, , , , , , , ,

Brilla el sol

Efectivamente, como aseguró Obama, ha salido el sol, porque nada es tan definitivo que nos robe un mañana en que medir fuerzas de nuevo, al menos mientras sigamos convencidos de la virtud de nuestros principios. Pero es complicado no sentirse un poco más pequeña, asustada e incluso avergonzada por el presente gris y el futuro aun más tenebroso que les estamos dejando a nuestros hijos. 

Hoy las ideas se entrecruzan en una mente que reconozco se ha refugiado bajo la manta del sofá con una lista de reproducción de música sin palabras de fondo y las manos abandonadas sobre el teclado.



El Bosque Infinito. Tusquets
Me vienen a la cabeza párrafos de El bosque infinito, la enorme obra de E. Annie Praulx sobre el nacimiento de Canadá, donde nos habla de los indios mi’qmak y los hombres blancos que pusieron límites a unos bosques que no comprendían. Donde redoblan tajantes afirmaciones sobre el salvajismo de quienes obtenían de la naturaleza cuanto necesitaban pero nunca más, indígenas que no merecían sus tierras ya que no las trabajaban y dominaban talando los bosques, cultivando huertos con semillas lejanas, o esquilmando la fauna para arrebatarle cuantas pieles pudiesen transportar, indios que orientaban su dieta al ciclo de las estaciones por su natural vagancia. Donde de vez en cuando late ese miedo callado sobre si realmente el bosque, y con él el mundo, son infinitos o acaso un día su propia avaricia lo convertirá en desierto y muerte. Y se entrelazan con las palabras de Naomi Klein, activista y divulgadora canadiense lamentando nuestra incapacidad de dejar algo dónde se encuentra si podemos sacarle beneficio, convencida de que el cambio social debe ser ecologista si no queremos avocarnos a un final doloroso y ya no tan lejano como humanidad.

Money Monster
Pierdo el hilo y me descrubro pensando en la escena final de Money Monster, dirigida por Jodie Foster, la tragedia en directo de quien engañado por el brillo de una ganancia fácil pierde lo poco que tiene sin que nadie se preocupe de averiguar la causa, al fin y al cabo lo que para unos es el sueño de un futuro mejor, para otros, para los que mandan, para los que juegan, para los que no admiten límites, reglas o cortapisas, tan solo es un pulso de energía en una red gigantesca. Una tragedia ahogada por la urgencia del próximo programa. Los mercados de capital y los medios, peligrosa combinación, aunque ¿casan para bien con algo los medios que tenemos? (o nos tienen)

Sufragistas
No sé muy bien cómo, quizás al pensar en Jodie Foster a la que imagino más preocupada por la llegada de Trump que la mayoría de las mujeres americanas conscientes de serlo, salto de una película a otra, y me vuelvo al pasado herócio de Sufragistas (menudo cambio con aquella imagen de Mary Poppins riculizando a la madre por sus ambiciones políticas, convertidas en una banda de satén) dirigida por Sarah Gavron, que aborda la necesidad de asumir cierto grado de violencia como imprescindible herramienta para alcanzar el derecho a luchar contra la injusticia, recuerdo el personaje de Carey Mulligan asistiendo impotente a la entrega/venta de su hijo decidida por un marido que la repudia por rebelarse y que muchos años después, gracias a su valiente apuesta por ganarnos un mejor futuro, quizás pudiese recuperarlo gracias a leyes que reconocieron a las mujeres derechos sobre sus hijos.

SelmaY de minoría en minoría, cambio de sala y me enfrento a las potentes imágenes de Selma,  dirigida por la valiente Ava DuVernay, donde se afirma sin rubor que los defensores de los derechos civiles, los seguidores del pacifista  Martin Luther King "han provocado arrestos masivos" y trato de resolver sin conseguirlo el dilema de los medios y el fin. 

