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Sin aire

Cama

Y de repente el frío, el temblor, la mirada huidiza, el suelo que parece convertirse en abismo, el tiempo que se detiene y acelera sin que los latidos encuentren más ritmo que el atronador batir de alas inmensas y oscuras.

Los ojos abiertos, bien abiertos, clavados en la pared de enfrente, como garfios, como espuelas, como clavijas de las que depende no caer, no resbalar, no perderse en un vértigo que gira, casi podría asegurarlo al sentido contrario del tiempo. Los ojos abiertos y los labios imitando la mueca ahogada de quien trata de meter aire en los pulmones, sin conseguirlo.

El jadeo suena lejano, amortiguado por el golpear de la sangre en las venas, a medio camino entre un orgasmo agónico y un doloroso parto, aunque está sola y nada va a salir de esto. Si pudiera tragar un poco de aire lo invertiría en gritar, aunque no sabe muy bien qué, quizás simplemente para no morir en silencio, quieta, paralizada, atada por un miedo sin sentido, dominada por una angustia inexplicable, rota por una tensión que la descoyunta a pesar de que se mantiene sentada, la espalda pegada al cabecero, las piernas flexionadas y los brazos abarcando la curva de sus rodillas.

Y poco a poco, como el agua que escapa por el sumidero, el frío deja paso a un calor incómodo, húmedo, un calor pegajoso que huele a viejo, a perdido. Las gotas de sudor caen en sus ojos aún abiertos, demasiado pronto como para recuperar el movimiento, hasta que el escozor se mezcla con las lágrimas, primera reacción al episodio, poco a poco, los hombros pierden su postura de condenado a muerte y tiemblan, primero despacio, como con miedo para caer después en un incontrolado balanceo.

Ahora el corazón parece pararse, los latidos, golpes secos de maza contra la piel, parecen ahora meros susurros, el aire entra y sale despacio de los labios ya entreabiertos, el pecho recupera su movimiento, dentro, fuera y una rodilla claudica.

La tempestad ha pasado dejando atrás un cuerpo exhausto, mojado, que poco a poco se incorpora abandonando la jaula invisible de los nervios tensos y agarrotados, el suelo aún oscila a su paso, pero ya no es esa marea de barro sucio y gris que amenazaba con tragársela. Agua en el rostro y trucos de payaso para salir del baño, de casa, del miedo. 

Hasta la próxima.

18 comentarios :

  1. a estas horas , solamente te puedo decir que me parece inquietante, muy bien escrito pero inquietante

    un beso

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    1. Si inquieta, trasmite. No vamos mal.

      Un beso

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  2. Y sin ser miedosa me has hecho sentir temor por ella, ahora dudo de si lo he leído o lo he soñado. Inquietante como dice MaRia. Abrazucos

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    1. Gracias por la apreciación, este ejercicio de describir me está costando esfuerzo.
      Un beso

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  3. Inquietante y poético texto en el que has reflejado
    malestar y el miedo de forma magistral.

    Espero -y deseo- que sólo sea literatura.

    Un abrazo y muy buen fin de semana


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    1. Ya sabes que nada es sólo literatura, pero hay un espacio entre la realidad y la descripción, gracias por preocuparte.
      Un beso

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  4. ¿Sueño? ¿Realidad? Ufff, parecía se yo la que estaba apoyada en el cabecero temblando de pánico.

    Un abrazo.

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    1. Gracias Conchi, esto de describir entre la realidad y la ficción me está siendo complicado y me encanta pensar que algo de la idea te ha llegado.
      Un saludo

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  5. Qué bien entiendes que se puede sacar literatura de un episodio cotidiano. Que puedes generar la duda en el lector. ¿Es algo sobrenatural o un ataque de pánico o de ansiedad? Y eso al final da igual. Porque esa tensión la hemos sufrido. Buen fin de semana.

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    1. Si te llegó, bien.
      Gracias por estar siempre.
      Un beso

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  6. Lo peor de esos miedos o de esas angustias es que no se pueden dejar ahí y salir corriendo porque están en nosotros. Es mejor mirarlos de frente.
    Espero que sea solo ficción.
    Un beso, Pilar.

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    1. De frente, no parece mala opción, aunque, mirar hacia dentro puede no ser un gran viaje.
      Un beso

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  7. Nos obligan a aprender nos las razones trigonométricas del ángulo de 30° pero no nos enseñan a manejar nuestro cuerpo ni nuestra mente. Lo has descrito perfectamente. Quien lo vivió lo sabe.
    Besos.

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    1. Si quien lo vivió puede reconocerlo, el ejercicio ha salido bien.
      Un beso

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  8. Desasosiego.... y transmitir desasosiego es escribir bien. Muy bien. Son sensaciones difíciles... duras. Inquietante cuando menos.
    Un abrazo y buen inicio de semana Pilar

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    1. Muchas gracias, Winnie estoy tratando de escribir algo más que la crónica diaria y resulta estimulante.
      Un abrazo

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