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Algo se mueve en la noche

Ihor Malytskyi


Está oscuro, a través de los párpados aún cerrados no percibe claridad alguna. El silencio, profundo, tan siquiera roto por la respiración de quien debe estar durmiendo a su lado. Aunque quizás está sola, últimamente el sueño es tan pesado y se acuesta tan pronto que no recuerda las ventajas o inconvenientes de dormir acompañada, quieta en su lado, casi en la esquina, varada como embarcación en arena, como piedra en pozo.

Pero si no es la claridad que se cuela por las ventanas abiertas, ni el sonido de su compañero ¿qué la ha despertado? ¿qué ha roto el medicinal ensalmo que la mantiene lejos y a salvo de la realidad hasta el graznido seco del despertador?

Aún quieta, consciente de estar desnuda sobre las sábanas, sin abrir los ojos, trata de comprender qué está quebrando su sueño sin sueños, sin provocarle angustia, casi como una caricia sin manos, como un susurro mudo.

Pide información a su cuerpo, repasa sus partes como un puzzle sobre la cama, la almohada soporta su cuello, las sábanas de algodón le dibujan extraños arabescos en el costado, las piernas reposan semirecogidas, relajadas, pero, ahí está… algo la roza, sutil, discreto, agradable e inquietante al mismo tiempo, se concentra en la sensación y la disfruta, esa nube que imagina blanca asciende desde las puntas de sus dedos, desde la laca rosa que asoma en las sandalias, le cubre las piernas deslizándose juguetona por la curva pronunciada de sus caderas y como un amante primerizo sigue avanzando, probando, catando centímetros de su piel.

Se gira para recibirlo en el pecho, el cuello, el rostro y comprende que ha llegado. El prometido Cierzo ha despertado y tras luchar con toneladas de calor seco, duro y exigente se ha hecho dueño primero del cielo y después de cada corriente de aire hasta dar con su ventana y colarse en su cama.

Con una sonrisa apenas dibujada, vuelve a dormirse.

8 comentarios :

  1. Anda Pilar me ha encantado,
    y si es que con la calor el cierzo se agradece
    casi más que un amante :-)

    besitos frescos desde esta orilla

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  2. A un día de que acabe mi primera hora de calor del año deseo que me ocurra eso a mí por la noche. Yo lo llamaré la Cierza por gusto personal pero me acordaré de tu historia. Buen fin de semana. A ver si hay buen tiempo pero sin excesos.

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  3. Muy bien contada esa sensación tan placentera. En la meseta, adonde hemos venido huyendo del fuego, tú ya sabes, con edredón, arrimaditos otra vez.
    Besos.

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  4. Es magnifico, tu cierzo y tu imaginación han creado un amante perfecto, has sabido recrearlo hasta el final. Un abrazo

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  5. ¡¡ Hummmm !!.

    Ya me gustaria una visita nocturna así, un incubo en forma de viento fresco.
    Estamos a 32º y con una humedad del 70%, y ya me haría falta.

    De momento, tiro de aire acondicionado con programación.

    Un besazo.

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  6. Dile que venga aquí esta noche... que lo trataré muy bien...

    Besos.

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  7. ¡Qué delicia!, lo has expresado muy bien.
    Por las ventanas madrileñas no entran en estos días visitas agradables.
    Un beso

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  8. Ains!!! yo tengo la libido por el suelo y mira por donde el erotismo de tus palabras me han hecho sentir algo más que el viento. :)
    Un abrazo grande

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