Las sufragistas inglesas solo alcanzaron sus objetivos cuando pasaron a la ofensiva y utilizaron la violencia sobre las cosas (casas vacías, buzones…) mientras no se consideraba violencia la ejercida por las leyes que les impedían votar, los golpes con las que disolvían sus manifestaciones pacíficas, la detención de las más visibles, la alimentación forzada a las que se declaraban en huelga de hambre o el juego del gato y el ratón por el que eran excarceladas al borde de la agonía y detenidas en cuanto se recuperaban; para la historia tan sólo queda la violencia de sus actos finales. 

En Selma, Martín Luther King afirma que "hay un momento en el que el hombre se levanta y dice ya es suficiente" y es este simple acto de resistencia el que habilita al sistema a desencadenar un salvaje grado de violencia, que solo termina cuando el desequilibrio de fuerzas se rompe de forma abrumadora. Con las dolorosas y explícitas imágenes de las cargas policiales me asusta una pregunta ¿es la sangre de l@s valientes el precio de los derechos?

Juego de TronosEn verdad "se acerca el invierno" y los caminantes blancos van desvelando sus rostros, mientras unos y otros se dedican a explicar porqué de nuevo las encuestas no predijeron el futuro o a cargar en los fallos de Hillary la victoria de Trump en este Juego de Tronos que promete volverse más y más sangriento, a mi me parece mucho más trascendente,  tratar de entender porqué alguien se levanta y vota por un millonario zafio, grosero, machista, racista y naranja que luce un inconcebible apósito peludo sobre la frente. 

Y recuerdo algunos pasajes de El Invierno del mundo, la continuación de La caída de los gigantes de Ken Follett, dónde desaparecidas ya las élites aristocráticas que arrastraron el mundo a la I Guerra Mundial, son las clases medias alemanas empobrecidas, sin esperanza y profundamente humilladas quienes se posicionan contra el sistema democrático al que acusan de lento, corrupto, excesivamente complejo y completamente inoperante, aupando hasta el poder a un movimiento radical de violenta extrema derecha apoyado en un discurso de grandeza recuperada y culpables perfectamente identificados, rebozado de un virulento ataque a los poderosos con quienes no tarda nada en aliarse tras tomar el poder.

El Invierno del mundo
Hay párrafos de El Invierno del Mundo que pueden aplicarse al hoy con el simple ejercicio de cambiar el telón alemán por el norteamericano, el francés o el húngaro; legiones de ciudadanos que no se diferencian en mucho de sus vecinos apoyan en silencio cómplice (quizás sea esta la razón del fallo sistémico de las encuestas) la solución más simple, básica, inconfesable y reaccionaria, la que alimenta su necesidad de ser mejor, de tener más, de marcar la diferencia con el otro, ya sea Europa en el Brexit, los mejicanos en USA o los refugiados en Francia, Hungría o Grecia.

Porque todo ha cambiado pero de nuevo el sistema no funciona, el sistema que se reinventó tras la II Guerra Mundial ha perdido su contrapeso, tras el monumental fracaso de las dictaduras comunistas y el advenimiento de la globalización (fenómeno, como nosotros, capaz de lo mejor y de lo peor y que en manos de un capital cada día más volátil y tan hambriento como siempre se ha convertido en la Némesis del desarrollo que preconizaba cabalga con hambre atrasada sin ser consciente de ir devorando poco a poco no ya a todos sus hijos, sino su propio futuro.

Y ante el fracaso tan sólo el radicalismo reaccionario de líderes con ansias de un poder descontrolado parece capaz de convencer a quienes con su rabia esconden a duras penas su miedo. Las otras opciones apenas esbozadas, las que defienden ideas de más democracia, más participación, mayor implicación social, reconocimiento de nuevos derechos, delimitación de nuevos escenarios..., suponen sin duda más trabajo, más responsabilidad y más realismo, el que implica reconocer que el bosque a fuerza de ser talado se convierte en desierto y sus tierras antes fértiles y generosas no pueden ofrecer ya nada, por mucho que se las maltrate; reconocer que nadie puede tenerlo todo, que no todo tiene un precio, que no todos los precios pueden pagarse, que cada ser humano es sujeto de respeto, de derechos y libertades, que solos, ya sea como personas, colectivos, comunidades o países, no seremos capaces de encontrar la solución, que solo la tribu humana podrá, si es que aún nos queda tiempo, encontrar el camino de vuelta.

