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Taxi!!!

Me gustan los taxis, nunca he disfrutado especialmente conduciendo por la ciudad, aborrezco la idea de dar vueltas y vueltas para aparcar y aún más dejar el coche tan lejos que casi me hubiese salido a cuenta ir andando. 

Me gustan, siempre están ahí, dispuestos a llevarte al centro, a cenar, a salvarte de un retraso y sobre todo a recogerte para volver a casa, ya sea cargada de bolsas, de cansancio o de sueño. Aparecen en las calles oscuras con su lucecita verde como promesa de que hoy llegarás bien, recuerdo cuántas veces he pedido que esperasen a verme dentro del portal, cuántas han conseguido entretenerme con una charla amable, cuántas he repasado la noche en la penumbra segura de su silenciosa carrera, e incluso aquella vez en que al más puro estilo Almodovar me sirvió de paño de lágrimas y refugio.

No son baratos, a veces (demasiadas) llevan una música horrorosa o desde sus radios vomitan los más retrógrados “periodistas”, algunos te ven cara de turista y te colocan una visita circular antes de llegar a destino, pero a pesar de los tópicos yo los he visto ayudar con una sonrisa al anciano con dificultades, acercar a casa al adolescente perdido sin asegurarse primero de que llevase dinero, ofrecerse a indicarte una dirección colocándose delante y volver a dar una vuelta si algo les ha parecido raro, dispuestos a llamar a dónde fuera preciso para pedir ayuda.

Ahora están de huelgas, conflictos y manifestaciones, no termina de quedarme claro si tienen toda la razón o solo parte de ella, pero me gusta esa placa pequeña que lucen al lado de las matrículas SP: servicio público, un servicio regulado para ofrecer movilidad a quien la precisa.


Quizás los conductores y conductoras de Uber también tengan razones, quizás los monopolios no favorezcan la competencia, pero me cuesta sentirme más cerca de quienes pelean por un trabajo en condiciones tan precarias como los repartidos de Glovo cuyas mochilas a la espalda me recuerdan a los fardos que cargaban los porteadores por un salario de miseria. Por muy moderno que suene, estas nuevas formas de negocio me suenan a explotación con móvil.
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Un destino peor que la muerte

Hola
Cuando era niña devoraba cualquier letra impresa que estuviese a mi alcance, desde las revistas de mi abuela, fan fanática de aquel Hola de princesas elegantes y distantes, mansiones fabulosas y recetas de cocina que requerían al menos dos legiones de ayudantes de cocina (en los primeros tiempos de la minipimer) hasta las novelitas de Marcial Lafuente Estefanía que mi abuelo cambiaba en el estanco y que se guardan (quizá ocultaban en el armario de la entrada bajo los abrigos de aquellos inviernos sin frío de la Málaga de mi niñez), por supuesto tenía cuentos apropiados para mi edad, es decir cuentos de hadas y princesas lánguidas, fábulas de Esopo y poco a poco una importante colección de clásicos adaptados que combinaba con las Aventuras de los cinco o las historias de Torres de Malory (de Enid Blyton me viene la obsesión por la cerveza de jengibre), pero todo se me hacía poco y al no contar entre mis posibilidades una biblioteca pública, empecé a lanzarme sobre las novelas de mi madre, aficionada a las historias de médicos de Fran Slaughter y más tarde alcancé la completa colección de las obras de Zane Grey, encuadernada en piel verde y con hojas de biblia que se me antojó un filón interminable.

La casa de la pradera
Así recorrí el Oeste americano en compañía de pioneros, exploradores, militares, familias al estilo de Laura Ingalls y aprendí muchas cosas sobre los caballos, los revólveres, la ley del más rápido, lo inferiores que eran los mejicanos, siempre sumisos y taimados,  los crueles que eran los indios siempre prestos al pillaje y el alcoholismo, del todo inmerecedores de un lugar tan magnífico, pero no comprendía muy bien algunas cosas y el diccionario o la enciclopedia, lugar al que sin lugar a dudas me mandaban si osaba preguntar ¿qué significa...? no tenía una entrada para lo que les pasaba a algunas jóvenes que eran secuestradas por los malhechores o en el aún peor de los casos por los indios, porque cuando los héroes emprendían su búsqueda lo hacían espoleados por que no se cerniera sobre ellas un destino peor que la muerte.

