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Una mujer persiguiendo palabras



Desde hace unos días la Academia de la Lengua (RAE) cuenta con una nueva académica de número (curioso que no se llamen de letra) la lexicógrafa Paz Battaner ocupa el sillón s minúscula, elevando a ocho, apenas un 17%, el número de mujeres.

Ante la insistencia de los medios de comunicación en poner el acento en esta obvia desigualdad, Battaner ha declarado: “deberían hacer más hincapié en la presencia de mujeres en los consejos de administración de las empresas del IBEX”, “la RAE debe rejuvenecerse y albergar más mujeres” o “las mujeres transmitimos la lengua a nuestros hijos, y se dice lengua materna, así que es natural que estemos en organismos que se ocupan de la lengua”. 

Interrogada sobre su posición ante el papel del diccionario en las políticas de igualdad, fuente de interminables conflictos entre el movimiento feminista y algunos destacados miembros de la Academia siempre prestos a defender el status quo de las palabras como si no fueran un modo de perpetuar la desigualdad y el machismo, no ha dudado en puntualizar que éste tan sólo debe “describir cómo usa la gente las palabras. No ir por delante.

Ni la carta de presentación de sus entrevistas en prensa, ni el título de su discurso Algunos pozos sin fondo en los diccionarios me han resultado especialmente atractivos pero como la sororidad bien entendida (o mal, que aún no he conseguido interiorizar el término que el DRAE no incorpora) también implica dedicarle tiempo al estudio de lo que hacen y dicen otras mujeres, me he asomado al brocal de su pozo para descubrir que a pesar del estilo académico (duro de leer, no quiero imaginar de escuchar) plantea un reto interesante: analizar cómo definen los diccionarios los sustantivos abstractos, esas “palabras comunes e imprescindibles que hemos inventado para inventar la vida”.

Propone una larga y dificultosa excursión por “la zona de la realidad que la palabra inventa”, un ejercicio de inmersión en el modo en que los diccionarios describen los “sustantivos que no presentan un referente físico o material en su primera acepción lexicográfica”, una inmersión que para ser placentera requeriría una base técnica de la que carezco así que confieso que me he atascado una y otra vez e incluso he estado a punto de ahogarme entre referencias técnicas y ejemplos no siempre clarificadores, pero tras llegar al fondo e impulsarme de vuelta, creo que he conseguido extraer un par de conceptos interesantes junto a lo que me ha parecido una audaz propuesta en boca de quien a priori no parece una revolucionaria.

Plantea Paz Battaner que la capacidad de conceptualizar es una muestra de nuestra humanidad al proporcionarnos herramientas para vivir en sociedad, así podemos hablar de democracia, libertad, alegría o lealtad y ser capaces de entender lo que decimos. Pero a diferencia de palabras como árbol o mesa que son lo que son y cuentan con una imagen mental clara, los sustantivos abstractos se extienden más allá de su definición básica mediante una negociación evolutiva entre los hablantes requiriendo de un amplio contexto para ser comprendidos en su esencia, si no cambiante, al menos sí, adaptativa. 

Así los diccionarios deben hacer un esfuerzo, que la académica considera hoy posible gracias a las nuevas tecnologías, por ofrecer a los hablantes herramientas que permitan alcanzar la “comprensión de lo expresado e indicaciones para el uso afortunado de cada término”. Paz Battaner defiende un ambicioso trabajo de ampliación, depuración, clarificación y actualización de los significados que el diccionario ofrece en el caso de los sustantivos abstractos cuya precisión es tan necesaria como compleja, un esfuerzo de análisis, valoración, lectura y comprensión que me ha recordado la pasión controlada y constante de María Moliner en la elaboración de su diccionario.

Creo que en tiempos de la taimada postverdad las palabras requieren límites de milimétrica precisión que nos permitan hallar algo de luz entre tanta tiniebla de voceros interesados y ruidos mediáticos, lo que convierte la propuesta de Battaner en la valiente tarea de poner el mundo blanco sobre negro, permitiendo que al comprender el significado de las palabras con las que construimos, podamos aspirar a inventar la realidad soñada.

21 comentarios :

  1. No se si inventar la realidad soñada, pero sí -y de esto estoy totalmente segura- llegaríamos a comprendernos mejor.

    El discurso (Gracias por el enlace) me lo guardo para leerlo cuando tenga tiempo del que ahora carezco.

    Bravo por ella y mis mejores deseos; una mujer más en la RAE es digno de celebración.


    Un abrazo, Pilar.

    Me alegro de desayunar contigo aquí, siempre
    es un placer leerte. ¿Te lo he dicho antes, Verdad?

