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Voz de mujer, de mujer valiente

Silvia Federici en Zaragoza
Por qué miles de jóvenes y no tan jóvenes, mayoritariamente mujeres acuden, sobrepasando en mucho todas las expectativas, de modo que hay más gente fuera que dentro de una sala, rodeando a ésta de un silencio que solo rompe la voz cansada pero poderosa de una pequeña anciana vestida de negro que se pelea con un castellano que habla pero no domina y al que salpica de italiano?

¿Por qué primero en Madrid, después en Zaragoza, y no creo equivocarme si vaticino que pasará lo mismo en Pamplona? La convocatoria no ha contado con el apoyo de grandes medios de comunicación, ni de anuncios elegantes en páginas de prensa seria, pero ha corrido como la pólvora.



Calibán y la bruja
¿Quién es esa mujer menuda, mayor, vestida con descuido en negro que luce despreocupada un cabello corto y rizado en el que ya se cuentan más que canas? Una filósofa italo americana que ha escrito dos libros complejos y no especialmente sencillos de leer, dos libros que te ofrece la página que reseña su figura en la Wikipedia Calibán y la bruja Revolución en punto cero, se llama Silvia Federici y cuando habla sus palabras pesan como el plomo.



Dice cosas terribles como que "el capitalismo es responsable de la violencia contra las mujeres" y las desgrana de tal modo, con tanta calma y sencillez que es inevitable el murmullo de quienes, al paso de su discurso, van comprendiendo la indiscutible verdad del mismo.



Revolución en punto cero
Afirma que "la lucha contra la violencia contra las mujeres es inseparable al resto de las acciones fundamentales para cambiar el mundo". Reconoce con dolor que "hay un incremento global de la violencia contra las mujeres que cada vez es más brutal, es una violencia expresiva que persigue lanzar un mensaje: el del terror". "Cuando el sistema capitalista en esta nueva fase de acumulación de riqueza aterroriza a las mujeres, sobre todo en los países en vías de desarrollo sabe que está aterrorizando a la comunidad, a la que avisa de que no tiene límites".



Muestra y argumenta como "la violencia institucional está íntimamente ligada con la violencia en la familia y la violencia social a las mujeres". Nos reclama que no nos quedemos en el análisis de la violencia interpersonal. "No puede olvidarse que el cuerpo femenino y su capacidad de trabajo y reproducción son considerados por el mercado como bienes de los que se apropia sin coste".



No duda en negarse a comprar las justificaciones que disculpan la violencia machista por la pérdida de seguridad de los hombres con la rotundidad de quien sabe que "las mujeres también están en paro o pasan necesidad y por ello no maltratan y matan a su marido"s, como tampoco lo hace al reclamarles a ellos una implicación real, nosotras "nos defendemos, pero ellos son precisos en esta lucha", desde espacios sencillos como la charla entre hombres hasta la calle tras la pancarta. "Desde todos los frentes; el trabajo, la educación, los medios de comunicación… debe trabajarse frente a la violencia contra las mujeres".



Pero no se queda en la denuncia, sino que recuerda que ante esta amenaza global "debemos romper el aislamiento, recuperar el valor de la compañía, del otro y crear nuevas comunidades que puedan ejercer de contrapoder frente a un sistema que a pesar de su evidente fracaso (guerras, hambrunas, destrucción medioambiental) sigue presionando", "resistid", reclama Silvia y su voz suena como un grito, casi como una invocación y cuando tiene al público en sus manos, prosigue: "resistid hasta que seamos capaces de diseñar otro modo, un modo mejor, más justo, más solidario y menos lleno de esta violencia que nos inocula el miedo".



Silvia Federici Charlas en España 2017
La charla se acerca a las dos horas pero casi nadie se mueve de su sitio, cuando abre un turno de preguntas y disfrutamos del análisis de muchas mujeres que avanzan vías, plantean problemas concretos, piden consejo o simplemente comparten sus inquietudes (cierto es que no nos hemos ahorrado el varón que precisaba demostrar que sabe más, que es más listo, más alto y más fuerte aunque no sea capaz de articular una pregunta concreta tras sus diez minutos de discurso hueco*) y ella peleando con los idiomas responde con calma, extensa y concienzudamente, seguramente sabe que esa respuesta llegará a muchas otras. 

