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El cuento de Rosa

No es la primera y no será la última, pero la muerte de Rosa parece haber provocado una pequeña brecha en el muro de silencio que rodea la pobreza en nuestro país y en especial la pobreza energética para la que no se ha aprobado una tregua invernal que impida el corte de suministros en invierno, como se hace en la mayoría de los países europeos.

Aquí, hoy, en 2016, se puede morir en condiciones aterradoras, aquí, hoy, en 2016 se puede luchar sin medios contra la oscuridad y el frío, mientras las ciudades compiten con la fastuosidad de sus alumbrados navideños.


Imagino a Rosa casi encerrada entre los endebles tabiques de su casa, sin luz ni calefacción, seguramente el frío no le era extraño, no resulta difícil imaginar la crudeza del invierno en el pueblo del Maestrazgo donde nació en 1935, ni una infancia en la escasez en la guerra y la posguerra, al abrigo de un hogar donde la leña aunque abundante en la zona se gestionaría con mesura y en el que el frío intenso era parte de la vida. Pero han pasado ochenta años y nuestras casas cuentan con instalaciones de electricidad como requisito imprescindible para su habitabilidad, porque la luz, hoy, aquí, en 2016 es un suministro básico como lo es el agua que seguramente Rosa iba a buscar a la fuente en su niñez.

Desconozco cómo transcurrió su vida, pero no debió tener demasiada suerte ya que a su vejez no contaba con medios para pagar la luz (nada extraño si dependía de una pensión no contributiva, fijada en 367,90 euros al mes) y se la cortaron. Porque Gas Natural que gracias a la subida de más de un 76% del recibo en los últimos siete años, ganó más de 1.500 millones de euros en 2015, piensa que si no pagas; no hay luz. Si no pagas no tienes derecho a ver, a cocinar o a calentarte. Por tan sencilla razón, Rosa encendía algunas velas y escondía su frío y su miseria. Y envuelta en una enorme luz, ahogada por un humo tan negro como su presente, murió.

Desde entonces me ronda la cabeza, una y otra vez, el cuento de Hans Christian Andersen, La cerillera, el terrible cuento de Navidad en el que una niña, acosada por el frío se refugia en una esquina y enciende algunas de las cerillas que trata en vano de vender. A su luz ve o imagina todo aquello de lo que carece; un hogar caliente, una mesa bien servida y un precioso árbol de Navidad, como el que espera ser montado estos días en cada una de nuestras casas. Tras cada breve resplandor, la realidad gélida la rodea de nuevo, lo que la impulsa a seguir prendiendo cerillas hasta que tras un último centelleo ve acercarse a su abuela que se la lleva al cielo. El final del cuento narra que la encuentran a la mañana siguiente, muerta, con unas cerillas consumidas entre las heladas manos y suponen que trató de calentarse, ignorantes de las maravillas que atisbó a luz de sus fósforos.

Nunca entendí la intención de una historia tan tremenda, en la que nadie hace nada y aún parece consuelo haber muerto entre alucinaciones, pero recuerdo que me tranquilizaba pensar que en la Málaga de mi infancia no había nieve sobre la que morir congelada.

Queremos creer que las imágenes del frío o la necesidad extrema son en blanco y negro, en el sepia de un pasado que sólo recordamos en cuentos de Navidad, pero como la cerillera, nos engañamos con el brillo de nuestros adornos navideños y las rutilantes luces de los centros comerciales relegando al olvido el frío, la oscuridad y el miedo con el que conviven cada día más familias, porque se calcula que más de cinco millones de personas son víctimas de la realidad que acabó con Rosa, casi dos millones de familias viven a oscuras y no todas son capaces de sortear la muerte de las velas que prenden, el brasero mal ubicado o la estufa de leña en casas sin chimenea.

No se acerca el invierno, que se encuentra bien instalado en nuestra sociedad, sino el pasado para marcarnos con su dureza de frío y hambre, aquí, hoy, en 2016. ¿No vamos a impedirlo?

24 comentarios :

  1. Para alguno eso es demagogia, esa muerte es una excepciones en un país que está lanzado en la mejora.

    Un abrazo.

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    1. Seguramente para algunos será demagogia y para otros una minoría que siempre está ahí. Pero si dejamos de ver, de sentir, de reaccionar mañana puedes ser tú y al otro yo.
      un abrazo

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  2. Lo tuve muy cerca cuando ocurrió, y no es todo como dices, triste si y mucho, cualquier muerte lo es y en esas condiciones ademas es lamentable, pero créeme que no todo es como lo cuentas. Un abrazo

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    1. Hola Ester, no tengo más información que la ofrecida por la prensa y cierto, pero escaso, conocimiento profesional de cómo pueden llegar a darse estas situaciones, pero no me cabe duda de que no será como lo cuento, si así lo afirmas, aunque al final, lo cierto es que Rosa ha muerto sin luz, y no será la última que se lleve este invierno, me temo.
      Un abrazo

