto a votar... así que yo no sé que pensar de este país... ni que estarán pensando esos millones de votantes...
    así que sí... yo creo que estoy tirando hacia la indiferencia, por aquello de que no creo en la violencia y que prefiero no calentarme...
    al menos esta semana... ya veremos la que viene...
    como siempre, un placer pasar por aquí a leer...
    besos!!

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    1. Creo que muchas de esas personas les votan por el mismo motivo que son de un equipo de fútbol, por tradición, porque siempre lo han hecho así, otros porque entienden que son a pesar de todo los mas cercanos a ellos, al fin y al cabo van a misa y parecen gente formal... Y otros muchos no reciben más información que la que este partido controla y así es muy difícil que piensen de otro modo. En fin que debemos encontrar un modo de que vean la realidad para que puedan cambiar su voto.
      Un beso

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  3. A mi pesar me sigue indignando porque no puedo entender que haya gente que haga oídos sordos y ojos ciegos. Será que no les importa la corrupción ni sus consecuencias para todo el país.
    Si los augurios de los entendidos se cumplen, veremos la cara que se les queda cuando no haya dinero para pensiones etc.
    Por lo pronto ya pagamos los platos rotos de Rodríguez Rato/Bankia, cosa que Rajoy dijo que no iba a ser así. Para muestra un botón que no ven.
    Y me sigue indignando la prepotencia de estos sinvergüenzas.

    Besos, Pilar.

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    1. La impotencia me parece la consecuencia más peligrosa de todo lo que estamos viviendo, y debemos encontrar una salida ¿cuál? No lo sé, sólo tengo preguntas.

      un beso

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  4. Somos indignos, no los culpemos los hemos puesto nosotros.

    Saludos

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    1. Por aquí abajo se dice que como el no ha votado a esa gentuza y por lo tanto, el no es indigno, yo digo que somos indignos como país, y aquí nos metemos todos, hasta los que no votan.

      Saludos

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    2. Me mantengo en lo dicho, cuando termino la II Guerra Mundial Alemania estaba arrasada de arriba abajo, el pueblo estigmatizado por la matanza de judíos y aún hoy, pasados muchos años, los alemanes siguen siendo mirados de refilón pese a ser una gran potencia (¿la segunda?), la excepción no confirma la regla.

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    3. Creo que es bueno juzgarse con la misma dureza que juzgamos al otro, pero tampoco debemos ir más allá, como me enseñaron en la infancia no es lo mismo pecar por omisión que por acción, no es lo mismo haber caído en la dejadez, imprescindible para entender cómo algunas pandas de chorizos se han hecho con el país que haberles apoyado conscientemente.
      No parece muy adecuado quedarse en el trazo grueso, no somos todos iguales, aunque de nuestras inacción se deriven consecuencias globales.
      un saludo y gracias por el debate

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  5. Yo no soy indigno, yo nunca he votado a esta gentuza.

    Lo único bueno de acumular años, es que también puedes recordar el origen de todo esto, y el origen de los PePeros está en los franquistas, que una vez sucedido el "hecho biológico", decidieron arrinconar la camisa azúl y la boina roja, y reinventarse como un partido de derechas, pero sin perder de vista sus "principios fundamentales" : seguir viviendo de los presupuestos, defender los intereses familiares, y saquear todo lo posible.

    Alguien dijo hace unos días que las izquierdas en este país, solo han estado unidas cuando han estado en la cárcel o el exilio, y a la vista del batiburrillo de estos días, creo que no le faltaba razón. Causan desconcierto y desánimo a sus votantes, y eso se traduce en un fenómeno : la abstención electoral.

    Pero en cambio, la gente de derechas es muy disciplinada, votan siempre, haga buen dia, o caigan chuzos de punta. Que sus líderes estén "pringados" hasta las cejas les importa un bledo, y casi los jalean, porque ellos harían lo mismo, exactamente igual, si tuviesen la ocasión de hacerlo.

    Nos reímos mucho con "La Escopeta Nacional" de Berlanga, tomándola como una comedia. Pero Berlanga no bromeaba, era todo un retrato sociológico de nuestras clases dirigentes al final del franquismo.

    Si siguiese vivo, disfrutaría como gorrino en charca viendo y oyendo las declaraciones y las actitudes de los que están en los diversos banquillos.

    Que no cunda el desánimo, si llegan a la investidura, no van a gobernar con comodidad, tal como están las cosas. O al menos, no tendrán las manos tan libres.

    Buen fín de semana, y un besazo.

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    1. No soy partidario de las "culpas colectivas". En la Alemani nazi hubo alemanes que dignificaron a su nación luchando contra Hitler y sus secuaces.

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    2. Como comentaba más arriba, meternos todos en el mismo saco sirve de poco, pero tampoco podemos pretender salvarnos de todo, somos parte de la realidad que vivimos sobretodo cuando no hacemos demasiado para cambiarla.
      Gracias por el debate, sin duda.
      Besos

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  6. El último párrafo me pone los pelos de punta. ¿Hasta dónde llegaremos? Saludos.

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    1. Comparto el miedo, la realidad no es estática y el agua siempre encuentra su camino.
      Un beso

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