Agencia Tributaria
Y de repente me descubro meditando sobre el anuncio de la Agencia Tributaria, cuyo nuevo eslogan es Contribuimos para recibir, una idea que defiende el do ut des como la clave del contrato social. Un "te doy para que me des" que excluye, sin decirlo, a quienes no están en situación de dar, convirtiéndolos en una suerte de rémora social contra la que antes o después tendremos que actuar, porque en palabras del Presidente Rajoy “Una cosa es ser solidario y otra serlo a cambio de nada”.

Y de Herodes a Pilatos salta mi mente mezclando cine, literatura y pensamientos a medio hilar, en esta semana de resaca en la que el mundo parece haber dado un enorme paso atrás, ¿haremos lo mismo? ¿bajaremos los brazos? ¿nos escudaremos en el miedo, en el absoluto repudio a la violencia, la ley mordaza, el cansancio, la amenaza cada día menos velada de la lapidación mediática, el riesgo claro de ser considerados delincuentes por empeñarnos en cruzar un puente, ejercer un derecho, salvar la vida, proteger a tus hijos…?

Creo que lo seguiré pensando mañana, en Tara, que es como en mi cabeza llamo a este rincón de goma espuma y lana, ahora voy a disfrutar de que siemplemente, brilla el sol. ¿te apuntas?



13 comentarios :

  1. Me apunto, el sol brilla y nos da luz. Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Un análisis parecido al que he hecho en mi "blog", con otros planteamientos y otras palabras, pero con el mismo trasfondo..

    Tienes razón, se acerca el invierno.

    Me apunto, necesito un rato en una terraza al sol, con un vermút rojo y una conversación agradable.

    Un besazo.

    ResponderEliminar
  4. Una delicia leer este vagar de tu mente por tus referencias culturales de las cuales recuerdo que Annie Prauls siempre me gustó. Has aprovechado el sobresalto político de ayer para no flaquear y llevar tu pensamiento hacia la cultura que nunca nos falla. Pues sí, se acerca el invierno. Y algunos lo vamos a disfrutar. Y tú, si eliges un buen nórdico, también(me refiero a las mantas no a los norteños). Besos

    ResponderEliminar
  5. Clubes femeninos contra "Killary"
    Ni que decir tiene que ese 53% de mujeres blancas que votaron por Trump estaba formado en su mayor parte por electoras republicanas, pero aún no se explican los analistas norteamericanos cómo tuvieron tan poco impacto entre ellas las barrabasadas del magnate: a pesar de la evidente misoginia del candidato, clubes femeninos furiosamente enemigos de Clinton –que inundaban las redes con tuits con el hashtag #Killary, juego de palabras entre su nombre de pila y el término "asesina"– siguieron engrosando sus filas con afiliadas, como Females For Trump (80.000 seguidoras) o Women For Trump (53.000 seguidoras).

    En total, el 91% de las electoras republicanas votaron por Trump –casi el mismo apoyo que el que recibió de los hombres republicanos (92%)– a pesar de su sexismo. Más aún, Clinton también perdió frente al millonario (49% a 41%) entre las mujeres registradas como "independientes" (que no apoyan a priori a ninguno de los dos grandes partidos).

    Históricamente, las norteamericanas siempre se han inclinado más en favor del Partido Demócrata que hacia el republicano, pero en esta ocasión Hillary ha obtenido unos resultados decepcionantes entre el conjunto de las mujeres: el 54% de las electoras la votaron, pero Obama obtuvo el apoyo del 55% de las votantes en 2012.

