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Taxi!!!

Me gustan los taxis, nunca he disfrutado especialmente conduciendo por la ciudad, aborrezco la idea de dar vueltas y vueltas para aparcar y aún más dejar el coche tan lejos que casi me hubiese salido a cuenta ir andando. 

Me gustan, siempre están ahí, dispuestos a llevarte al centro, a cenar, a salvarte de un retraso y sobre todo a recogerte para volver a casa, ya sea cargada de bolsas, de cansancio o de sueño. Aparecen en las calles oscuras con su lucecita verde como promesa de que hoy llegarás bien, recuerdo cuántas veces he pedido que esperasen a verme dentro del portal, cuántas han conseguido entretenerme con una charla amable, cuántas he repasado la noche en la penumbra segura de su silenciosa carrera, e incluso aquella vez en que al más puro estilo Almodovar me sirvió de paño de lágrimas y refugio.

No son baratos, a veces (demasiadas) llevan una música horrorosa o desde sus radios vomitan los más retrógrados “periodistas”, algunos te ven cara de turista y te colocan una visita circular antes de llegar a destino, pero a pesar de los tópicos yo los he visto ayudar con una sonrisa al anciano con dificultades, acercar a casa al adolescente perdido sin asegurarse primero de que llevase dinero, ofrecerse a indicarte una dirección colocándose delante y volver a dar una vuelta si algo les ha parecido raro, dispuestos a llamar a dónde fuera preciso para pedir ayuda.

Ahora están de huelgas, conflictos y manifestaciones, no termina de quedarme claro si tienen toda la razón o solo parte de ella, pero me gusta esa placa pequeña que lucen al lado de las matrículas SP: servicio público, un servicio regulado para ofrecer movilidad a quien la precisa.


Quizás los conductores y conductoras de Uber también tengan razones, quizás los monopolios no favorezcan la competencia, pero me cuesta sentirme más cerca de quienes pelean por un trabajo en condiciones tan precarias como los repartidos de Glovo cuyas mochilas a la espalda me recuerdan a los fardos que cargaban los porteadores por un salario de miseria. Por muy moderno que suene, estas nuevas formas de negocio me suenan a explotación con móvil.

12 comentarios :

  1. Hoy me han enviado un vídeo sobre la humanidad del taxista, me he sentido bien, y espero que logren evolucionar y modernizarse, llevan toda la vida en la nuestra, no olvidemos sus generosos comportamientos cuando hay una tragedia. Abrazuco

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  2. La verdad es q pocas veces he ido en taxi, yo soy de las q llevo mi coche a todas partes, como en todos los trabajos, habrá profesionales buenos y malos, pero opino como tú, creo que son más los buenos y creo q habría q regular muy bien a los q quieren sumarse al pastel
    No conocía los repartidores q mencionas en bici...¡¡¡¡me ha parecido horrible!!!! me han venido a la cabeza imágenes de calles de oriente, con los rickshaw...

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  3. Esta batalla es un episodio más en la guerra que las multinacionales tecnológicas han declarado a la economía local.

    Por razones de parentesco, conozco muy bién los condicionamientos que tiene los taxistas de Barcelona para practicar su oficio, y no me hace ninguna gracia la irrupción de Uber y de Cabify.

    No mencionaré los requisitos que incumplen en relación a los tais convencionales, tan solo que no tienen tarifas reguladas, y pueden aplicar la que deseen en cualquier momento dependiendo de la coyuntura.

    En la anterior huelga de taxis en Barcelona, los "Uber" llegaron a cobrar hasta CIEN euros por un trayecto entre Barcelona y el aeropuerto ( un trayecto de apenas veinte minutos ) aprovechándose de la angustia de los que corrían el riesgo de perder sus vuelos por falta de información.

    Cada vez que se "desregula un sector, a los trabajadores se les recortan sueldos y derechos, y las empresas acumulan beneficios astronómicos.

    Si esto es lo "moderno", me quedo con lo antiguo.

    Y una pregunta paraa los adictos a los servicios "low-cost". ¿Querriais trabajar también vosotros a cambio de una nómina "low-cost" ?.

    Un besazo

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  4. Posiblemente mi condicion de antiguo sindicalista del transporte, haga que vea a ese sector de forma menos romántica que lo ves tu, incluso podra decir cosas poco agradables.

    Saludos

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  5. No estoy enterada del tema, así es que prefiero callar.

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  6. Por estos lares cualquier ciudadano toma su coche le pone el letrero de taxi y sale a la calle a ganarse unos quintos, unos son honestos, otros no, roban y violan a las pasajeras.
    Aqui no existe autoridad que regule este servicio, es un caos, miles de vehiculos en las calles, embotellamientos en cada interseccion.

    Besos

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  7. Parece que las normas se han quedado obsoletas y no han ido a la par de la evolución social.

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  8. Uso taxi convencional pero tengo dudas...

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  9. Depende de en que país estamos hablando. Hay países en los que el servicio de taxis oficiales es tan reverendamente malo y peligroso, que han surgido los UBER como una verdadera bendición. En otros, no cambio por nada del mundo el servicio oficial.

    Me gusta conducir y me gusta tomar taxi cuando sé que me resultará
    difícil estacionar. O cuando salgo a comer y tomo vino. O cuando estoy enferma y necesito igual moverme. ¡Qué placer!

    Un abrazo grandote

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  10. Ya estoy de regreso de mis largas vacaciones.

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  11. Perdona la autocita un poco pedante de una anecdota propia:

    Hace un par de años estaba hablando en un marco dijeramos q muy favorable a la llamada economia participativa.
    La mayoria de los intervinientes caia en la adoracion a san Uber.
    Y yo defendia posiciones en teoria conservadoras, a mi entender de defensa de una regulacion garantista de los servicios publicos.
    Con limitacion de acceso y regulacion estricta de funcionamiento.
    Obviamente dado el marco no fui aclamado. Conclui diciendo q esperaba reencontrarnos en un año hablando del monopolio de las plataformas como uber redefiniendo el concepto de servicio publico.
    Me he equivocado. No ha sido un año, han sido dos.
    Otro rato hablaremos de la dignidad laboral de quienes trabajan para uber, glovo y demas como falsos autonomos.

    Besos mil

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  12. Hay que ser sinceros: la irrupción de Uber dejó en evidencia (muy en evidencia) que los taxistas, no todos, son bastante viciosos y con malas prácticas. En vez de andar organizando protestas, deberían preocuparse por mejorar el servicio, a ver si promueven una competencia sana. Eso sí, los taxis generan algo que uber no: tienen una mística, un aire que le impregna romanticismo a la ciudad.

    Saludos salados, Pilar.

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