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Diecisiete años en el limbo



Escucho en la radio que una persona que entra en un campo de refugiados pasará en él una media de 17 años y no puedo evitar pensar qué tipo de horrible condena puede ser esa.
 
Durante 17 años tu vida y la de los tuyos se encontrará sometida las reglas del campo, cosas tan sencillas como salir o entrar estarán condicionadas a la obtención de un permiso a su vez condicionado por el estado de gravedad del conflicto, la permisividad de las autoridades del país en el que se encuentre en el campo con respecto a trabajo, educación…, durante diecisiete años la dieta de tu familia será decidida por las autoridades del campo que en la mayoría de los casos solo podrá gestionar aquello que organizaciones de ayuda humanitaria sean capaces de introducir en el mismo, básicamente productos poco perecederos.

En todo este tiempo tus hijos, si eran pequeños, se convertirán en hombres y mujeres que han crecido en una burbuja sabedores de que no son sus padres quienes deciden sus límites sino otras personas tan lejanas que se convertirán en una especie de dioses o demonios a los que no comprenderán, si cuando entraron eran tan pequeños que no recuerdan qué os llevó allí, no podrán entender porqué viven prisioneros si no han hecho nada. Si eran jóvenes habrán quemado casi 20 años de su vida en un limbo donde las ocupaciones normales; estudiar, trabajar, viajar, experimentar, enamorarse… se habrán visto terriblemente condicionadas, lo que sin duda dificultará su reingreso en una sociedad normal.

Si a tu lado caminaban tus padres, ya mayores, es muy posible que sus vidas se hayan apagado tras la valla del campo, una sombra que planeará cada vez que te replantees lo acertado de la decisión. Tu vida detenida en un espacio cerrado, en una cárcel más o menos amplia, en un lugar mísero, porque un campo de refugiados es un espacio dónde apenas se gestiona más que miseria y miedo, tu vida aparcada a cambio de conservarla.

Imagino que cuando la guerra y el terror se ciernen sobre ti, cualquier escapatoria parece mejor que esperar el futuro en tu casa (si te queda casa), pero ¿sabiendo que pasarán diecisiete años antes de volver a ser libres, entrarían en el campo?

Mientras vuelvo de esta reflexión tan triste escucho a un miembro de mi gobierno regional hablar sobre el drama de la despoblación.

20 comentarios :

  1. !17 años! Es incomprensible, no tenía ni idea, es la primera vez que lo oigo, ya de por si los campos de refugiados me parecen una blasfemia, entiendo que los miles de personas que estan allí se estan haciendo personas malas, vengativas y cargadas de odio. (Yo me volvería rencorosa) Personas que si algún día llegan a una ciudad nos miraran con odio y nos harán daño. Abrazos

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    1. Yo tampoco lo sabía, imaginaba que algunos como los de los saharauis o los de los palestinos eran casi permanentes, pero suponía que la mayoría de ellos eran una estancia dura, triste, cruel pero breve.
      No sé si se alimenta el rencor, pero sin duda dificultará con mucho un desarrollo normal.
      Un saludo

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  2. En Palestina hay familias enteras, dos o tres generaciones, encerradas en los límites de un campo de refugiados. Toda mi vida recordaré a la mujer que me confesó que en su vida no había tenido un solo día de paz. Ese es el tipo de mundo que hemos construido y no sabemos reformar.

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    1. Al escucharlo en la radio me acordé de ti y lo que habías escrito sobre ello, así como de los saharauis, aunque reconozco que no me había parado a pensar que cuando olvidamos su urgencia, olvidamos sus vidas paradas a la vera de la realidad.
      Un beso

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  3. Yo me lo planteo todo esto
    en un caso moralmente todavia peor:
    Cuando sale un etarra
    de la carcel
    y alguien dice
    solo ha estado veinte años
    entre rejas, eso es nada.

    Veinte años es muchisiiiiiiimo!!

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    1. Para esa gentuza 20 años encerrados es muy poco para todo el dolor que han provocado. Y que digas como dices que ese tema, el de los etarras... es "moralmente todavía peor" que de lo que habla Pilar... mejor no te respondo porque me encenderé... pero que conste que sólo por respeto a la dueña del blog me callo.

