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Una semana y varias cazuelas de legumbres después

Llevamos una semana en esta pequeña casa asturiana arreglada para conquistar urbanitas y poco a poco el ritmo de nuestros se hace más fluido, los despertares tardíos, la curiosidad sin ansia por descubrir si toca sol o lluvia, de esa fina que poco a poco cala como un chaparrón pero sin hacer ruido, los encuentros para comer aquí o cenar allá dejándose llevar por una cocina de producto que se aleja muy poco de la de la abuela (asturiana claro, qué otra sería capaz de guisar legumbre día tras y día y conservar la sonrisa de pequeños y jovenzanos), el paseo tranquilo por veredas que confluyen en el Camino (ese que sólo a alguien tan desconectado como una misma a la hora de la siesta se le ocurre preguntar ¿a dónde?) y playas que no huelen a crema solar.

Una semana en la que la TV se ha convertido en un espejo de fondo oscuro, la radio ese olvido que no suplen los podcast y las redes sociales el único canal de comunicación que mantenemos abierto, una semana que enmarca los días por las fiestas populares, el mercadillo tradicional o las verbenas a las que ya acuden solos los herederos, noches de cielos estrellados o nublados pero siempre de manta y abrazo cariñoso y desayunos de pan de maíz.

Tiempo de caminar en soledad o compañía buscada, de lecturas rememorables como "Prim" de Benito Pérez Galdós, divertidas como "Yo también soy una chica lista" de Lucía Lijtmaer, prescindibles como "Las lágrimas de Claire Jones" de Berna González Harbour o tan cautivadoras en el repaso como "Khimera" de César Pérez Gellida, aliñadas con los versos siempre poderosos de Machado, el poeta que hoy arrasa en la redes por el ahí te quito una plaza "españolista", más tarde desmentido (de Goya no se sabe si se quedará o no...)

Necesitábamos este tiempo de ser sin estar o de estar sin ser, que bajo el limonero entre chubasco y chubasco, más me asemejo a una piedra que a un alma en profundo debate interior, tiempo de buscarnos sin palabras, recuperar espacios en la piel siempre añorada, nombrarnos sin miedo, compartirnos desde la complicidad y disfrutar del paso de tiempo que no sólo clarea las sienes o se alinea con la gravedad, sino que trae de la mano herederos independientes con los que compartir un cachopo y una barbacoa, o a los que contar el encuentro en el prau con el toro (la tarde de la gabardina roja).  

Aún así la realidad se cuela, la huelga del aeropuerto de El Prat, preciso ejemplo de cómo no es buena idea externalizar servicios públicos sin valorar más que el precio y haciendo dejación de responsabilidad, quizás porque los hemos acostumbrado a tragar y tragar y siempre pueden echar mano de la Guardia Civil (con sus derechos cojos y tasados) para que rompan la unidad de la huelga; el doloroso e incierto trance de #Juana y sus hijos, complejo asunto jurídico con tres ordenamientos entrecruzados y el miedo de una madre a tener que lamentar lo peor, porque ya ha pasado, porque él es un maltratador condenado, porque el miedo no permite pensar como si nada fuese a suceder; las vacaciones pagadas de los de siempre, (me apunto a las del marido de Cospedal, siempre me imaginé surcando el mar en el buque escuela); la virulencia en las redes que el calor no achanta, aunque silenciando se hace más tolerable; el fuego voraz en el querido Portugal; el desfile fascista en una América que asusta; hechos que se solapan con goles, fichajes y amores de verano en las revistas que ojeas de medio lado en una terraza. 

La vida sigue, también sin que nos sumemos a ella. 

Qué lastima que no podamos compartir este tiempo y este espacio con aquellos para los que la vida nos roba el momento de charlar con calma, rodeados de belleza e iluminados una noche más por las velas de citronella.

13 comentarios :

  1. Aunque no queramos la realidad cotidiana secuela en nuestras vidas, tu disfruta de las legumbres y los cachopos. Un abrazo

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  2. Relajante, poético, calmo. Me ha encantado leerlo disfrutando del momento, de cada palabra. Ese tiempo de caminar en soledad o en compañía buscada, de lecturas... Esto no tiene precio.

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  3. Ya decía yo que estabas muy perdida, en tu tierra tampoco se está mal.

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  4. Estar sin ser...
    Hay que darle vacaciones al espíritu, curar sus heridas y fortalecerlo para el otoño que se avecina.

    Besos.

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  5. Ay, pordiorbendito, lo que nos estamos perdiendo...
    Besos, nena, disfruta de todo por ti y por los demás.

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  6. En tu recordatorio has olvidado algo el 1-O. Ni en verano nos dejan respirar, ¡¡que país!!.

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    1. lo dejamos para septiembre, por si recupera. ..

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  7. Sabía que no podrías desconectarte. Aunque has aguantado mucho. Más que yo. Pero es que tus vacaciones suenan bien, ya te lo dije en mi espacio. De momento me cojo tus buenas recomendaciones literarias. Leer sin prisas, qué gozada. Un beso

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  8. Me gusta mucho Asturias, hay belleza mires donde mires.
    Que sigas disfrutando, Pilar.
    Un beso tamaño "cachopo" ;)

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  9. Lo has puesto tan bien, que he decidido hacerte una visita, ja ja ja

    Un besote guapa, pasalo genial

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  10. ¡Qué delicia de vacaciones!

    Dan ganas de visitarte y visitar a Asturias ( que es una de las pocas regiones que no conozco de España)-

    Y sobre lo conversar, jajajaja de todo, de todo, menos política y deportes.

    Besos

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