Emociona darse de cuenta de cuántas mujeres jóvenes han venido a escuchar a esta casi anciana, cómo beben de su pensamiento, cómo encajan en sus propias arquitecturas piezas aquí y alla, cómo casi puede adivinarse las tácticas que imagina para la próxima batalla, al lado de mujeres maduras que escuchan moviendo la cabeza de vez en cuando porque esta filósofa, esta feminista que se declara anarquista no habla de complejos términos, sino de mujeres reales, de miedos reales, de abusos y limitaciones que no les son desconocidos; las miro y me confirmo en aquello de que somos muchas, diferentes, pero mujeres.



Son casi las diez de la noche, el calor ha hecho mella en todas y miro con cierta preocupación a Silvia, que aún está dispuesta a atender a algunos medios. Vuelvo a casa tras saludar a amigas a las que me alegra encontrar, ilusionada pensando que el feminismo no está ni muerto, ni caduco, ni se ha transformado en superheroínas de Hollywood, ni se queda en la reivindicación tantas cosas pequeñas (imprescindibles para el avance pero que no son, no pueden ser la meta), el feminismo es el futuro, porque sin las mujeres, el futuro dejará de ser el lugar al que deseemos llegar, porque nos quieren solas y asustadas pero nos encontrarán juntas.


Eso sí, esta mañana me he encontrado a la plana mayor de la Justicia española, si es que puede llamarse así un espacio en el que no hay ni una sola mujer. Sigamos, que el camino es largo y no va a ser fácil.

* PD. Aclaro que me encanta encontrar hombres en estos espacios, pero los miraría con más cariño si no necesitasen signficarse tanto y acaparar el tiempo de debate. De hecho creo que me encanta más imaginar que la mayoría de estas mujeres están aquí porque sus compañeros se han hecho cargo de casa y cuidados y esperarán a que ellas vuelvan para saber qué tal ha ido y compartir opiniones y puntos de vista.

13 comentarios :

  1. pues después de leerte, he de decirte que tu post me ha emocionado a mí...
    creo que se avecinan buenos (pero difíciles, sin duda) tiempos para el feminismo... es como si notara algo en el aire que dice que o ha empezado, o está a punto de empezar una nueva ola del feminismo... y leerte me reafirma en mi intuición... así que gracias...
    besos!!

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  2. El capitalismo no es solo culpable de la violencia contra la mujer, tambien lo es de las guerras, del hambre, de la muerte de niños, mujeres y viejos, de la falta de hospitales, de la incultura por falta de escuelas y de maestros, de la indecencia que mueve al mundo, es importante poner el dedo en la yaga el problema es hay muchas, demasiadas y hay mucha gente olvidada.

    Saludos

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    1. Olvidaba, el capitalismo es el culpable de que un continente entero no exista. AFRICA.

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  3. No creo que el Capitalismo sea el culpable de todo, pero si creo en que en muchos casos, no nos tratan como merecemos, pido igualdad, no por ser mujer, si no por ser, un ser humano. No quiero distinciones, sólo ser igual en todo, incluido el sueldo.

    Un besote.

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  4. Coincido plenamente con las tesis de Federici. Claro que el capitalismo es culpable de la violencia contra las mujeres. Y de la explotación de los seres humanos. Y de la degradación del medio ambiente.
    Y lo que es peor: va ganando.
    Besos.

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  5. Tendré que buscar esos dos libros. Un abrazo

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  6. El capitalismo es enemigo de la humanidad

    Besos

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  7. El capitalismo es culpable de casi todos nuestros problemas actuales. Puede también que de muchos machismos. Pero de la violencia contra la mujer son culpables muchas más variantes que también se han dado en comunismos y hasta en repúblicas(aunque en estas últimas menos). Aún así los libros que incluyes son interesantes porque detectan esa violencia en ámbitos específicos. En nuestro propio sistema que todo lo vuelve objeto y claro, la mujer deviene en eso precisamente. Besos

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  8. NO conocía a esta Dra. italiana. Veo que ha sido Profesora Univ. también en Nigeria. Me hubiera gustado estar ahí contigo en esa conferencia. Me apunto sus libros.

    Besos, sí juntas. Siempre.

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  9. Es cuestión de educación, coherencia y tener valores.

    Besos.

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  10. A mi me gustaria antes saber q se entiende por capitalismo.

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  11. Ha sido tan estimulante que no podía dejar de compartirlo.
    Un beso

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