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    2. Primo, no creo que se pueda comparar una cosa con otras, salvo, es evidente que el tiempo es casi el de una vida.
      Chesana; las penas las establece el Código Penal y sinceramente creo que el nuestro no puede presumir de blando.

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  4. Es tremendo lo que cuentas Pilar. Yo tampoco lo sabía y me da vergüenza ajena que a nadie de los que podrían evitarlo, les duela.

    No quiero ni pensar lo que debe ser vivir de esa forma y con esa nula expectativa de futuro.

    Abrazo fuerte.

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    1. Pues eso, una suerte de vida suspendida a la espera de no sé muy bien que posible solución, ¿qué quedará de sus pueblos, casas, campos... si consiguen volver?
      Un abrazo

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  5. Suena terrible, pero no lo es, el hombre se acostumbra a todo y lo soporta y se acomoda a ese estado de vida y sus hijos seguirán siendo sus hijos pues sabrán que sus enemigos son los dueños del país y que los mantienen encerrados y vivirán odiándolos como sucede en los países árabes donde viven los palestinos que abandonaron su país pues los egipcios (La guerra de los seis días), les dijeron que abandonen palestina para así ellos sin temor hagan añicos a los judíos, pero perdieron la guerra y los palestinos quedaron hasta hoy lejos de su patria. Y en esos campos de concentración las "familias" siguen siendo tales a pesar del tiempo. Como ves 17 años es nada.

    Haya de la Torre estuvo asilado en una embajada catorce años.
    Mandela estuvo en prisión un montonon de años
    Y aquí en Sudamérica hay españoles republicanos que tuvieron que adaptarse al clima, a costumbres y a añorar a su país, sin poder volver a él.

    Un beso

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    1. No creo que la capacidad de los seres humanos de sobrevivir en situaciones límite compense lo horrible de la situación, encerrados por su seguridad, muertos en vida...
      En fin que me ha dejado muy mal cuerpo.
      un saludo

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  6. El tiempo suficiente como para que toda una generación crezca entre el desarraigo, la miseria y la desesperación.

    Una generación que hará suya la violencia y la sed de venganza, y las vivirá como algo normal y cotidiano.

    Un abrazo.

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    1. Hasta que habéis empezado a mencionarlo no había pensado en que la rabia y la violencia harán presa de ellos, sobre todo sus hijos, me quedé atrapada en la idea de desolación, dependencia y miseria que les calará día a día, incapacitándoles para una vida normal de trabajo, estudio y realidad.
      Un abrazo

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  7. Estamos haciendo un mundo peor, ¿que podemos esperar de esos jóvenes?, lo normal, que se radicalicen.

    Cada vez que leo a uno de tus seguidores me pongo de los nervios. Si no lo digo reviento. Discúlpame.

    Un abrazo

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    1. Don Emilio, don Emilio, tenga paciencia conmigo, lo única diferencia es que no pensamos, sentimos igual.

      Un abrazo

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    2. Emilio, no revientes, cada un@ tiene su opinión y manteniendo las formas, el debate gana así en riqueza.
      Chaly; no sé yo si hay motivos para sentirse aludido.

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  8. De verdad que no se entiende nada del tema de los refugiados.
    Meras palabras y luego a olvidar. Ya lo advirtieron en no recuerdo qué programa: habrá más de una generación sin estudios, trabajos ni futuros.
    Pasa que no importamos.

    Abrazo, Pilar.

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    1. Sin estudios, sin trabajo, sin experiencia en la vida real, cosas como viajar, comprar, elegir piso, buscar trabajo, ganar un sueldo... todo mediatizado por una suerte de burbuja mísera que les salva la vida a costa de la vida misma.

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  9. Os agradezco a todos vuestros comentarios y aportaciones, nunca he buscado la unanimidad con mis planteamientos y analizar la realidad desde vuestras posiciones siempre me resulta enriquecedor por mucho que en ocasiones se defiendan posicionamientos más que diferentes, la clave, la única regla, el respeto en las formas.
    Gracias a tod@s por compartir.

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