Zane Grey
Qué era peor que la muerte no lo descubriría hasta muchos años después, y lo que es peor, cuando supe que refería a una violación aún necesité tiempo para comprender que hay que ser muy ... (ponga aquí cada quien lo que prefiera) para preferir a una mujer muerta que mancillada en su honor.

Supongo que quienes siguen juzgando a las mujeres por el largo de su falda, las horas a las que sale, los bares a lo que entra e incluso no tienen reparo ni vergüenza en monitorizar y juzgar su capacidad de seguir viviendo, hubiesen comprendido muy bien a este enamorado del Oeste que nunca le dió una frase con sentido a una mujer en sus novelas.

Menos mal que no dejé de leer y pude encontrar otros referentes, otras mujeres que enfrentaban la vida como protagonistas, aunque muchas veces el entorno no les fuese favorable, mujeres que escribian historias distintas, personajes y referentes que mostraban la complejidad de ser la otra mitad de la humanidad, la mitad que cuida, la mitad que vive en lo privado, la mitad que a pesar de tanto, lucha y sigue luchando y de la que me siento en ocasiones tan orgullosa. Sólo hay un destino peor que la muerte, besar la correa que te mantiene postrada.
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Palabras de mujer

Os dejo un par de párrafos que se colaron en mi cabeza y quisiera compartir, no son míos sino de Marta Mendez publicados en el blog  Mujeres en lucha

Deconstruirse siendo mujer significa olvidar el papel secundario que tenemos en este sistema patriarcal para aprender que somos capaces de lograr lo mismo que cualquier otro ser humano, aunque se hayan encargado en hacernos creer que el éxito tiene nombre masculino. Significa deshacerse de la creencia de que las mujeres somos envidiosas, rencorosas y competitivas entre nosotras, para poder aprender que las mujeres unidas podemos ser maravillosas, grandes compañeras y amigas. Y que la solidaridad entre nosotras puede llegar a forjar lazos indestructibles. Consiste en dejar de callar y asentir a los hombres (porque así nos lo han enseñado), para empoderarnos y alzar nuestra voz. Significa dejar de lado el tener que satisfacer a los hombres para aprender que no les debemos nada y que si queremos decir NO, lo podemos hacer sin sentirnos culpables. Deconstruirse es saber que todas las veces que no hemos cumplido con lo que se supone “ser mujer”, era un éxito y no un fracaso. Deconstruirse es empezar a liberarse de la carga que supone “ser mujer” en nuestra sociedad.

Deconstruirse siendo hombre significa entender que lo que considerabas que te pertenecía o merecías era, a veces, propiciado por los privilegios que te otorga el patriarcado. Significa que al levantar el pie del suelo puedes encontrarte con que has pisado alguien, y que ni siquiera te has dado cuenta, porque es alguien a quien le han enseñado a no quejarse por ello. Significa alzar la voz para que otro hombre deje de enorgullecerse de sus genitales. Significa bajar la voz y comenzar a escuchar mujeres que explican ideas brillantes.

El proceso de la deconstrucción es el producto de incomodarnos para luego sanarnos por dentro.

Para que nunca dejemos de deconstruirnos.


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Hay otro futuro posible, por Eduardo Levy Yeyati

Son muchas las voces que reclaman otro modo de vivir, otro modo de hacer, otro modo de ser, a mí me ha gustado mucho como lo plantea Eduardo Levy Yeyati en esta charla Ted.

La Renta Básica Universal Incondicional y suficiente es la mejor respuesta, y no, no es una locura utópica, es realmente mucho más sencillo de lo que quieren que creas. Él habla de Argentina, pero puedes sustituirlo por España.



 
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Justicia no es nombre de mujer

justicia
Cuando aún estamos conmocionadas con el juicio a "la manada" el grupo de hombres que se plantó en Pamplona para disfrutar de los Sanfermines a su modo, que incluye el abuso, violación y maltrato de una mujer, en el que al juez le parece imprescindible que la víctima tenga que declarar en persona y que se admiten como pruebas los seguimientos a que fue sometida por parte de la defensa de sus agresores a la vez que se deniegan los mensajes de texto de "la manada" en los que se detallan sus planes y se jalean sus "hazañas" quiero poner el acento en algo más sencillo, menos doloroso y salvaje, pero no por ello tan distinto.