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    2. Lamentablemente fue un cumulo de desgracias, tenia el agua costeada por el ayuntamiento, su nieta vivía con ella y ella no quería que vieran su comportamiento, apenas admitía las visitas de la trabajadora social Solo cuando estaba sola y de día) y nunca dijo que le habían cortado la luz, rechazó todas las ayudas. Como se puede comprender a la compañía de la luz no le supone nada el gasto de una casa, no lo notan sus contadores, y nadie les pidió ayuda, el ayuntamiento estaba informado y atendía otros casos, uno mas tampoco era doloso. Fue un doloroso cumulo de situaciones donde la familia ha guardado silencio. Pero si es cierto ella está enterrada y esperemos que no haya mas, ni mas mujeres asesinadas, ni mas niñas con comas etílicos. Perdona por el rollo espero que un abrazo sirva para que me disculpes

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  3. Yo no sé lo que habrá de mentira o verdad en esta muerte. Pero sí sé que hay en este país miles de familias que viven en condiciones más que precarias y con ese tipo de riesgos.
    Ves? Si bien este tipo de muertes me apenan, y no sé qué podría estar en mi mano para hacer algo, la de la Barberá me fue completamente indiferente, porque vivió bien, y a costa de lo que robó e impunenemente al final salió absuelta.

    Bss.

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    1. Totalmente de acuerdo, fuesen como fuesen las circunstancias concretas lo cierto es que la miseria y la precariedad se hacen hueco hoy, aquí en los barrios de nuestras ciudades sin que al parecer intentemos ponerle remedio. Y es terrible pensar que hay quien no tiene luz cuando recorres las calles disfrazadas de alegría.
      Un abrazo

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  4. Siempre me preocupaba que tuvieran que suceder desgracias para que hubiera cambios a mejor. Ahora me preocupa más que incluso habiendo desgracias todo siga igual. Y eso que no me considero totalmente pesimista. En este país mucha gente vive peor incluso de lo que imaginamos. Pero los peores casos no se publicitan en los medios por motivos de conveniencia. Los casos españoles más dramáticos los hemos podido ver en documentales extranjeros. Hay quien a falta de cambiar la realidad a mejor se dedica a maquillarla. Besos

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    1. Compartía la preocupación sobre cuánto iba a empeorar todo antes de que reaccionásemos, ahora me aterra pensar que nada nos puede hacer gritar un NO sostenido y útil.
      Duele pensar en aquello que no vemos.
      Un beso

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  5. Te cuento: yo he estado más de una semana sin salir de casa y sin siquiera asomarme a mi patio sencillamente porque no me encontraba bien; más tiempo en cama que de pie. Bien, pues si me llega a pasar "algo más grave"... ¿quién se hubiera enterado?. Nadie. Porque incluso los vecinos de toda la vida van a lo suyo y a nadie llama la atención no verte por ninguna parte y no ver siquiera a tus mascotas por ese citado patio. Nos hemos inhumanizado y eso lleva, sin remedio, a un final dramático que nadie queremos. Añadiré algo más: yo tengo aire acondicionado y estufa eléctrica, por ejemplo... y no puedo encender nada porque no puedo pagar su gasto. Luego, ante un suicidio (por poner un ejemplo) todo el mundo dice: ¿pero por qué no dijo nada?.

    Besos.

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    1. Remato: sí lo dijo... pero no había nadie que escuchara.

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    2. Creo que esta realidad que muestras es también responsable de lo que nos pasa, la miseria no solo es económica, hemos dejado que se nos cuele el invierno dentro, y me temo que nos salga demasiado caro, demasiado tarde.
      Un abrazo

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  6. Es el caso mas sangrante, por las circunstancias que hemos conocido.

    Pero cada invierno, hay toda una serie de incendios o muertes por intoxicación
    debidos a los braseros con los que muchas personas combaten el frío por falta
    de recursos.

    Pero nadie se cuida de llevar una estadística nacional con estos accidentes.

    La miseria extrema produce mas muertos anuales por diversas causas que los accidentes
    de tráfico.

    Hay muchas, muchas Rosas que mueren cada año silenciosamente sin que su historia sea conocida.

    Un besazo.

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    1. Es cierto, cada año se cuentan o no los fallecimientos por mala combustión, por incendio por ...además de todos aquellos que simplemente amanecen muertos o un día renuncian a seguir luchando. La pobreza se está cobrando sitio en nuestra sociedad todavía callada y oculta, pero creciente y doliente.
      Un beso

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  7. No sé si sabías que se ha muerto Fidel Castro. Por si no lo sabes, ya te lo cuento. Te informo también que, al hilo de esta muerte, nos estamos enterando que el comunismo es un sistema fracasado y muerto, que yo creo que es verdad (a lo mejor lo de la muerte de Fidel también). En cambio el capitalismo, ahí lo tienes, vivo y rozagante, que da gloria verlo. Cada vez gente más rica, menos gente pero más rica, cada vez más gente más pobre, mucha más gente, mucho más pobre. Algunos se mueren de hambre, o de frío, o de exceso de calor. Son los demagogos, no me cabe duda. Porque no me ha parecido oír que el sistema capitalista haya fracasado. Que está vivo ya lo veo yo.
    Besos, guapa.

