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Birretes al viento

Nada la diferencia de las muchas chicas que ocupan el patio del instituto convertido en un auditorio a cielo abierto, tan distintas de ellas mismas en sus madrugones de vaqueros y sudadera, de coleta deshecha y zapatillas cómodas, transformada la mochila en diminuto bolso de fiesta, caracolean entre risas y exclamaciones de sorpresa y nerviosismo.

Quizás por ser más precisa puedo decir que pertenece al grupo de las que han optado por la melena, larga, larguísima suelta con algunas ondas y una suerte de corona/diadema que enmarca sus rasgos y que se la puede clasificar entre las que han decidido ir de corto luciendo piernas kilométricas sobre taconazos imposibles, un vestido de tela tornasolada y estilo griego que sin marcar dibuja las curvas imposibles de los dieciocho años. Al igual que las demás ha optado por un maquillaje algo excesivo a la luz del sol pero que quedará estupendo en las miles de fotografías que se harán a lo largo de esta noche, la de su fiesta de graduación.

La ceremonia transcurre entre risas, bromas cómplices y algún recuerdo emotivo, a lomos de los discursos que director, profesores, madres y sobre todo ellos y ellas, verdaderos protagonistas van desgranado desde el escenario. Música, risas, aplausos y despedidas, hoy cierran una etapa y abren otra, muchos no seguirán en contacto, pero incluso entre las nutridas filas de los chicos, hoy mayoritariamente trajeados (los chicos han decidido remarcar sus personalidades cargando tintas en pajaritas y corbatas, amén de sus peinados, cuya variedad y complicación, podemos asegurar que supera en mucho los de las chicas, qué dineral en gominas, fijadores y cortes imposibles) se percibe la emoción de quien está a punto de cruzar un umbral, con un pie en lo conocido, lo fácil, lo sencillo, en el mundo en que casi todos te conocen y otro más allá, en un futuro que se niegan a ver negro, porque todas las generaciones han batallado sus propias peleas y aquí están, pero sin duda un futuro que comenzará a tratarlos como adultos. 

Birretes al viento
Termina la entrega de diplomas y tras la peligrosa toma del escenario por la mayoría sacudiendo nervios al son a grito pelado de "son mis amigos" de Amaral, se acercan a las familias, contentas, emocionadas, felices que cámara en mano se disponen a inmortalizar el momento, y es entonces cuando la diferencia se hace patente, no por el abrazo a la madre, una mujer atractiva enfundada en un elegante traje pantalón blanco y unas sandalias de cuña, sino en el fundido abrazo con la que he decidido que tiene que ser su abuela, una mujer pequeña, apenas le llega al hombro, cubierta por un caftán de algodón blanco (que proclama su viudez) y un pañuelo que le enmarca la cara dejando a la vista los tatuajes azules de su tribu rifeña.

Es en ese abrazo, y en la foto de las tres generaciones que un amigo les hace, donde cobra vida, sentido y razón parte del discurso de los profesores defendiendo la educación pública como principal modo de armarse para la aventura de la vida, para la que les han pedido no caigan en la competitividad extrema y conserven el espíritu de integración, colaboración y tolerancia en el que han intentando educarles.

Mientras posan se han acercado unas amigas, una viste tan elegante traje largo que no dejo de suponer que es el de la boda de su única hermana (aunque quizás no), la otra un mono brillante con tan generoso escote que casi da un poco de reparo mantener la vista, ambas se acercan y saludan a madre y a abuela con la normalidad de quien ha compartido tiempos y espacios, y se marchan. Bajo un enorme lienzo del patio se están agrupando por pandillas a modo de photocall.

Los familiares se marchan cargando con los diplomas y las orlas al runrún de tened cuidado, pasadlo bien, no bebáis demasiado… y así la pierdo de vista, lástima de prudencia porque era imagen llena de esperanza.

13 comentarios :

  1. Qué capacidad para aportar toda esa riqueza de detalles en esa escena sin que quede recargada. He visto a la familia de mujeres marroquí tan aparentemente integrada y yo también me he dejado llevar por la esperanza de la educación pública. En su momento no le dí importancia a esta ceremonia de graduación con birretes y me la salté y ahora tu relato me ha puesto hasta nostálgico. Un beso

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    1. Gracias Sergio.
      Ha sido la graduación del pequeño y entre tanto jovenzano la imagen era muy potente.
      Besos

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  2. Hace unos dias, el Juez Calatayud, hacia una referencia en blog sobre la moda de las graduaciones, concluia diciendo: "se nos ha ido la cabeza".

    Un abrazo

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    1. No lo he leído, seguro que es muy razonable, pero celebrar el paso a la Universidad, PAU mediante me parece emocionate, excesivo? quizás.
      Un saludo

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    2. Decía el juez que las graduaciones, en la actualidad, se escenifican desde el jardín de infancia, pasando por las distintas etapas educativas; entiende, y yo participo con el, que solo deben de realizarse en los momentos de grandes saltos educativos, el paso del instituto a la Universidad es razonable, "sin que se nos vaya la olla" su realización. En mi época, fue en el final del preuniversitario, lo que se hacia era el viaje de estudios sin más parafernalia.

      Saludos

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  3. Como me suena...

    ¡Qué sensato el Juez Calatayud!

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    1. Me voy a buscar el artículo, lo cierto es que el viernes mi hijo menor se hizo bachiller y me encantó compartir su ilusión y descubrir como la educación pública puede cambiar la vida de una joven cuya familia cruzó el mar buscando progreso.
      Quizás sea excesivo, como tantas otras cosas.
      Un beso

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  4. Me gusta ver a los jóvenes vestidos elegantemente para su graduación, todos nos arreglamos para los eventos importantes y ese es uno de los importantes. Felicidades por la graduación. Abrazos

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  5. Emocionante la foto que no nos atrevimos a hacer. Emociona su cara de alegría compartida en igualdad de ilusiones y, por qué no, de oportunidades y de futuro. Se lo han ganado. Y sí, eran felices, con todo el derecho.

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  6. Disfrutaste eh?

    Bueno, son momentos inolvidables, y más para una madre.

    Felicidades!!!

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  7. Te imagino embargada por la emoción.
    Me ha gustado tu visión sobre esa chica.
    : )

    Felicidades por tu chico y besos.

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  8. Ya se nota que lo pasaste bien, cosa que me alegra, por ti y por tu hijo.

    Besos Pilar.

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  9. Creí que te había puesto ¡felicidades!
    perdón, pues aquí van y dobles.
    ¡felicidades!

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