Me refiero al atropello que sufrió Teresa Rodríguez por parte del empresario Manuel Muñoz Medina en un acto al que asistía como parlamentaria, donde la arrinconó, se abalanzó sobre ella y tapándole la boca, simuló besarla. La jueza encargada del caso rechaza que fuera una broma, lo que en principio parece una gran noticia, no lo es tanto si se leen los argumentos, ya que para otorgar validez al testimonio de la víctima ha recurrido a la declaración de testigos y a la grabación de una cámara de seguridad,ergo sin testigos sinceros y sobre todo sin cámaras ¿no la hubiese creído?

Lola Vendetta
Por si no fuese bastante comprobar el nulo valor de la palabra de la mujer, la defensa plantea otro curioso argumento, Teresa Rodríguez "no parece sensible ante una eventual degradación moral ya que no muestra el perfil psicológico propio de una persona timorata, fácilmente vulnerable, extremadamente sensible y de tal debilidad emocional que un simulacro de beso le haga sentirse gravemente humillada, ultrajada y moralmente degradada"

Y además, ojo que la cosa cierra por todo lo alto, "su cliente ha visto puesta en duda su honorabilidad y su reputación ha sido gravemente dañada, siendo objeto incluso de múltiples mofas en programas de televisión de importantísima difusión nacional".

Resumiendo, Teresa Rodríguez como es de Podemos, no puede sentirse humillada ante una degradación moral, porque no es como deben ser las mujeres que merecen protección, esto es: timoratas, fácilmente vulnerables, extremadamente sensibles y de gran debilidad emocional. Y por eso, debe entender como una broma que un sucio sapo borracho se le tire encima y fija besarla en la boca.

Todo bien, ¿verdad?


Por cierto os dejo las fotos de parte de "la manada" para que no se os olviden sus caras 



y el enlace a la empresa del "bromista" Guadarte por si queréis no comprarle nunca nada.

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De la Renta Básica a los Papeles del Paraíso

Red Renta Básica
Hemos pasado el fin de semana en un Simposio sobre Renta Básica, renta básica universal e incondicionada, un salario para todos y todas sin tener en cuenta su capacidad económica, una aportación suficiente que recibirían todas las personas que vivan en el territorio en el que se implante.

Lo que lleva años defendiéndose como uno de los derechos emergentes, de los nuevos derechos de ciudadanía, gana cada día más adeptos, sobre todo entre quienes dedican un poco de su tiempo a comprender cual es la idea y a escuchar que sí, que es financiable (por ejemplo haciendo una reforma fiscal del IRPF).

Debatir sobre su utilidad, el impacto que generaría, las consecuencias para colectivos como mujeres y jóvenes, ha sido tanto o más interesante como ser consciente de las barreras mentales, culturales e incluso religiosas que precisa romper antes de ganar el apoyo público que lleve a su implantación. Porque desde "el ganarás el pan, con el sudor de tu frente", a "la dignidad por el trabajo" son poderosos límites mentales, que deben ser superados, entre otros motivos porque el desarrollo tecnológico alcanzado no hace preciso el nivel de empleo de otros tiempos.

O entendemos que la dignidad de las personas no depende de su empleo, o no seremos capaces de enfrentar los cambios de la nueva revolución tecnológica, del mismo modo que o comprendemos que el crecimiento sin fin de la producción requiere la disponibilidad de un planeta que no tenemos, o acabaremos con el único capaz de albergarnos.

más y más basura

Ha sido muy interesante y desde luego estimulante, alejarse del mono tema catalán por unas horas lástima que la vuelta a la realidad sea tan dura como encontrarse con políticos en la cárcel acusados por un tipo penal que difícilmente pueden conformar, bajo la jurisdicción de una autoridad como poco discutible en su competencia, y en mitad de lo que se empeñan en asegurar que serán unas elecciones con garantías; y por si fuera poco, ahora tenemos sobre la mesa los Papeles del Paraíso, una nueva hornada de defraudadores internacionales, qué duro terminar así el fin de semana.
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