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    1. Gracias Myriam, me gusta pensar que el lenguaje crea, conforma la realidad, así que tratar de definir mejor, de ajustar más a qué nos referimos cuando usamos las palabras me parece un trabajo más que oportuno sobre todo ahora que pretenden que "comulguemos todo el rato con ruedas de molino"
      Un beso

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  2. Leeremos, o no, el discurso, de momento lo guardo, digo o no porque tu ya me has dicho que es duro de leer. Hacen falta mujeres en todos los aspectos de la vida publica, pero no por ser mujeres, por ser mujeres y muy válidas. Un abrazo

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    1. El discurso es duro, pero sin prisas (y con ganas) creo que merece el esfuerzo. Y no sé si estoy totalmente de acuerdo contigo, creo que hasta que el nivel de mujeres poco válidas o directamente incompetente se acerque al de varones en los mismos puestos la igualdad estará muy lejos, pero en todo caso, no cabe duda de que la académica merece el puesto.
      Un abrazo

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  3. Un discurso de 166 páginas sobre lingüística es algo duro de leer, no se si tendré el valor de hacerlo, me gusta más el humanismo que la lingüística y en consecuencia, para mi, el valor de la palabra lo tiene la intención, y hay sustantivos neutros que suelen manifestarse hacia "el otro" de muy mala leche.

    Un abrazo.

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    1. La intención es como poco tan difícil de medir como la ironía por escrito, así que compartiendo la visión humanística, creo que determinar con precisión qué es qué me parece muy importante.
      Un abrazo

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  4. No sé si viene a cuento o no, pero es en lo que pensaba mientras te leía: no sé si la igualdad reside en que más mujeres ocupen cargos de poder, pero mientras no cambie el que siempre se de por hecho que es ella, la fémina, la que tiene que quedarse en casa cuidando niños, enfermos y ancianos, mientras la responsabilidad de un matrimonio duradero recaiga en los hombros de ella, la fémina, porque la infidelidad del varón siempre es culpa de quien no le hizo el suficiente caso... mientras todo eso y más no cambie -y no cambia por mucho que digan- la igualdad sigue siendo una utopía.

    Un abrazo Pilar.

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    1. Sin duda nada cambiará mientras no asumamos los cuidados entre todos y todas. Aunque la utopía queda un poco más cerca a cada paso que damos, ¿no crees?
      Un abrazo

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  5. El lenguaje es tan importante que ya casi no hay dudas en los estudios que se hacen al respecto. Si sabes más palabras entiendes mejor el mundo y viceversa. Cuanto mejor sabes describir el mundo, más difícilmente te engañan. El lenguaje es un arma que se usa para manipular pero también es una defensa para que no lo hagan. La noticia de que se incremente la cuota de mujeres en la RAE es más importante incluso de lo que se cuenta. En cuanto al discurso... yo también me sumo a lo poco que me apetece. El siguiente cambio que necesita la RAE es el de no usar un lenguaje tedioso, farragoso o que convierta su discurso en un polvorón en la garganta. Besos

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    1. Mucho pides tú, jeje, ya sabes que los sabios no pueden hablar de modo comprensible sin arriesgarse a perder algo de su "magia".
      Un beso

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  6. Que alguien dedique su vida a cosas así...me pasma...de verdad...profundamente.

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    1. Seguro que hay cosas peores mujer...

      Un saludo

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  7. Menudo esfuerzo en tuyo, aunque las ideas de Battaner no me parecen nuevas, las he leído estudiando la sociolingüistica y nuestra peculiaridad como humanos: que podemos hablar. El mundo se construye en discursos, a veces mejores a veces peores, pero eso no quiere decir que el discurso sea real.

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    1. El discurso quizás no sea real, se trate solo de palabras en el aire, pero con ellas se construye el mundo porque son las palabras las que nos mueven, por eso me parece loable cualquier esfuerzo en clarificar qué queremos decir cuando decimos...

      Un beso

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  8. Seria un buen intento. Pero me temo que en estos tiempos, donde en los medios de comunicación los periodistas rebajan constantemente el nivel de precisión en sus palabras, empobreciendo constantemente el lenguaje, va a ser como plantar rosales en el desierto.

    Un besazo.

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    1. Quizás es culpa de todos dejar que la lengua se deteriore, quizás no es fácil encontrar la linea entre que sea comprensible y que sea exacta.
      Un beso, jardinero

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  9. El problema no son los diccionarios, que también..., el problema son los humanos que prostituyen el lenguaje para conseguir sus más escabrosos y escalofriantes objetivos.

    Besos.

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    1. Pero lo tendrán más difícil si somos dueños de las palabras.
      Besos

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  10. El lenguaje es fundamental, sobre todo en política. Quien tiene un pico de oro, y baila la palabra tiene mucho ganado. Y lo curioso, es que hay gente que sin tener apenas estudios, manejas las palabras como Cristo, estos para mí, tienen mucho mérito. Siempre han tenido más éxito con las mujeres los hombres que dominan la palabras, por muy feos que sean, que los guapos que tienen poca facilidad de manejarla.

    Besos Pilar.

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    1. El lenguaje y dominio son sin duda claves para cualquier proyecto que pretenda implicar a otros, y no te digo si se trata de a una "otra" muy concretamente...
      Un beso

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  11. Muy interesante lo que dices de esta mujer, me ha servido para seguir conociéndola más. Gracias.

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