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    1. ¿FIDEL, HÉROE O TIRANO?
      Mientras Europa mira atónita y no entiende, en Cuba no hay rastro de duda. Fidel es y será para siempre una figura más allá del sistema y de las cosas que están mal en el sistema. Por eso se le perdona todo. "Fidel, el soldado del pueblo", dicen. El de los pobres: "Sin él no tendríamos nada".
      A Orlinda, bajita y de piel arrugada, también se le entrecorta el llanto al recordar. "Lo conocí cuando tenía 19 años. Vino a la fábrica de calzado en la que trabajaba. Mi compañera le dio la mano y le dijo: "Fidel, que manos más finas tienes", y él sin pensarlo le contestó: 'Si, pero han cortado mucha caña en los campos'".
      Antes del triunfo de la Revolución los pobres no contaban para nadie, en un país y un continente marcados por las desigualdades sociales, cuyos límites transcurren a veces por las diferencias raciales.
      "Soy lo que soy gracias a él. Mi familia era muy pobre, pero tras la campaña de alfabetización, me concedió una beca con la que estudié medicina. Mis padres nunca hubieran podido pagarlo", dice Sonia, una mujer negra de unos 60 años a unos metros del monumento a Martí, en medio de la Plaza de la Revolución, donde pasa este lunes el pueblo a mostrar su dolor en un altar con flores llegadas de todo el mundo y fotos de Fidel cuando era joven.
      "¿Cometió errores? Sí, todos somos humanos", reconoce María Antonieta, pediatra. Y acto seguido cuenta: "He viajado por muchas partes del mundo. La primera vez que fui a Etiopía en misión no se me olvidará nunca. Los niños se morían en nuestro hospital de una simple apendicitis. La miseria que he visto yo en América Latina, no está en ningún otro sitio. Aquí por lo menos la gente no se muere de hambre. La libreta, esa que critican tanto, da para comer. Y por eso y más cosas, este pueblo es fidelista".

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    2. No sé si en la Cuba de Fidel se puede morir como ha muerto Rosa, ni si Cuba sería como es sin sus enemigos, gigantes que no han podido doblegar un pueblo, no soy capaz de mostrar un país comunista en el que la libertad no sea una quimera, pero tampoco creo que la realidad de un capitalismo globalizado sin más oposición que el radicalismo islamista, sea un mundo del que sentirnos orgullosos.
      Tanto a Mery como a Chaly os agradezco el comentario, disculpad que no sea capaz de argumentar con coherencia al respecto.

      Un beso

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  8. Me uno a tu preciosa reivindicación por la muerte de ROSA y tantas y tantas Rosas como hay. No sé si la muerte de ROSA por más que objetivamente se deba al uso de velas podemos imputárselo a la ambición de las eléctricas y su cero sensibilidad ante casos como el de ROSA en el umbral de la pobreza o a la soledad en la que hoy viven cientos de ancianos que aun con medios y pudiendo pagar el recibo de la luz mueren solos como perros haiéndolo dado a esta sociedad en la que ya no resultan ni productivos, ni necesarios ni dignos del tiempo y cariño que ellos regalaron.

    Que estamos en tiempo invernales climatológica y afectivamente no hay duda, una pena lo de Rosa, precioso tu homenaje y más que necesario tu llamamiento ... la guerra capitalismo/comunismo empates, miseria en ambos ;)

    Un beso grande PILARA y gracias por tu sensibilidad con estos temas .. así que malagueña y salerosa jaja MmuaaksS!


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    1. Sin medios, solos, abandonados...todo suma para cuajar una realidad que mata.

      Un beso y gracias

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  9. Me uno a tus palabras reivindicativas . Existen aún muchas rosas que te lo agradecerán.

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    1. Ojalá seamos capaces de reaccionar para que Rosa sea la última. Se puede, con un poco de voluntad se puede.

      Un abrazo

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  10. Por los pobres de dinero que no de espiritu no hay minutos de silencio, si no pena cuando muere y lo mismo se ven diariamente a tu lado, y se mira para al lado.
    Pero esto se ve que es así y no hay quien lo arregle...desgraciadamente.
    Besos

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    1. No quier o creer que tienes razón, pero la realidad me impide discutirte lo obvio, no parece que seamos capaces de arreglarlo.
      Un beso

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  11. Es dificil pedir ayuda cuando ya se tiene 80 años. Si ni los hijos, nietos o familiares más cercanos no te extienden la mano, ¿qué esperar de los vecinos, de los extraños? Por último si no tenía para pagar la luz, por lo menos que alguien le hubiese regalado una estufa o algún tipo de calefactor, aunque contamine. A la edad de Rosa, el frío acuchilla. Desesperanzadora historia.

    Más saludos, Pilar.

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