    Esta situación de desapego de las estadounidenses frente a la primera posibilidad real de que una mujer se convirtiese en la primera presidenta de EEUU quedó más que patente en los estados bisagra, donde se libraban las verdaderas batallas que iban a decidir la guerra por la Casa Blanca. Por ejemplo, en Florida, esencial para las aspiraciones de Hillary y cuya numerosa población hispana había hecho creer a los demócratas que negaría su apoyo al candidato racista, xenófobo y antiinmigrantes. Allí, Clinton obtuvo un miserable porcentaje del 51% del voto femenino y se vio condenada a la derrota.

    Pero Hillary tampoco obtuvo un respaldo femenino masivo en el resto de los estados clave para ganar la mayoría del Colegio que elige al presidente: 53% de las votantes en Michigan y New Hampshire; 54% en Ohio, Wisconsin, Georgia y Colorado; 55% en Carolina del Norte, y 58% en Pennsylvania. Exiguas mayorías femeninas que no le permitieron superar la abrumadora superioridad de Trump entre los hombres blancos sin formación (72% a 23% en el conjunto de EEUU).

    En definitiva, Clinton sólo logró superioridad en el voto de las mujeres blancas (y tampoco mucha: 51% a 45%) entre las licenciadas universitarias (como ella misma). Mientras que dos de cada tres norteamericanas blancas sin estudios apoyaron a Trump.

    Un panorama desolador para las feministas estadounidenses.

    ResponderEliminar
  6. yo estoy demasiado deprimida para decirte nada...
    pero como siempre, un placer pasar por aquí...

    ResponderEliminar
  7. Las reacciones y el pensamiento ajeno Pilar creo que por mucho que se intente buscar la logica respuesta no es sencillo, correrán ríos de tinta intentando desvelar el triunfo , opiniones enfrentadas , yo bastante tengo con comprenderme aunque desde luego lo que no cambiarán a lo largo de mi vida son algunos valores

    Se ha desperdiciado la oportunidad de hacer historia convirtiendo a Clinton en la primera mujer presidenta de Estados Unidos, está claro que nuestro pasado pasa factura y a ella le ha pasado, seguramente a D.T también peroooom la sociedad en general está tan tan cansada de los políticos que creo que ese ha sido un factor a favor de este último
    Te felicito por tu post es maravilloso y muy muy completo con muchas referencias algunas que conozco y otras que me apunto

    besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y como soy mas patosa que ninguna
      se me olvidaba lo más importante

      SIEMPRE BRILLA EL SOL
      a veces es un poquito vergonzoso y se esconde tras las nubes
      CLARO QUE ME APUNTO¡¡¡¡¡¡¡¡

      Eliminar
  8. Sí, se acerca el frío, y algunas palabras hielan.
    Lo hilaste todo con hilo fino.
    Mientras no manchen ni embrutezcan la cultura y la literatura... nos quedará el refugio de los libros.
    Un beso, y me quedo a tu calorcito.

    Besos, Pilar.

    ResponderEliminar
  9. Y que no se ponga peor, o como decía mi padre, " todo se andará, o en todos los sitios te pegaré si la vara no se rompe".

    Besos

    ResponderEliminar
  10. Me apunto al sol que brilla donde tú veas su brillo.
    Y también soy como tú muchas veces, y prefiero quedarme en Tara, y mejor, lo pensaré mañana

    abrazos

    ResponderEliminar
  11. Pasaremos este invierno, no hay que perder la esperanza.
    El sol seguirá brillando...
    pero no será fácil.

    Magnífica asociación de ideas.
    Busquemos refugio...

    Un gran abrazo, Pilar.
    Ya estoy de regreso de mi viaje
    a estar con mi familia de Sudamérica.

    Y por supuesto, mil gracias por comentar
    en entradas programadas durante mi ausencia.

    ResponderEliminar
  12. Paso a leerlos con retraso, la vida 1.0 me tiene atrapada y eso es bueno.
    Gracias por tanto, en serio que estos comentarios largos y meditados me aportan casi tanto como una charla con un café entre las manos.
    Que brille el sol, en cada uno de vuestros días, aunque a veces sea tenue como un resplandor bajo la lluvia
    Besos

    ResponderEliminar