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Entre mujeres

Mujees debatiendo
Hace unos días acudí a un encuentro con otras mujeres, una reunión a media tarde que acabó con unas cañas mientras algunas de las jóvenes corrían a hacerse cargo de sus criaturas, alguna con el pecho en plena producción, y las más mayores comprobaban de nuevo que sus mayores se mantenían recogidos e hidratados. 

Tan sólo las que ya los tenemos crecidos (hoy he pagado la matrícula de la universidad del pequeño) o las que no se han puesto a ello por falta de tiempo, dinero, ganas o interés en la procreación y la crianza, no miramos la hora con esa mezcla de alivio y delicia de apurar apenas diez minutos más sin hacer nada productivo, quizás más acostumbradas a disfrutar de nuestro tiempo.

El objeto de la reunión era analizar la postura de las mujeres ante los procesos políticos en especial ante los procesos de primarias, valorar si nos sentimos interpeladas o simplemente los seguimos a cierta distancia hasta que se cierran listas, se abren campañas y acudimos a votar. Pero como sucede demasiadas veces, otra cosa se cocía en el ambiente y no solo el calor.

Poco a poco, en armónica sinfonía fuímos desgranando la realidad: las mujeres participamos menos, acudimos a menos reuniones y cuando acudimos tomamos la palabra poco o nada, en parte porque no precisamos lucirnos en público, en parte porque si lo que íbamos a decir ya se ha dicho procuramos no hacer perder el tiempo a nadie, en parte por falta de costumbre y referentes y aunque dé un poco de vergüenza reconocerlo porque tenemos cierto miedo a que nos vapuleen verbalmente si nuestras ideas se alejan del discurso mayoritario recurriendo a expresiones machistas o condescendientes. 

Mujeres empoderando mujeres
Así que nos callamos, nos callamos mucho y al final les dejamos el espacio, el debate, el argumento y las decisiones, aunque sin hacer ruído, nos vamos rebelando al votar masivamente a las mujeres que se atreven a dar un paso adelante, demasiadas pocas para que podamos ofrecer lo mejor de nosotras mismas, hay muchas valiosas que no son tan valientes.

Las mujeres estamos cansadas de perder el tiempo, de gestionarlo como si fuese barato y abundante, de darle vueltas a ideas confusas que no nos llevan a nada, cansadas de hombres de todas las edades que se vuelven locas, locas por un micrófono, hombres que necesitan marcar el terreno aunque sea para decir nada, hombres que cuando termina el acto o la reunión se quedan charlando con otros hombres, sin prisa, sin urgencia y en ese ambiente relajado abordan temas, crean alianzas, establecen posturas.

Las mujeres somos la fuerza que cambia el mundo como queda demostrado con las iniciativas en países de desarrollo, donde cuando se invierte en educación para ellas y se apoyan sus proyectos toda la comunidad prospera. Somos la mitad del mundo, pero seguimos callando y volviéndonos a casa o buscando espacios alternativos donde prima el hacer sobre el parlotear, la coordinación sobre la competición, el reparto de tareas sobre el reparto de puestos de relumbrón, y hacemos cosas en otros muchos y variados espacios.

Camiseta. El feminismo es esa radical idea de las que las mujeres somos personas
Pero si no conquistamos, palmo a palmo y unidas el espacio político, más allá de la figuración o los sectores tradicionalmente femeninos, pegados a los cuidados, la casa, los hijos, los mayores, los desfavorecidos...,serán ellos, a los que queremos mucho, o no tanto, quienes sigan decidiendo por nosotras.

Hemos vuelto a quedar.

8 comentarios :

  1. En verano no me parece la época más oportuna para estas reuniones, pero si se hcen es porque hay ganas, así que palante.

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  2. Por estos lares las mujeres son las que mas hablan y puede que repitan lo que otra dijo, eso si, todas quieren hablar.

    Besos

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  3. Suscribo íntegramente todo lo que dices aunque, ya lo sabes, no soy de las que se callan.
    Qué esperanzador ese "hemos vuelto a quedar". Qué necesarias las redes de mujeres.
    Besos.

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  4. Ese es el problema de la mujer en política, que la que callan tiene ideas que no salen y que podrían mejorar el sistema, en cambio otras hablan y hablan, ocupan puestos de responsabilidad política y cuando las escucho lo mismo me da escuchar a un hombre, dicen las mismas chorradas, hay que medrar.

    Saludos

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  5. yo últimamente estoy muy optimista... no sé... como si notara algo en el ambiente que me dice que se avecinan cambios buenos para nosotras... como si sintiera (aunque no te sabría dar las razones) como se acerca una especie de ola...
    en fin... como siempre, un placer leerte!
    besotes!!

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  6. Y lo peor -no lo mencionas pero es lo peor- es que el mayor enemigo lo tenemos entre nosotras, porque cuando una mujer va a reuniones, se ocupa y preocupa por la política, y sale en definitiva del ámbito que se le tiene asignado... son en demasiadas ocasiones las propias mujeres quienes la critican de forma desaforada. Tomemos, por poner un ejemplo manido, cuando el marido "busca fuera de casa"... claro, lo ha "abandonado", tanta reunión y tanto salir, se veía venir, es lógico, pobre hombre... y así hasta el infinito. Y no hablo solamente de mujeres mayores, muy mayores; yo he escuchado ese tipo de comentarios en el bus con chicas muy jóvenes y refiriéndose, supuestamente, a novios.

    Es mucho lo que hay que cambiar todavía.

    Abrazo fuerte.

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  7. Qué decir, solo depende de ustedes mismas el organizarse y crear los espacios para empoderarse.

    Saludos y saludes.

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